La pintura – Marcelo Rittner


Cuentan que el renombrado pintor Turner invitó a su estudio a Charley Kingsley, para que pudiera ver una pintura acerca de una tormenta en el mar. Kingsley quedó extasiado.

— ¿Cómo lo hiciste? —preguntó Kingsley.

— Deseaba pintar una tormenta en el mar, así que me fui a la costa de Holanda y le pedí a un pescador que me llevara en su bote durante la próxima tormenta. Cuando vi que esta se avecinaba, fui hasta la embarcación y le pedí al pescador que me atara al mástil. La tormenta era tan fuerte que yo anhelaba esconderme bajo el asiento del bote, pero mis ataduras lo impedían. No sólo la vi, sino la sentí con tal intensidad, que me volví parte de ella. Luego, al evocarla, pinté este cuadro.

La experiencia de Turner es una parábola de la vida. A veces se nos presenta como nube. O rayo de sol. Placer o tristeza. Como derrota y como triunfo. La vida es una gran mezcla de felicidad y trágicas tormentas. Sólo aquel que pueda ser parte de cada uno de sus momentos, que sea capaz de enfrentarlos con sus misterios y con su esperanza, podrá pintar un cuadro personal digno de ser admirado.

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