Estrella morenita – Manuel Fernandez

Este poema lo escribió desde el alma mi prima para mi hija Laura que partió al cielo con 8 años.

 

Buscan consuelo los que te aman, 

 

y no perciben el alba,

 

por mucho que el sol acuda a su cita cada día. 

 

Fuiste tú, estrella morenita, 

 

ésa que con su resplandor los alumbraba. 

 

Luna era la sonrisa en tu boca,

 

y en tus ojos nadaban dos luceros

 

¡Y qué bonitos, tus rizos de terciopelo!

 

Sensible, como una rosa en la alborada,

 

corazón inmenso para tus años;

 

sin limites concedías la serenidad

 

que derramaban tus niñas manos.

 

Eras de otra esencia,

 

demasiado especial para este agreste mundo

 

en el que vivimos.

 

Y el destino,

 

ése dios omnipotente,

 

con cruel premura te reclamó a su lado.

 

Brotaron alas en tu alma y allá,

 

a ese lugar dónde sólo habitan los bendecidos, 

 

te elevaste una mañana. 

 

Buscan consuelo los que te añoran

 

y no hallan respuesta a su tristeza.

 

Sólo les reconforta la gloria del conocerte.

 

A ti, estrella morenita, de luz incandescente.

 

Un abrazo desde Sevilla.

 

Manuel Fernández.

Año.IX, Nro.97, mayo de 2008

CONTENIDO
1 – Siga, siga
2 – A ti
3 – Ciro
4 – Renacer Tandil
5 – A Santi
6 – Testimonio
7 – Virtudes logoterapéuticas para el acompañamiento
8 – Guía logoterapeutica

“Allí donde hay dolor
se crea un espacio sagrado
Y el que no entiende esto,
no sabe nada de la vida.”

Oscar White

Responsabilidad y culpabilidad – Carta a un padre

Anji Carmelo

 

 

Este tema surgió en los grupos de duelo aquí en Barcelona y quería compartirlo contigo por si acaso pudiera ayudar para que comprendas un poco más lo que te está ocurriendo. Lo he reescrito para centrarla más en tu experiencia.

El título es Responsabilidad y culpabilidad y la verdad es que no tienen nada que ver, ya que una verdadera responsabilidad exime de culpabilidades.

Existe otro tipo de responsabilidad que yo llamo injusta y es la que aparece después:

¿Qué significa responsabilidad?

La responsabilidad no es nada más que nuestra habilidad de responder, que no es estanca sino que crece con nosotros. No tenemos la misma que hace diez años ni tampoco como ayer.

Cuando sucede lo impensable y está en directa relación con algo que hemos hecho o dejado de hacer, vamos a exigirnos más allá de lo que somos capaces. Esto ocurre precisamente por nuestra crecida de consciencia y las nuevas capacidades pero no tiene nada que ver con el hecho en sí.

Si tenemos muy en cuenta esto dejaremos de exigirnos actuaciones imposibles en situaciones imposibles, ya que esa exigencia es la que genera culpabilidad.

Normalmente cuando respondemos de una forma específica es porque no teníamos más recursos, ni mayor conciencia. Cuando se trata de un accidente, está exigencia se multiplica, porque además sentimos que teníamos que haber tenido previsto todos los factores que entraron en juego. Incluso nos machacaremos por nuestra imposibilidad de retroceder y causar otros desenlaces.

Tú hablas de “fatal casualidad” y realmente este punto de vista va a potenciar aún más tu angustia, ya que vivirás el acontecimiento más grave e importante para ti, desde la casualidad, desde el azar. Es un razonamiento normal pero aún desespera más. No hay nada peor que sentirnos llevados sin más, víctimas de no se sabe qué. No quiero cambiar tu forma de ver las cosas, pero para tu propio bien, especialmente si te hace daño, poco a poco puedes cambiar tu visión a una menos castigadora para ti.

Muchos padres que han perdido un hijo por enfermedad explican que no saben cómo, pero el desenlace parecía estar dirigido para que ocurriera lo que de otra manera hubiese sido evitable. En estos casos no es cuestión de milésimas de segundo sino una larga serie de circunstancias que llevaron a lo que no tenía que suceder y que les ha proporcionado oportunidad para darse cuenta que lo evitable puede volverse inevitable y que no es culpa de nadie.

Vivimos nuestras vidas de la mejor forma que sabemos y muchas veces los resultados no están a la altura de nuestra acción y nuestras intenciones.

En tu caso, todos los factores eran óptimos, el coche, tu conocimiento del terreno y tu cuidado y aún así te responsabilizas injustamente. Pero aunque no hubiesen sido estas sino peores por descuido tuyo o circunstancias controlables por ti… aún así la culpa no sería tuya.

No te juzgues indebidamente, no juzgues lo que no estaba en tus manos como si tu pudieras controlarlo todo. La vida es tan inmensa que no creo que nadie incluso el más capaz pueda controlarla como quisiera.

Lo que ha pasado te ha proporcionado una ampliación de conciencia más allá de lo que podías imaginar. De la noche a la mañana tu perspectiva ha cambiado y posiblemente sientas emociones que antes no sentías ni sabías que tenías, veas cosas que antes no veías y te moverán y conmoverán situaciones que ni imaginabas existían. El hecho de que tu hija ya no esté cambiará incluso la forma en el que os hubieseis relacionado. Es normal y muy humano y quizá ya hayan nacido otras formas de hacer mejores, más cariñosas… Quizá estés poniendo en tela de juicio todas tus acciones pasadas como si fueras el juez más implacable. No lo hagas, no caigas en la tentación, deja que tu expansión de conciencia no te lleve a juzgar sino a comprender. Las expansiones de consciencia nos vuelven más sabios y no es de sabios poder con todo sino saber donde se encuentran sus límites.

Cuando intentamos comprendernos, la mayoría de las veces descubriremos que hicimos todo lo que en aquel momento humanamente podíamos. El problema es que nos exigimos ser dioses y descartamos nuestra capacidad de respuesta real como si se tratara de un defecto.

Se más generoso contigo, valora el amor que tenías por tu hija he intenta desde allí buscar el camino de tu alivio y consuelo. Nunca estamos a la altura de lo que nos exigimos especialmente cuando es para nuestros seres querido y aún más cuando ellos ya no están aquí.

No hay culpabilidad que valga en las relaciones de amor, sólo hay amor, sólo hay buena voluntad, sólo hay capacidades de respuesta reales. Tienes que ser justo y quizá comprendas porqué sigues aquí llevando el testigo que te entregó tu hija para que ella siga viviendo en y a través de ti.

 

Año.IX, Nro.94, febrero de 2008

· Contenido
1)El Amor maduro… (Confesión) – Juan Vladimir
2)Clemente – Cristián Warnken
3)Carta – Claudia Dobler
4)Oración indígena
5)Hijo – Elsa Bernales
6)Recordatoria
7)Soledad y Encuentro
8)Estas en mí. – María Lobos
9)Para visitar
10)Sobre el destino – Alicia y Gustavo Berti

Contenido

El Amor maduro… (Confesión) – Juan Vladimir

A lo largo de mi existencia YO siempre creí que te había amado Hijo mío…

· Creí que te había amado…porque estabas presente.

· Porque sin darme cuenta pensé que te poseía.

· Creí que te había amado…porque recibía mucho con solo verte.

· Y porque justificabas gran parte de mi vacío existencial y mi soledad.

· Creí que te había amado…porque me veía a mi mismo en ti.

· Creí que te había amado…porque eras mi hijo y era imposible el no hacerlo….

· Creí que te había amado…por muchas razones…

Pero hoy… realmente vacío y desnudo en mi interior…

Me propongo y decido que puedo amarte de verdad…

Amarte de otra forma más auténtica.

Amarte y continuar brindándote mi amor porque aun estoy en esta vida y estoy de pie frente a ella…

De pie…aunque mi corazón algunas veces flaquee…

De pie aunque algunas veces este cansado…

De pie aunque no crea ya en efímeras ilusiones…

Pero a pesar de todo y por todo ello decido amarte…

· Amarte…aunque no estés presente.

· Amarte aunque no te posea en apariencia.

· Amarte aunque no pueda oírte.

· Amarte aunque no pueda verte.

· Amarte sin esperar nada de ti.

· Amarte hijo/a porque soy conciente de tu regalo en mi vida a pesar de tu ausencia.

· Amarte porque ahora crezco concientemente a través de ti en mi interior.

· Amarte porque ahora más que nunca me he dado cuenta de que eres mi hijo para toda la Eternidad y que no me importa para poder amarte el que estés o no estés físicamente a mi lado.

· Amarte por todo y por mil cosas más que no se expresarte.

· Amarte hijo y darte la libertad en este instante para no encadenarte al absurdo de la posesión.

· Amarte dándome la libertad ahora mismo de vivir lo que se me presente y lo que decida vivir, liberándome de la culpa y del absurdo de reclamar lo imposible.

· Amarte Incondicionalmente Hijo, Amarte por Amor simplemente.

Contenido

Clemente - Cristián Warnken

Jueves 27 de Diciembre de 2007

Llora por ti tu jardín, que siempre insistías en llamar “mi jardín”. Llora el intruso gato blanco y negro, que merodeaba por las tardes y que tú llamabas mi gato amigo. Llora el cerro Manquehue, que veías desde la ventana de tu pieza. Llora la plaza de Almirante Acevedo, alrededor de la cual corrías una y otra vez, como un Forrest Gump de tres años. Lloran los resbalines que te vieron crecer en temeridad y por los que te lanzabas con gozo. Llora la montaña del camino de La Pirámide, destrozada por la construcción de autopistas y a la que decías “pobre montaña”. Llora tu nana, a la que llamabas “mi reina”, “mi Karencita hermosa”, piropero precoz.

Lloran las fuentes de agua, ante las que te quedabas en éxtasis mirando caer el agua, el agua que te asombró más que nada en el mundo, el agua de los ríos, el agua de las llaves de agua de la casa, que abrías sin cesar, el agua del mar, oh, tu locura por el agua, Clemente, toda el agua del mundo llora por ti, y mana en nuestras lágrimas. Lloran por ti Whinnie the Poo y Tigret y Christopher Robbin, y todos sus amigos, porque en sus libros de aventuras te sentías en familia. Tú eras como Whinnie the Poo, tierno, goloso, amical. Llora por ti tu chupete gastado y fiel, que intentamos vanamente botar tantas veces y que ahora te espera sobre la almohada vacía. Lloran por ti las esculturas del Parque de las Esculturas de Pedro de Valdivia, donde fuimos el día antes de tu partida, a correr, a subir al olmo gigante; llora por ti la escultura del ángel sin cabeza que miraste extrañado, llora por ti la librería Ulises, donde estuvimos esa misma tarde y donde hojeaste libros sobre un sillón de cuero. Llora por ti el libro de “Willie, el oso”, que te regaló esa tarde Benjamín, el librero, y que no alcancé a leerte.

Llora la escalera de madera de nuestra casa, que bajaste todas las mañanas de tus días. Llora el espejo del baño hacia el cual te empinabas para mirarte, como si fuera extraño tu propio rostro, oh, hermoso, demasiado hermoso para durar aquí, al otro lado del reflejo. Llora la canción “Cangrejito” del grupo Zapallo, que bailaste tantas veces y querías volver a escuchar, pero que se perdió en algun rincón de nuestro bello desorden.

Llorará la lluvia en invierno cuando no te encuentre debajo del panel de vidrio, mirándola gota a gota. Lloran los caballos del Club de Polo que siempre venías a espiar. Lloran los cuadros de Santos Guerra que cuelgan de nuestras murallas, y el pueblo de cuento y sus personajes a los que saludábamos como si fueran reales, el hombre del paraguas verde, tus amigos al otro lado del sueño. Llora la playa de Wailandia, donde corrimos mojándonos los pies con las olas, qué fiesta, qué gritos, qué risa. Lloran las gaviotas que pasaban por ahí, llora el restaurant Caleuche, donde fuimos a ver la puesta de sol con Angélica y Laura, llora el rayo verde que nunca se hizo ver. Llora el Estadio Santa Rosa de Las Condes, donde apenas empezabas a ir a clases de fútbol, estadio que desaparecerá, como desaparece todo y todos, porque somos un duelo sin fin. Llora el Parque Forestal donde naciste, llora la calle Ismael Valdés Vergara. Lloran los taxis en los que te gustaba que te llevara en las mañanas a tu jardín.

Lloran los tres cojines que tú mismo instalabas obsesivo, hasta que

quedaran perfectos (y tu decías “perfecto”), adonde posabas tu cabecita llena de rulos para tomarte tu mamadera. Todos lloran, también tu piscina amada, que te vio, dichoso, nadar, ¡cómo llora desconsolada! Lloran las cosas que tocaste, los lugares donde anduviste, y lloramos nosotros, ya sin lágrimas.

Entonces, ¿por qué ríes, por qué tu cara pura de niño muerto insiste en reír, mientras todos lloran sin consuelo? ¿Por qué ríes, Clemente, amor mío, dolor nuestro?

Contenido

Carta – Claudia Dobler

Con motivo de las fiestas recibimos esta carta de una persona que no perdió hijos, pero que siente muy de cerca todo lo que vivimos en Renacer.

Hola a todos:

No los conozco, pero eso no es necesario para admirarlos. Se de Uds. que son padres que conforman un grupo llamado Renacer (nombre significativo, si los hay, no?) Se también que el denominador común de todos es la pérdida de hijo/s, pero con aristas tan diferentes y particulares como sus hijos mismos.

Esta época del año en particular nos invita a los balances en general y a la introspección voluntaria o no. Nos sensibilizamos fácilmente, nos emocionamos, nos sentimos melancólicos, vulnerables hasta le médula… y está bueno permitirse pasar por todos estos estados, pero tratando de no flaquear, de no decaer ni menos caer. Tal vez algunos están más preparados que otros, porque el tiempo en realidad cura o permite cicatrizar lentamente nuestras heridas más profundas… ¿Superarlo? …No creo que “todo” pueda superarse en la vida, pero sí aprendemos a convivir con ese dolor, y terminamos por fin aceptando la realidad.

Los orientales hablan de -Crisis = oportunidad- (entiéndase como oportunidad de cambio no?). Yo creo que se puede capitalizar el Dolor, sí. ¿Cómo? Así, de esta forma reuniéndose para que las historias se amalgamen, se sepan, se compartan con personas que aunque desconocidas son capaces de entender tal dolor. Así, hablando, escuchando al otro muy de a poco exorcizamos todos nuestros fantasmas, nos sentimos contenidos y comprendidos por el otro y nuestro testimonio servirá también. Este ejercicio de la palabra (dicha y/o escuchada) nos abre el corazón y la cabeza y hace que esas pérdidas cobren un sentido: el del testimonio. De esta manera nuestra vida también cobre un sentido más profundo, un sentido que antes no tenía; y logramos llenar un vacío que era muy profundo y nos sentimos bien, muy bien, nos sentimos útiles y capaces otra vez… de sonreír y de reír, y comenzamos a permitirnos la felicidad… sí, nos sentimos “RENACER” y es genial que eso pase y por eso hablo de aprender a “Capitalizar el Dolor” y por ello va toda mi admiración.

¡FELICES FIESTAS! Sus hijos merecen que conserven los mejores recuerdos de ellos y rescatemos todo lo maravilloso que tenían, eso que los hacía únicos.

Besos.

Claudia DoblerNR: Este aporte llego a fines de diciembre, cuando el boletín de enero ya estaba cerrado, aunque tarde, vale por su contenido.

Contenido

Oración indígena

No te acerques a mi tumba sollozando.

No estoy allí. No duermo ahí.

Soy como mil vientos soplando.

Soy como un diamante en la nieve,

brillando.

Soy la luz del sol sobre el grano dorado.

Soy la lluvia gentil del otoño esperado

cuando despiertas en la tranquila mañana,

Soy la bandada de pájaros que trina.

Soy también las estrellas que titilan,

mientras cae la noche en tu ventana

Por eso, no te acerques a mi tumba sollozando

No estoy allí.

Yo no morí!

Envia Nora Mohito

Contenido

Hijo – Elsa Bernales

Cerrando los ojos, encontraba el lugar donde fue feliz, ignorando la rigidez que fríamente encarcelaba su cuerpo, ese joven, hermoso, amado cuerpo que había sido engendrado del suyo.

Aunque, en realidad, no necesitaba cerrar los ojos: le bastaba con abrir un cajón, mirar una foto, tocar una ropa.

Le bastaba con ver a un nene de jardín, de la mano de su abuela, o escolares de guardapolvo blanco, o algún adolescente en vaquero y zapatillas, o un padre con su hijo en los hombros, o una pareja besándose. O mirar el cielo estrellado, o el cielo azul, o escuchar el canto de los pájaros, o sentir el olor del asado en la parrilla.

Le bastaba con rescatar una frase de su conversación. Evocar la sensación de su beso con barba de dos días, el sonido fresco de su risa.

No quería, no debía, no podía pensar en su cuerpo inerte, vencido a traición por la muerte.

Lo sentía en todas partes, en el aire, en la tierra, en la Cruz del Sur, en el río, en la voz de su pequeño hijo, en la calle, entre la gente.

Y, a la vez, le atravesaba la conciencia dolorosa, lacerante, de que faltaba de todas partes, de que ya no estaría en ninguna parte.

Pero él no podía irse así como así. El era, y debía seguir siendo, ese muchacho noble, cálido, sencillo, puro, cuya fe en el destino humano lo impulsaba a la vida, iluminando a quienes le rodeaban.

¿El lugar donde fue feliz? Todos los anteriores al espanto, aunque no siempre haya sido consciente de eso.

Debía seguir vivo en su pensamiento y bien abrigado en su corazón. Era necesario para recorrer los días por venir.

Machado la consolaba también a veces, a su manera:

“Oh, no eres tú mi cantar,

no puedo cantar ni quiero

a ese Jesús del madero,

sino al que anduvo en la mar”.

Mamá

Contenido

Recordatoria

DRA. ERICA NATALIA SEJUDO LLANOS

XXXIV ANIVERSARIO DE NACIMIENTO

18 – 01 – 74 / 18 – 01 – 08 Erica, viniste a este mundo un 18 de enero de 1974, Papi y yo debutamos como papás, nos tomaste de la mano, del corazón, para no soltarnos jamás, ese amor irreemplazable nacido el día en que aún estabas en mi seno, nos unirá hasta el fin de nuestros días. Desde enero de 2006 brindamos por tu nacimiento, elevándonos por encima del gran dolor de tu partida, recordamos los felices momentos juntos, tu sonrisa, dulce voz, belleza y gran corazón, por vos transformamos la tristeza en amor y lo volcamos a los seres queridos, tus hermanos, tu hija Paloma y a todos los incondicionales y eternos amigos Le decimos sí a la vida como un acto de total amor y entrega, te dejamos seguir tu viaje, lo que hagamos de nosotros será un ejemplo para los que quedan, una ofrenda a Dios y a tu memoria, seguros que así lo hubieses querido y con la ilusión de volvernos a reunir.Tus padres.

Envía Elisa Llanos

Contenido

Soledad y Encuentro

La soledad para algunos puede ser como un amigo que nos deja estar con nosotros. Para otros, algo que se tiene que evitar a toda costa. Hay soledades que confortan y otras que nos anulan con su contundencia, soledades que se sienten en medio de una multitud y soledades causadas por el distanciamiento de amigos que de pronto nos ignoran. Para muchos la pérdida de esa persona que tanto querían y quieren ha sido el causante de su primer contacto con la soledad y cuando esto pasa los efectos son aún mayores, porque sentirlo por primera vez desconcierta tanto que aumenta su impacto. La pérdida de un ser querido nos sume en la soledad, no sólo por la ausencia física, sino por otras condiciones que llevan a ese aislamiento y que nos dejan desamparados no sólo físicamente, sino también emocional y mentalmente. Sentirse solo, significa estar aislado. Y se puede dar simplemente por la ausencia física, ya que se pasa por un auténtico síndrome de abstinencia en donde incluso el cuerpo físico sufre las consecuencias de la falta de esa persona que se ha ido. Nuestros ojos echan de menos verle, nuestros oídos oír su voz, sus pasos, incluso la música que le gustaba y que a nosotros no nos entusiasmaba demasiado, sus programas de TV… Cuando esos sonidos que formaban parte de su presencia dejan de cobrar vida, se convierten en carencias y si además nos sorprenden inesperadamente, nos rompen por dentro de una forma totalmente desequilibrante, las imágenes, los olores, el tacto… ya que todos nuestros sentidos han dejado de tener aquello que sin darnos cuenta era nuestra alimento vital y una de nuestras más primordiales fuentes de energía. Aparte de esto, que ya es en sí poco llevable, tenemos otra causa de soledad que llega a través de la incomprensión. La muerte de nuestro ser querido pone en relieve un sin fin de sentimientos fuertes y desgarradores que jamás habíamos sentido. Sentimientos que no comprendemos y cuando intentamos compartirlos con nuestros amigos y familiares, lo que nos desmonta es la falta de receptividad y comprensión por parte de estas personas tan allegadas, muy parecida a la de los que forman parte de nuestro entorno y que no están pasando por lo mismo. Y si están pasando por lo mismo, pero a su manera y no la nuestra, el aislamiento y el desconcierto puede ser mayor. Esto nos separa y nos aparta, nos aísla. Nos aísla de las circunstancias en las que hemos sido precipitados, como si nos rodeara una burbuja protectora pero distanciadora, creando aún más soledad, que finalmente nos aísla de todas aquellas personas que antes nos entendían pero que de pronto no nos están sintiendo. No porque no quieren sino porque no pueden llegar hasta donde nosotros queremos. Esta es la auténtica soledad. Si además esa persona que ya no está es la que más nos comprendía, entonces la soledad es total. Ese padre que se sentía cómplice, la madre que acompañaba, el abuelo que conspiraba, el hijo que era aceptado incondicionalmente… Esa complicidad, esa compañía, esa aceptación, esa conspiración… auténticas comunicaciones que de pronto desaparecen, en un mundo dónde cada vez más la verdadera comunicación es el lujo máximo. Y ese aislamiento se refuerza gradualmente y nos aparta de toda posible conexión, porque nos falta lo más importante y nos fallan las personas que tendrían que comprender esto. La muerte de un ser querido con el largo y desgarrador proceso de duelo nos sume en un lento camino de superación. ¿Cuántas veces vamos a tener que superar? ¿Cuántas cosas? ¿Cuántas situaciones? Muchas y todas son duras, los miedos, las culpabilidades, el desespero, la rabia… pero la soledad posiblemente pueda ser la prueba máxima, porque si las otras se van suavizando con el tiempo, la soledad es capaz de ganar terreno hasta anularlo todo. Incluso, con el tiempo, nos puede meter en esos espejismos que en vez de aliviar destacan aún más el aislamiento, como intentar sustituir la ausencia física con una invasión de fotos, que en vez de ser consuelo acentúan que esa persona no es sustituible. Tenemos que ser lo suficientemente dueños de nuestro duelo, para no dejarnos anular por la soledad, tenemos que vivirla pero no ser anulados por ella, y para que esto no pase, la única manera que tenemos es de reencontrar todo lo que esa persona significaba, porque está presente en nuestro interior, donde realmente importa, en nuestro corazón que podrá sentirlo cada vez más, si prescindimos de lo físico. La superación de la soledad no es nada más que el triunfo del amor. Cuando el amor triunfa da vía libre al encuentro. Ese encuentro tan importante con la esencia del ser que aún está con nosotros y como consecuencia, el encuentro con nosotros mismos, con nuestra propia capacidad para volar por encima de las dificultades, la incomprensión y el distanciamiento y aparente abandono de amigos y parientes, que no pueden con nuestro dolor, porque posiblemente aumente el suyo, y por eso se alejan. Ya no vamos a necesitar que nos comprendan porque somos capaces de comprender más allá de expresiones exteriores. En algún momento del duelo dejamos de ser simple materia para convertirnos en amor. En algún momento del duelo empezamos a ser mucho más que lo evidente y empezamos a conectarnos desde nuestro corazón, que se ha vuelto más sabio, que conoce el sufrimiento de la soledad y que ha podido con ello. Hemos superado y lo hemos hecho solos, pero con la ayuda de compañeros que se encuentran en nuestro camino. La compañía y la comprensión que nos aporta el grupo de apoyo, es un refugio y un atisbo de lo que será, cuando hayamos recuperado todo lo que somos en esencia. No necesitamos recetas, ni ejemplos, ni consejos, pero si un grado de valentía importante ya que para salir de la soledad vamos a tener que ser valientes y enfrentarnos con ella. Mirarla a la cara y decirla que no tenemos miedo, ya que nos ha pasado lo peor y hemos sobrevivido. Ahora toca conectar con el amor que llevamos dentro y que es capaz de lanzarnos hasta donde haga falta, para seguir viviendo el encuentro con todo lo que nos rodea, de la mejor forma para nosotros y para nuestros seres queridos. Tenemos que reencontrarnos con nuestra vida. No la de antes, esa ya forma parte de un tesoro interno, que nadie nos puede arrebatar. Tenemos que reencontrarnos con nuestro presente y descubrirnos a través de esa nueva realidad. La muerte de ese ser tan querido nos deja algo muy claro y es lo importante que es vivir el presente. ¿Cuántos asuntos pendientes quedaron? ¿Cuántas cosas que no llegamos a expresar? ¿Cuántas veces que podíamos haber perdonado? Tenemos que aplicar esto a nuestra vida ahora, porque sabemos que las cosas que no se viven dejan huecos irrellenables, en los espacios entre nuestros seres queridos y nosotros. Espacios que aún se potencian más a través de la indiferencia, defensa ante el dolor que nos ha causado el aislamiento de la soledad. La indiferencia no es nada más que sembrar aún más soledad. No lo hagamos, no seamos causantes de más de eso que ya nos ha causado tanto sufrimiento. Dejemos que las lecciones se puedan aprender y apliquemos las conclusiones, como si de esto pudiéramos sacar una nueva fuente de alivio y consuelo. Pero más importante aún, su pérdida nos destaca la importancia que significó en nuestras vidas quererlo y la capacidad que tenemos ahora de vivir ese amor no encerrándolo entre las cuatro paredes de nuestra soledad sino en un reencuentro con todo lo que nos rodea, porque su paso por nuestra vida agrandó las fronteras de nuestra propia vitalidad. Tenemos siempre la solución a nuestra soledad no querida. En nuestras manos están las herramientas que agrandarán el espacio de nuestro corazón para que quepa aquello que nos inspirará a compartirnos, tenemos la capacidad y más importante aún, somos el amor que hace falta para ser ese puente entre nuestra soledad y nuestro encuentro con el mundo, con los demás, con nuestros seres queridos y con esa persona que sigue estando aquí aunque físicamente se haya ido. anji carmelo

Contenido

Estas en mí. – María Lobos

Estas en mi, quiero estar en vos, y un día mirarnos cara a cara.Ruego por el encuentro definitivo que dure toda la eternidad, pero además quiero dejarte SER, libre, como lo eras y supongo que lo sos ahora. Pero como soy tu mamá, quisiera verte de cerca siempre y no perderte de vista como cuando estabas con nosotros, sabes como soy, no puedo con mi genio, viste?No cambie en eso, pero desde que te fuiste tengo muletas en el alma, no es tu culpa mi amor, se que jamás hubieras querido causarme tanto dolor. Ahora todo paisaje esta incompleto para mi, por ejemplo el mar ya no es tan imponente como antes, ya no hay misterio ni belleza en la naturaleza que supere esta soledad.Pero te prometo que voy a resistir por todos los demás, por nuestra familia Ger, te amo desde antes de haberte conocido hijo querido.Hasta el encuentro definitivo!!


PD: Auque perdiera la memoria, igual te recordaría… y te voy a seguir escribiendo.

Contenido

Para visitar

Desde Perú, nos escribe Adolfo Villanueva Michelucci invitándonos a conocer la página que hizo para su hijita Alessandra. http://www.alessandracarolina.com/

www.silviaappel.com página de la autora del libro “Vivir sin Diana”

Contenido

Sobre el destino – Alicia y Gustavo Berti

“Después de cada una de las pruebas decisivas de mi vida, he sentido una especie de torpor, un entumecimiento de la mente muy agradable que me da una curiosa sensación de ligereza, de felicidad. ¿Qué clase de felicidad? No sabría decirlo .Es una alegría sin par. Pienso que ha ocurrido lo que debía ocurrir y que todo ha pasado ya.En nuestra página Renacer en Internet.


Hasta la próxima!!

Año. IX, Nro. 93, enero de 2008

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En este Número:

  • Contenido
    1)¿Qué son las fechas? – Angie Godoy Rodríguez
    2)Perder – Charo y Leo Perier
    3)Preguntas filosóficas: El significado de la vida – Ana Muñoz
    4)Dolor, angustia, fortaleza – Elva y Roberto Forales
    5)Agradecimiento – Claudia, Carlos, Anahí y Franco
    6)El ethos que se compadece – Leonardo Boff
    7)Mi viaje a la recuperación – Anna Marie Edwards
    8)Recordar a los difuntos – Sören Kierkegaard

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  • Contenido

1)¿Qué son las fechas? – Angie Godoy Rodriguez

Amigos, se nos acerca a pasos agigantados fin de año, es inherente al ser humano, sufrir, sufrir por lo que se nos deposita en la cabeza, es bonito recordar, recordar a nuestros amores que hoy se encuentran en otra dimensión, llámese, arriba, cielo,

Lugar sin duda, en donde se encuentra el plano espiritual, si bien es cierto, no nos gustaría recordarlos, por que quisiéramos tenerlos con nosotros, hoy sólo existe una cosa que está muy clara, que ya no están, al menos en forma física y es en estas fechas, que el dolor parece marcarse a fuego en nuestros corazones, es cuando tenemos que poner todo lo que esté a nuestro alcance,  poner desde lo más profundo de nuestro ser, nuestro amor, ese amor que no ha muerto, ni se ha ido, ese amor que continua cada día de nuestra vida, para así poder pasar estas “fechas”, por que eso es lo que son “fechas”, pasarlas de la mejor forma que podamos, no sin recordar, no sin llorar, no sin extrañar, pero con dulzura, con esa dulzura que nos hicieron sentir, cuando los llevamos en nuestro vientre o cuando con toda responsabilidad, dijimos , lo quiero.

Hoy, queridos amigos, necesitamos recordar sus mejores momentos, recordar como disfrutaron ellos estas fechas, como disfrutamos sus alegrías, como nos preocupamos cuando no llegaban, recordar sus rostros cuando recibían algo que le habían pedido al viejito, y cuando dejaron de creer en el viejo, darnos cuenta como agradecieron el esfuerzo de sus papas y si no lo agradecieron, no importa, igual lo disfrutaron.

Amigos, en este ir y venir del ser humano, en este reír y llorar, nos olvidamos de algo muy importante, que “esta es la vida”, que si miras hacia el lado, te das cuenta que día a día, de formas diversas, existe la partida física, se van personas mayores, personas que han vivido, uno dice lo suficiente, se van niños, jóvenes y pensamos, “tan pronto”, pero a la larga, es la vida.

Al decir, vivieron suficiente, vivieron poco, se me produce una confusión, hoy no sé ¿cuando es pronto?, ¿cuando es suficiente?, “cuando”, si la vida sólo es, lo que debemos tener claro, es que no existe nada que pueda cambiar el curso de las cosa, independiente lo creas como destino o como mandato divino, las cosas suceden justo en el momento en que tienen que ser, por lo tanto, que nos queda por agradecer, el haberlos tenido, por 1, 5,12,20, etc, lo importante es que los tuvimos con nosotros el tiempo que tenía que ser, estamos dentro de un porcentaje en la vida humana, que no es muy alto, pero tampoco es menor, el porcentaje de padres que hemos perdido físicamente a hijos jóvenes.  Amigos, cuando tengamos claro, que no existe otra meta como ser humano, que cumplir la etapa evolutiva, y que cuando lo logramos pasamos a otro plano mas sutil y es el espiritual, sólo cuando lo tengamos claro, podremos vivir cada momento de nuestra vida, con alegrías y con dolores, con angustias y con felicidad, todos son momentos, que se van produciendo en nuestra vida por situaciones especificas, no como pruebas, ni castigos, sino como procesos.

Amigos, después de esto, existe algo mejor, tengan la seguridad de que el día en que nos toque partir, volveremos a encontrarnos con nuestros hermosos seres de luz, que lamentablemente para nosotros, cumplieron su ciclo antes, no lleguemos por el camino más largo, el camino de la incomprensión, caminemos  por el mas corto , que es el del entendimiento , la comprensión de que esto a lo que llamamos vida, que tiene fechas, que tiene días, que tiene dolores, que tiene recuerdos, es sólo el paso hacia una vida mejor.

Por todos los hijos del mundo, que han partido “luego”, por todos ellos, hagamos el esfuerzo de entender y veremos como logramos pasar estas “fechas” con un poco de tranquilidad, ello por los que aún quedan y en especial por nosotros, pensemos que el mejor regalo de navidad que podríamos tener hoy, además de ese regalo que sabemos no pueden darnos, es demostrarles a ellos, que aún los amamos, que aceptamos su nueva forma, aunque sea con dolor , que el dolor no es mas fuerte que el amor que seguimos teniendo por ellos.

Amigos, si las fechas no son más que eso, no seamos esclavos del dolor en una fecha determinada, si los extrañamos todos los días del año, ¿por qué extrañarlos más, sólo por que es Navidad, Año Nuevo u otras fechas?

Esperando de verdad, que alguna de estas palabras pueda llegar a lo mas profundo de su ser y por lo tanto, les pueda ayudar, ayudar a pasar un día mejor, quizá no bueno, pero mejor, me doy por comprendida.

Recordemos a nuestros hijos en el amor y no en el dolor, creo que a ellos no les gustaría, recuerden que ellos vinieron a nosotros para regalarnos vida y esa vida tenemos que merecerla, para así  lograr traspasar hacia el otro estado con la tarea cumplida.

Hoy, voy a hacer algo especial, traspasaré mi vivencia pura, esto que van a leer, lo escribí  hace mucho tiempo, pensé que a Felipe le hubiese gustado decirme lo que sigue:

“He pensado todo el día

  En amarte simplemente

  Estoy pleno de algarabía

  Aunque tú no puedas verme.

“Siento que tu dolor

  Es debido a que no sabes

  Que aún siento tu amor

  Aunque me sienta culpable.

“Por dejarte muy temprano

  Según el sistema humano

  Mi partida no es en vano

  Y aún no suelto tu mano.

“Esa que guió mi rumbo

  En estado terrenal

  Rumbo que llegó a su punto

  En estado espiritual.

“Ya cumpliste tu tarea

  Regocijo es lo que clama

  Pues mi corazón flamea

  Está vivo y está en calma.

“Pues no hay nada que compare

  Tu amor incondicional

  Solo quiero que repares

  En que nada está mal.

“Fuiste mi punto de partida

  Mi vehículo terreno

  Tú me distes la vida

  Luego nos veremos.

“Sólo sé que eres capaz

  De vivir esta nostalgia

  No te dejaré jamás

  Y no hay pero que valga.

“Eres mía y yo de ti

  Sólo esa es mi verdad

  Recuerda lo feliz que fui

  Cuando te dije mamá”.

Esto amigos míos, está escrito con el corazón, de una mamá igual que todas.

Con penas, nostalgias, dolor del alma, pero por sobre todo con amor y esperanza, esperanza de volver a estar con mi adorado chanchito.

Con cariño

Angélica.

2)Perder – Charo y Leo Perier

La muerte nos ha visitado. Al irse, se llevó consigo el tesoro más preciado que jamás podremos recuperar: nuestra pequeña hija Zoe de tan solo 5 meses de vida.
No se anunció, ni pidió permiso; así como llegó se fue, en silencio. No dio explicaciones de ningún tipo, solo actuó haciendo lo mejor que sabe hacer.
Con su actuación desmembró nuestras almas, las hizo añicos, rompió nuestros sueños y nuestra esperanza. Irresponsable en su acción tomó nuestra alegría, nuestros más altos anhelos, el amor de nuestra vida y simplemente desapareció.

Sumió nuestro ser, porque somos uno como pareja, porque nos amamos y estamos más juntos que nunca ahora, en un profundo dolor, en el desconsuelo, en la tristeza, en el fulgor de las lágrimas que caen y nos bañan amargamente.
Así quedamos, aquí quedamos buscando cada indicio de la existencia de Zoe pero solo en los recuerdos de su infinita belleza, de su inmensa ternura y de sus balbuceos que ya no escucharemos.

Ahora comprendemos el significado de esa frase que comúnmente se utiliza cuando sucede una tragedia: “Perder un ser querido”.

Perder. Cuando se pierde un papel, uno no para de buscar hasta encontrarlo. Y decimos “Se había traspapelado y lo encontré buscando otra cosa” Suele pasar.
- Cuando nos vamos de un lugar y nos olvidamos algo, volvemos a buscarlo. Aunque no lo encontremos hacemos el intento y vagamente albergamos la esperanza de recuperarlo.

- Cuando jugamos en el casino apostando a la ruleta y nuestro número no sale, perdemos nuestro dinero. Y decimos “No importa, es solo un juego. Ya recuperare lo perdido. Lo hice para divertirme y probar suerte. La verdad ese dinero me sobraba” Y listo, nos tomamos un buen trago sin lamentarnos.
Pero. Cuando perdemos un ser querido no pasa desapercibido, ni hablar cuando nos toca perder un hijo, nuestra hija.

Perderla y saber que no la encontraremos buscando otra cosa.
Perderla sabiendo, a ciencia cierta, que por más que volvamos al lugar donde ocurrió, ni siquiera podemos albergar la más mínima esperanza de recuperarla, de volver a encontrarla y tomarla en nuestros brazos.

Que ni con todo el trabajo, ni con todo el dinero del mundo podremos devolverle la vida, hacer que su corazón lata nuevamente y que en sus ojos brille el reflejo de los nuestros.
Pérdida, perder, perdido por perdido, pierdo, pierde. Como haciendo la tarea de lengua y literatura de la escuela. Conjugando el verbo y usando la familia de palabras a partir de la nefasta experiencia que nos toca vivir y, lamentablemente compartir con ustedes, padres de Renacer.

Que esta triste coincidencia nos sirva para mitigar el dolor, para aunar sufrimientos y desde lo que queda de nosotros, por poco que parezca, tratar de seguir adelante en honor a nuestros hijos. En honor a nuestra hija Zoe.

3)Preguntas filosóficas: El significado de la vida – Ana Muñoz

Cuando hablamos del significado, tenemos que tener en cuenta que no es una propiedad intrínseca de ningún objeto, sino que somos los seres humanos los que le damos significado a las cosas. El filósofo moderno Thomas Nagel escribió que el ser humano es capaz de mirar la vida desde dentro y también desde fuera y precisamente el hecho de que podamos adoptar un punto de vista objetivo es lo que hace que la vida pueda parecer absurda. Explica Nagel que, desde un punto de vista subjetivo, están presentes las condiciones que hacen que la vida tenga sentido (la felicidad y la desgracia, el logro y el fracaso, el amor y la soledad). Es decir, no se puede encontrar un significado objetivo a aquello que es un experiencia subjetiva.

A veces, esta pregunta acerca del significado de la vida, nos lleva directamente a otra: ¿hacia dónde nos dirigimos en nuestra vida, cuál es nuestro propósito o meta en la vida? Al hacer esta pregunta dejamos de ver nuestra vida como una sucesión de hechos aislados para verla desde una perspectiva más amplia e integradora. No nos centramos sólo en el momento actual, el hoy y el ahora, y el dolor que podemos estar sintiendo en este momento, sino que tenemos presenta también nuestro pasado y nuestro futuro, observando el momento actual como un eslabón de una larga cadena o camino que nos está llevando a alguna parte y cuyo significado es más visible al observar la vida en su conjunto, como cuando miramos al pasado recordando la experiencia de una dura crisis y vemos que aquellos meses o años tan difíciles tuvieron sentido, nos llevaron a algún parte, nos empujaron a hacer cambios fundamentales, nos enseñaron algo que debíamos aprender o nos hicieron más fuertes, más sabios, más prudentes.

Pero, ¿por qué nos hacemos estas preguntas? A veces la causa es una especie de angustia existencial, una insatisfacción, un estado de depresión y tristeza, de falta de significado. En definitiva, el dolor es con frecuencia el que lleva a una persona a plantearse una pregunta como esta porque, de algún modo, intuye que, si encuentra la respuesta, encontrará también un poco de alivio y paz. Por este motivo, las preguntas filosóficas, incluso el simple hecho de buscar una respuesta, aún sin encontrarla, tiene un efecto terapéutico y saludable porque nos saca de la superficie (y al superficialidad) de esta sociedad para adentrarnos un poco más en nosotros mismos y nuestra sabiduría interior.

A veces, la pregunta es: “¿Por qué tengo que soportar estas desgracias que estoy viviendo? ¿Qué sentido tiene? ¿Cuál es su significado, si es que lo tiene?” De nuevo, podemos caer en el error de pretender buscar un significado objetivo, como si ese suceso en sí tuviese un significado intrínseco, porque entonces jamás lo encontraremos y la respuesta será siempre: “No tiene sentido ni significado alguno”. Al contrario, ese significado que tanto anhelamos hemos de dárselo nosotros, porque somos constantes constructores de nosotros mismos, creamos significado, damos sentido a los sucesos, y en ese acto creativo y voluntario de dotar de significado a los acontecimientos de nuestras vidas es como vamos creciendo, nos vamos construyendo, y vamos aprovechando todos y cada uno de los acontecimientos vividos para que nos sirvan como ladrillos en nuestra obra: la construcción de nosotros mismos.

Si decides utilizar todos y cada uno los materiales que encuentras en tu camino para construir una casa, entonces no podrás decir que esos materiales no han servido para nada o no tienen sentido. Si en vez de usarlos, los desechas argumentando que son inservibles, feos o sucios, entonces serán material de desecho.

Debido a una enfermedad crónica y debilitante, Lucía tuvo que renunciar al trabajo que hasta entonces había dado sentido a su vida. Se encontraba en un estado altamente depresivo y suicida, pues su vida le parecía absurda y sin sentido. Por eso, a veces la pregunta que una persona se hace es “¿Por qué molestarme en vivir esta vida sin sentido que tanto dolor me produce?” Pero esta pregunta no busca una respuesta al significado de la vida, sino una respuesta a la pregunta de cómo reducir el dolor. El problema es que sólo obtenemos la respuesta adecuada cuando hacemos la pregunta correcta. Si sólo te centras en el momento presente, en tu dolor aquí y ahora y te preguntas desesperadamente cómo hacerlo desaparecer, es posible que no encuentres ninguna respuesta. En cambio, si, como decíamos más arriba, dejas de centrarte en este momento concreto y observas tu vida como un todo (incluyendo el pasado y lo que está por llegar) entonces tal vez te preguntas: “¿Cómo puedo dotar de sentido a esto que me está pasando? ¿Qué sentido quiero darle a mi vida en general y cómo se relaciona esto que me está pasando con ese sentido? ¿Cómo puedo utilizar esta etapa dolorosa para crecer en aquello que da sentido a mi vida?

Muchas personas suelen responder que lo que da sentido a sus vidas es, sobre todo, el amor. Al perder el amor, pueden preguntarse, “¿Para qué vivir así, si nada tiene sentido sin amor?” Esta sería la pregunta incorrecta, que no trae más respuesta que la destrucción y la muerte. En cambio, la pregunta adecuada sería: “Si el amor es algo que da sentido a mi vida, ¿cómo puedo dotar de significado a esta pérdida de amor, cómo puede esta pérdida ayudarme a crecer en lo que al amor respecta? ¿Qué necesito aprender acerca del amor?” Después de todo, si el amor es tan importante para esta persona, ¿no es razonable pensar que quiera aprender más de él, que quiera vivirlo de un modo sano, sincero, auténtico, libre, sin miedos? ¿Y acaso puede aprender a hacer todo esto sin conocer todos los aspectos del amor, incluido el dolor de la pérdida, hasta haber aprendido de cada aspecto todo aquello que necesite aprender?

Cuando algo es muy importante para nosotros, nos vemos empujados y deseamos aprender todo lo posible acerca de eso. Aprender significa conocer todos los aspectos de algo, significa superar pruebas, verlo desde diferentes perspectivas, sentirlo desde todas las emociones. Por eso, la persona para quien más importante es el amor, será la que más variadas e intensas emociones viva por amor (incluyendo tanto el dolor como la felicidad) y todo ese conjunto de emociones, vivencias y experiencias son las que podrían enseñarle lo que de verdad es el amor y llevar a esa persona a crecer en esa dimensión de sí misma, de manera que cuanto más capaz sea de dotar de sentido a sus experiencias, mayor será su crecimiento y más implicada estará en la construcción de sí misma.

4) Dolor, angustia, fortaleza – Elva y Roberto Forales

Quiero llegar con estas palabras de reflexión a mis hermanas y hermanos, mediante el grupo RENACER, San Justo al cual concurro, Deseo de todo corazón compartir con todos ustedes esta tremenda experiencia que me toca vivir junto a mi familia, dolor y angustia por la partida de nuestra querida hija SILVINA.
A través de los años fuimos construyendo este hogar al que llegaron tres hijas, Silvina, Josefina y Romina, procuraba tener todo armado para enfrentar los avatares de la vida, Silvina era el motor y yo el capitán del Barco, pero éste un día se detuvo para siempre y al capitán lo invade el dolor, la impotencia y la bronca. Son momentos difíciles de superar, ella era ese motor joven, fuerte y de mucho empuje. Sabia encarrilar su futuro y el de los demás por sus valores morales y espirituales que poseía, retrocedía un paso pero avanzaba dos.
Pero el capitán no encuentra consuelo y piensa, mirando a su alrededor que hay ojos que están vivos y lo están mirando como pidiéndole que siga navegando, que no está solo, que ellos lo acompañan y sienten su mismo dolor. En ese instante y en homenaje a su hija, imparte la orden de seguir, tomen sus remos y a remar lentamente, nos damos cuenta que debemos avanzar, pero de otra manera y para siempre, con la idea de continuar su obra emprendida durante su fugaz paso por este mundo terrenal, nos dejo huellas tan profundas que no se borraran jamás.

Silvina sabia como enfrentar las dificultades cotidianas con un margen de error mínimo, así era nuestra hija que un día partió sin retorno.

           Gracias por acompañarnos mutuamente en el mismo dolor.

                            Elva y Roberto Forales

                            Padres de Silvina

                            Renacer Buenos Aires

                            Grupo San Justo

5) Agradecimiento – Claudia, Carlos, Anahí  y  Franco

Hoy les damos las gracias…

Por caminar con nosotros, por habernos brindado su apoyo, solidaridad y afecto. El camino no ha sido fácil en este primer año, pero con la energía y fortaleza que ustedes nos han brindado nos hemos llenado cada día mas de fuerza y optimismo, y eso nos hace sentir que sin saber tenemos muchos amigos.
Sentimos que hay días en los que flaqueamos frente a la vida, pero cuando tenemos tantos afectos junto a nosotros, nos animan y nos hacen sentir que todos somos como una nota que acordes se juntan para formar una sola melodía, y que marchamos por la vida mas fuertes apoyándonos y llevando en el corazón grandes ideales. Hoy en la batalla de nuestras vidas solo pedimos encontrar mucha mas gente como Uds.
Creemos que realmente la muerte es parte de la vida, y que las personas que amamos viven en nuestros corazones, en las obras que nos legaron y en la memoria histórica de nuestro ser, una memoria formada con amor, solidaridad,  fragilidad y fortaleza. Esa memoria nos hace participes y artífices de la historia, de la amistad, del trabajo en equipo, así como de los pasos tímidos o fuertes hacia la realización plena del Reino de Dios entre los seres humanos.
También agradecemos a quienes nos acompañaron desde la lejanía, que es también cercanía en momentos como éste.

Claudia, Carlos, Anahí  y  Franco

6) El ethos que se compadece – Leonardo Boff

  El ethos, para ser plenamente humano, necesita incorporar la compasión. Hay mucho sufrimiento en la historia, demasiada sangre en nuestros caminos e interminable soledad de millones y millones de personas, cargando solas, en su corazón, la cruz de la injusticia, de la incomprensión y de la amargura. Tal es la condición humana de seres que son la convergencia de las contradicciones. El ethos que se compadece quiere incluir a todos esos en el \”ethos\” humano, es decir, en la casa humana, donde hay acogida y donde las lágrimas pueden ser lloradas sin vergüenza o ser enjugadas cariñosamente.

Pero primero necesitamos hacer una terapia del lenguaje, pues compasión tiene en la comprensión común connotaciones peyorativas. Tener compasión significa apiadarse del otro por considerarlo desamparado, sin fuerza interior para erguirse. Supone la actitud de alguien que mira de arriba abajo, humillándolo.

En el cristianismo de los primeros tiempos, sin embargo, com-pasión era sinónimo de misericordia, esa actitud generosa que quiere compartir la pasión con el otro y no dejarlo solo con su dolor. Eso no es hacer \”caridad\”, criticada por el poeta y cantor argentino Atahualpa Yupanqui: \”desprecio la caridad por la vergüenza que encierra. Soy como el león de la sierra: vivo y muero en soledad”.

En el budismo la compasión es considerada la virtud personal de Buda. Por eso es central y está ligada a la pregunta que dio origen al budismo como camino espiritual: \”¿cuál es el mejor medio para liberarnos del sufrimiento?” La respuesta de Buda fue: \”por la com-pasión, por la infinita com-pasión\”. El Dalai Lama, como ya hemos escrito en esta columna, actualiza esa respuesta ancestral así: \”ayuda a los otros siempre que puedas y si no puedes, jamás los perjudiques\”.

Dos virtudes realizan la compasión: el desapego y el cuidado. Por el desapego renunciamos a poseer las cosas y las respetamos en su alteridad. Por el cuidado velamos por su bienestar y las socorremos en su sufrimiento.

La compasión tal vez sea la mayor contribución ética y espiritual que Oriente ha dado a la cultura mundial. Lo que hace penoso el sufrimiento no es tanto el sufrimiento mismo, sino estar solo en el sufrimiento. El budismo y también el cristianismo convocan a establecer una comunión en el sufrimiento para que nadie quede solo y desamparado en su dolor.

Como el amor y el cuidado, la compasión tiene un campo de realización ilimitado. No se restringe solamente a los seres humanos, sino a todos los seres vivos y al cosmos. El ideal budista de la compasión nos enseña cómo relacionarnos adecuadamente con la comunidad de vida: primero respetar su alteridad, después convivir con ella, cuidar de ella y en especial regenerar a los seres que sufren o están bajo amenaza de extinción. Y sólo entonces beneficiarnos de sus dones, en la justa medida y con responsabilidad, en función de aquello que necesitamos para vivir de forma suficiente y decente.

7) Mi viaje a la recuperación – Anna Marie Edwards

En el comienzo

Dudaba de que fuera posible

Resistir hasta el fin.

Hubo tiempos de ira,

Dolor, tristeza y sufrimiento;

Tiempos en los que me pregunté:

“¿Por qué yo?”.

Pero un día

Hubo un destello de luz

y luego, otro.

Las nubes empezaron a abrirse

Y pude ver más allá de ellas.

Los ratos de contento,

De sentirme segura,

Fueron sumando más

Que los de miedo y melancolía.

Se tejieron nuevas amistades;

La desolación, la falta de confianza en mi valer,

Se fueron convirtiendo

En firmeza, en resolución.

Era como pasar de las tinieblas

A la luz, con una nueva sensación

De poder.

Ahora comprendo que en mi pasado hay cosas que no puedo alterar,

Lo que puedo es impedir que manden

Sobre mi vida y mi felicidad.

Sé que esta parte de mi vida

Jamás se irá del todo,

Pero el lugar que ocupa en mi existencia es menos prominente.

He empezado a permitir que otras ideas pueblen mi mente.

Tengo un mejor conocimiento de mí misma, de mis debilidades

Y de mis puntos fuertes.

Ya no temo poner límites.

Empiezo a disfrutar otra vez de la vida y a pensar en el futuro.

Ahora puedo ver todo este tiempo

Tal como fue;

Un tiempo de crecimiento,

De descubrimiento de mí misma,

De curación.

8) Recordar a los difuntos – Sören Kierkegaard

Acuérdate del muerto, y así habrás logrado (aparte de la bendición que siempre viene emparejada con esta obra amorosa) el método más adecuado para comprender rectamente la vida; es decir, que nuestro deber es amar a los hombres que no vemos, pero también a aquellos que vemos. Si la muerte nos separa de los hombres que vemos, no por ello ha de cesar el amor que les debemos, ya que este deber es eterno; ahora bien, los deberes que, tenemos con los difuntos tampoco pueden separarnos de tal manera de los vivos que éstos ya no sean para nosotros objeto de nuestro amor.

El texto completo en nuestra página Renacer en Internet.
Pide que le escriban:

Marisa de Bustos – España-Bilbao – Vizcaya  m.debustos@hotmail.com

Hasta la próxima!!!

Año. VIII, Nro. 92, diciembre de 2007

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En este Número:

  • Contenido
    1)Hoy te extraño – Magdalena López Naón
    2)Diálogo
    3)Después – Octavio Paz
    4)Como curarse la melancolía
    5)Contrapunto
    6)De madre a madre – Alicia
    7)Sobre psicología espiritual – Elizabeth Lukas

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  • Contenido1)Hoy te extraño – Magdalena López Naón

Hoy te extraño, más que muchos días en mi vida….a veces siento que estoy bien y sin embargo vuelvo a caer en esta desesperación que no me deja pensar, que no puedo controlar….

Son algunos días que siento un gran vació en mi corazón, son esos días que quisiera no vivir, pero se que en mi vida quedan muchas cosas por las cuales seguir adelante. Hay personas que quiero y que me quieren y por ellas debo vivir e intentar ser feliz, porque ellas no tienen la culpa de lo que estoy sintiendo en este momento, porque ellas son las personas que Dios puso en mi camino para sostenerme en esta vida que no es más que un paso a la vida eterna, donde te volveré a encontrar, feliz y esperándonos para vivir juntos en la eternidad.

Hoy tu papá me dijo que no esté triste porque vos estas con nosotros. Vos estas en casa con tu hermanita cuando venimos a trabajar y vos la cuidas desde allá arriba. Siento que podes correr y disfrutar de nuestra nueva casa y que no querés que nosotros estemos mal.

Hijito, solo quiero decirte que te amo y te amaré por siempre y voy a tratar de ser mejor persona para estar cada día mas cerca de ti.

2)Diálogo

Le dije: “Dios, me duele”.

Y Dios me dijo: “Yo lo sé”.

Proseguí: “Dios, lloro mucho”.

Y Él contestó: “Por eso te regalo las lagrimas”.

Le conté: “Estoy tan deprimido”.

Y Dios respondió: “Para eso te regalo los rayos del sol”.

Recalqué: “Dios, la vida es tan dura”.

Y Él dijo: “Para eso te regalé a tus seres queridos”.

Mi respuesta fue: “Dios, mi ser querido ha muerto”.

Y Dios me dijo: “También el mío”.

Le insistí: “Dios, es una gran pérdida”.

Y El respondió: “Yo ví el mío colgado de una cruz”.

Le grité: “Dios, pero el tuyo vive”.

Y Dios me dijo: “También el tuyo”.

Le pregunté: “Dios, ¿dónde está ahora?”.

Y Dios me dijo: “El mío está a mi derecha y el tuyo está en la luz”. Le dije: “Dios, me duele”.

Y Dios me dijo: “Yo lo sé”. 

3)Después – Octavio Paz

Luego de haber cortado todos

los brazos que se tendían hacia mí;

luego de haber tapiado

todas las ventanas y puertas;

luego de haber inundado

con agua envenenada los fosos;

luego de haber edificado mi casa en la roca

de un No inaccesible a los halagos y al miedo;

luego de haberme cortado la lengua

y luego de haberla devorado;

luego de haber arrojado puñados de silencio

y monosílabos de desprecio a mis amores;

luego de haber olvidado mi nombre

y el nombre de mi lugar natal

y el nombre de mi estirpe;

luego de haberme juzgado

y haberme sentenciado

a perpetua espera y a soledad perpetua,

oí, contra las piedras de mi calabozo de silogismos,

la embestida húmeda, tierna, insistente,

de la primavera. 

4)Como curarse la melancolía

La siguiente receta es de un gran psicólogo, Alfred Adler, discípulo de Freud:

“Procure pensar cada día el modo en que pueda agradar a alguien. Realizar una buena acción es lo que provoca una sonrisa de alegría en el rostro de alguien;”

¿Por qué una buena acción, produce bienestar? Por una razón sencilla: Cuando uno se preocupa de su prójimo deja de pensar en el miedo y la melancolía.

El mismo autor dice en otro lugar: “El individuo que no se interesa por sus semejantes es el que tiene las mayores dificultades en la vida y causa las mayores heridas a los demás; de esos individuos surgen todos los fracasos humanos”.

Decía un sabio: “Hacer el bien a los demás no es un deber, es una alegría; porque aumenta tu propia salud y tu propia felicidad’.

Y Benjamín Franklin: “Cuando eres bueno para los demás, eres mejor para ti mismo”.

O, si quieres una expresión un poco más poética, dice un proverbio chino: “Siempre queda un poco de fragancia en la mano que te da rosas”.

El consejo del psicólogo es eficaz, cura la melancolía. Quienes han probado muchos medios para liberase de ella sin resultado, no pierden nada con intentar este método, que consiste en ayudar al prójimo, hacer una acción buena cada día, durante 14 días.

¿Quién iba a pensar que aquellas palabras: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, son el recurso psicológico más eficaz para curar la tristeza del corazón humano?.

Por otra parte, no es difícil hallar ocasiones de hacer el bien, porque el mundo está lleno de problemas y necesidades de todo tipo. Puedes empezar por tu propia casa, y seguir luego, por fuera; ten la seguridad de que el 75 por ciento de las personas con que te encuentras cada día tienen necesidad de cariño, de alegría, de algo tuyo.

Dales algo y saldrás beneficiado. Una buena acción, por ejemplo: ayudar al que se quedó tirado en la carretera, dar una limosna a ese niño que tiene cara de hambre, una sonrisa franca, una felicitación sincera, ceder el asiento en el autobús. En fin, tantas cosas.

Generalmente nosotros hacemos lo contrario, preocuparnos de nosotros mismos y los demás… ¡que se aguanten!; eso se llama egoísmo, y de eso estamos llenos ¡hasta las orejas! Su resultado, es la tristeza y la amargura; tenemos dentro de nosotros las cosas más contrarias: la felicidad y la tristeza.

Seremos nosotros los que construyamos nuestra alegría, o nuestra desdicha, según usemos una de estás dos herramientas: El “egoísmo” o el “amor”.

¡Qué buen programa de vida, sería buscar hacer felices a los demás, sin buscar compensaciones! ¡Inténtalo!, en tu trabajo, en la sociedad; Sucederá algo asombroso, la fórmula es mágica. Me impresiona mucho que un ateo famoso llegara a decir palabras como estas: ‘Si el hombre ha de extraer algo de alegría de su paso, debe pensar en hacer las cosas mejores, no solamente para sí, sino también para los demás; ya que su propia alegría depende de su alegría en los demás y de los demás en él.

Si hemos de hacer las cosas mejores para los demás, conviene hacerlo pronto; porque el tiempo pasa.

Pasaré por este camino una sola vez. Cualquier bien que pueda hacer o cualquier afecto que pueda mostrar, debe ser para hoy, no debo posponerlo o descuidarlo, porque no pasaré de nuevo por este camino.

Envía Oscar Barrios

5)Contrapunto

Otro día de la madre:


SIN ELLA
:

Sin Ella el sol no calienta

Ni abriga

La Luna perdió su encanto

La tierra se convirtió en cenizas.

Sin Ella el mar detuvo las olas

La arena se volvió fría

Las flores se marchitaron

Los pájaros ya no trinan.

Sin Ella no hay risas

Ni música, ni alegría

Se apagaron las canciones

El baile que compartía.

Sin Ella no se encuentran los besos

Las caricias intempestivas

Las preguntas, las respuestas

Un proyecto de Vida.

Sin Ella el corazón

No soporta tantas heridas

Su luz era el aliento

La fuerza, la energía.

Sin Ella nada será igual

Faltará su abrazo, su regalo

Su emoción contenida

Su mirada dulce

Al exclamar ¡Feliz Día!

Sin Ella sólo las lágrimas

Recorrerán mis mejillas

La buscaré en cada rostro

Y me quedaré vacía.

Sin Ella. Sin Ella. Sin Ella. Sin Ella…

Para Ceci con amor…

Mamá, Mami, Mamita. Má, Norita

21/10/07

Responde Carlos Javier García:

Por ella

Por ella el sol me abriga desde adentro

donde su recuerdo sigue siendo

una brasa que encenderá la tierra

y no una luna de ceniza.

Por ella el mar me enseñó

la paciencia de su oleaje

ante la adversidad de las rocas.

Por ella la arena de la vida me pide que camine

para que mis huellas no permitan

que se olviden las suyas.

Por ella los pájaros cantan su silencio

simplemente por respeto a su reposo.

Por ella volveré a reír

porque sigue siendo mi música y mi alegría.

Por ella volveré a cantar

para que no se apaguen las canciones

en el corazón de los que ella amó

y la han amado.

Por ella volveré a besar, a acariciar,

a preguntar y a responder

porque ella late en mi proyecto de vida.

Por ella aprendí que el corazón

sólo saca energía de sus heridas.

Por ella, aunque nada sea igual,

abrazaré y regalaré mi emoción contenida

para que la vida se sienta en mi dolor bienvenida.

Por ella engujaré mis lágrimas

para que los que busquen en mí su mirada dulce

no se vayan vacíos.

Por ella, por ella, por ella…

Para Nora Cristina con todo respeto… (21/10/2007)

Carlos Javier García

6)De madre a madre – Alicia

En en el año 1997 murió mi hijo Pablo( Pali), una tarde hermosa de verano, un sábado de febrero a las 6 de la tarde aproximadamente. El iba muy feliz a la pileta de un amigo cuando un camión lo atropelló, nunca mas lo vi mi bello muchacho de solo 16 años quedo que nadie pudo reconocerlo.

El era uno de los menores, muy agradable a todo el mundo fue algo tremendo para todos los que lo conocían.

Te imaginas ….yo creí que me moría , no podía pensar que en realidad nunca mas lo vería, hacía un instante estaba conmigo y de un soplo nunca mas.

Al principio como todos uno está como anestesiado, en verdad no sabe lo que le pasó, con el correr de los días unos amigos nos conectaron con el grupo Renacer….y ahí comenzó nuestra recuperación( mi esposo y yo), lenta, con muchas caídas…pero siempre para adelante. Me llevó unos años dejar las pastillas, pero de a poco mi vida se fue encaminando.

Ya no es la misma vida, tampoco es peor, solo es distinta…..y seguro que debe ser así nadie puede quedar inmune ante semejante dolor, te transformas en un ser mas sensible, receptivo ante el dolor ajeno y aprendes que la vida debe vivirse plenamente con todos los seres queridos que te rodean, no podemos culpar a nuestros hijos de nuestra infelicidad, ellos no murieron para que nosotros arruinemos para siempre nuestra vida y la de quienes nos rodean……les dolería mucho pensar que son nuestros verdugos.

Un día me dijeron: nuestros hijos no tuvieron una vida larga ni corta …tuvieron su propia vida, solo se adelantaron en el camino que nosotros también recorreremos, y por ellos debemos salir adelante.

No es fácil y las palabras …son palabras para quién sufre, pero puedo asegurarte que si uno logra entender que el amor que tenemos por nuestros hijos nadie nos lo puede quitar, es algo intangible…se siente dentro de nuestro corazón y con toda nuestra alma, si aprendemos a sentir amor sin su presencia y amarlo plenamente, llenarnos de ellos con amor y no con dolor, uno los recupera en el corazón , en la vida , en cada momento está su presencia, eso se logra…….lleva su tiempo aprender a amar con un amor no egoísta sin apegos( te amo si te tengo), se aprende amar aunque no te tenga y a gozar de ese amor plenamente porque ese amor es real, existe…solo que lo sentimos con dolor y debemos sentirlo con alegría.

He leído mucho, he caído muchas veces …no fue fácil el camino pero se puede aprender a amar de este modo, y ese hijo será el único que nunca se irá de tu lado.

Vos me dirás como pude creer que esto es posible, como pude seguir creyendo en Dios, te cuento hacía solo 10 meses que mi hija mayor se había casado para irse a vivir a EEUU, y luego muere Pali…de golpe dos hijos uno del otro lado del mundo para mi, cerca de Canadá y Pali …bueno, ocurre que mi hija de EEUU tuvo su primer bebé el 23 de enero de 1997, y mi hijo muere el 22 de febrero de 1997…un mes después, yo me había ido allá para el nacimiento y solo habían pasado 20 días y me entra una tremenda desesperación por volverme a Argentina, mis hijos me decían….mamá quedate mas tiempo disfruta de tu nieta…..Pablo(el que murió), me decía volvé en marzo cuando no haya problemas con los pasajes….pero no hice caso a nadie ( yo soy una persona mas bien tímida, que no sabe inglés y no toma decisiones apresuradas), me tomé un avión en Seattle , de ahí a Pensilvania estuve 4 horas, de ahí a Miami estuve 9 horas, luego a Manaos Brasil, luego La Paz Bolivia , Después Sta Cruz de La Sierra en Bolivia donde estuve 6 horas hasta conseguir un vuelo para Argentina, me recorrí medio continente ….y llegué unas horas antes que mi hijo muriera¡¡¡¡¡¡¡. Te imaginas cómo no voy a creer que Dios me llevó hasta el para despedirme, ¡¡¡¡ cómo no voy a creer en el poder del amor!!!!!, que traspasó todo lo racional.

Querida amiga, deseo con toda mi alma que recuperes a tu hijo en tu corazón, pero no con dolor …se que lo haces con todo el amor que le tienes , que ese amor se transforme día a día en paz , alegría y dulce nostalgia de hermosos recuerdos que no te duelan sino que te llenen de amor infinito.

Con todo cariño.

Alicia, Grupo Renacer Cmte Fontana, Formosa.

7)Sobre psicología espiritual – Elizabeth Lukas

     Que no sea en vano mi paso por este mundo… es un ruego, dice, para que nos sea dado reconocer el orden de los valores insertos en lo que somos.

     Si logramos reconocerlos en lo más íntimo de nuestros corazones, podremos dejar pasar lo que no es prioritario y dedicarnos a lo que es preciso para hacer frente a lo esencial.

     Que no sea un castigo para mi prójimo no es sólo un ruego para que nos sea dado reconocer el orden de los valores, sino para tener el coraje de comprometernos con ese orden, tomando conciencia del riesgo que implica y de nuestras limitaciones.

     Que no esté atado a mi propio yo…rogamos que  nos guíe por el puente que conduce al mundo, pues sobre el puente entre el yo y lo no individual, nos sentiremos  fuertes para ser fieles a nosotros mismos, a nuestros seres queridos y a los cometidos asumidos o, en su defecto, tan fuertes que podremos pedir disculpas y perdonarnos mutuamente.

     Que no esté ausente allí donde me necesitan todos lo valores necesitan cuidado, tener la conciencia alerta, sea que se trate de los valores del “yo”, salud, movilidad, conocimiento etc. o de los valores del “tú”, vínculos, altruismo, sociabilidad, etc.

El texto completo en nuestra página Renacer en Internet.
Pide que le escriban:

Hilda García de Toluca, México. tortache_91@hotmail.com

Hasta la próxima!!!

Año. VIII, Nro. 91, noviembre de 2007

 _____________________________________________________________En este Número:

  • Contenido

    1)Mi niño hermoso – Angélica
    2)Renacer – Jessica Ruidiaz
    3)No abandones las ansias – Walt whitman
    4)Sé que volviste a tu casa – Fulvia, hermana de Germàn Ezequiel Canelo.
    5)Recordemos que – Juan Francolino
    6)La ausencia, una apertura a la trascendencia
    7)Cuando se siente un “vacío” que necesitamos llenar…
    8)Renacimiento – Osho
    9)Sobre la muerte y su relación con el carácter indestructible de nuestro ser en sí. – Arthur Schopenhauer

    Contenido

    1)Mi niño hermoso – Angélica

    Mi niño hermoso, se enfermó a los diez, después de ser un niño pleno y lleno de energía, se limitó su existencia a una silla de ruedas y a aprender de nuevo a caminar y a hablar, lo hizo, lo logró, fueron nueve meses de esperanza y alegrías, de impotencia y amargura por no poder hacer más, el tumor cerebral que lo invadía fue el peor, nos costó y nos cuesta demasiado hoy, aceptar su Destino, “La Partida Física”, pero lamentablemente no existe alternativa, después de deambular y no existir, logramos entender que Felipe “No está muerto”, él trascendió, él hoy es pleno, pues regresó como luz divina a la creación, no existe forma de evitar la partida de tu cuerpo físico, ¿por qué? aferrarse tanto a lo material, si lo espiritual es más importante, no nos corresponde como papas, de alguna forma, pensar que nuestros hijos, en algún momento dejarían su forma física, al igual que lo haremos nosotros en algún momento, cuando en realidad logremos merecer el traspasar hacia la otra dimensión.

    Hoy yo sigo amando a mi hermoso niño, acepto su nueva forma, aunque extraño su cercanía, pero si algo tengo claro en la vida, es que si hago las cosas bien y sigo caminando por la vida con aceptación, lograré avanzar los pasos que él logró, nos encontraremos nuevamente y podré abrazarlo y besarlo como aquí lo hice.

Creo que cuando logramos entender que no hay culpas ni culpables y que todo sucede cuando tiene que ser, no hay un antes ni un después, sólo existe lo que hoy tenemos, sólo así lograremos seguir caminando en forma digna, caminaremos por esta vida sin que existan los mala suerte o buena suerte, sólo lo que hay.
 

Amigos, cuando logré entender que no existe nada que pueda hacer para regresar a Felipe en forma física, logré conectarme con él en la forma más sutil, la del espíritu, sólo les puedo asegurar que eso existe, que logremos darle paso a su esencia y veremos lo que son capaces de regalarnos, hoy mi niño precioso está, pero de otra forma y como yo o amo, así lo acepto.
 

Han pasado ya tres años y un mes y les puedo asegurar con bases, que ellos se encuentran más cerca de lo que pensamos, sólo tenemos que conectarnos con ellos, sin apegos, sin dobleces, sin mezquindad, ellos se encuentran hoy en un plano demasiado perfecto, él plano más sutil, por lo tanto debemos dejar de lado, todo lo que puede enturbiar su estadía terrenal , estamos en un plano demasiado denso, el plano físico, no dejemos que este plano terrenal no nos deje ver la realidad.
Con cariño y amor, de una mamá que sigue amando

Angélica, de Renacer Chile (Concepción).

2)Renacer – Jessica Ruidiaz

Dedicado a RENACER (Grupo de ayuda para padres que perdieron a sus

hijos)

Llegamos con la herida abierta y sangrando

Llegamos con la mirada gacha, perdida

Llegamos como hijos del dolor más cruel

Llegamos como padres huérfanos de historia

Llegamos… con nuestro hijo de la mano.

Nos vimos en el espejo de otros

Sentimos el mismo hueco en la vida

Lloramos sintiendo nuestra pena en boca de todos

Y la pena de todos en el alma.

Aprendemos a renacer de las cenizas

A caminar con la frente en alto

¡Renacer en carne viva, renacer andando!

Renacer transformando el dolor en palabra

Renacer y ser oreja que escucha la pena

Renacer y ser abrazo endurecido que entiende

Renacer y dejarse abrazar con cariño

Renacer llorando y renacer de nuevo

Levantar bien alto el nombre de nuestro hijo

Que silencioso escucha, yo se que nos escucha

Orgulloso de ver que podemos, que todavía podemos

Rendirle un homenaje, viviendo y amando.

JESSICA RUIDIAZ (mamá de Sofia)

3)No abandones las ansias – Walt Whitman

 

No abandones las ansias,

de hacer de tu vida, algo extraordinario.

No dejes de creer, en que las palabras

y las poesías, sí, pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase, nuestra esencia está intacta,

somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y es oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte

en protagonistas

de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:

tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,

porque sólo en sueños

puede ser libre el hombre.

Valora la belleza de las cosas simples.

Disfruta del pánico que te provoca,

tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridad.

Piensa que en ti, está el futuro

y encara la tarea,

con orgullo y sin miedo.

No permitas que la vida,

te pase, sin que la vivas.

Autor: Walt Whitman

Envía Ana María Ciraudo  

4)Sé que volviste a tu casa – Fulvia, hermana de Germàn Ezequiel Canelo.

Sé que volviste a tu casa en el día pactado, auque no pudiste dejar
de sentir dolor, al saber el dolor que causaría tu ausencia, te sabes amado, muy amado.
Pero tu misión estaba completa, y debías regresar al padre, el dolor ya es ajeno para vos, tus días son coloridos y alegres,

sé que te recibieron tus amigos y parientes con los brazos abiertos

y la paz de ese lugar borra tus lágrimas, no por tu precoz partida, sino por la nostalgia que te daba dejar el lugar el lugar que por tus 17 años fue tu hogar, tu familia, tus amigos.
Sé que te emocionas al saber que nadie te olvida y solo soñamos con volverte a ver.

Sé que estas preparando nuestro lugar, también sé que nunca nos separaremos.
Ahora entiendo el brillo de esos ojitos color miel, ahora comprendo que mi hermano querido es un ángel enviado por Dios para hacernos entender, que existe un paraíso y que nuestra esencia no muere nunca.
Fuiste enviado a dar esperanza y amor, lo lograste y regresaste victorioso…

5)Recordemos que – Juan Francolino

Recordemos que:

“Renacer es un grupo no confesional, no nos adherimos a ninguna

religión en particular para poder recibir a los papás de todas las

religiones y aun a aquellos papás que no la tuvieran, pero, por sobre todas las cosas, porque el sufrimiento por la pérdida de un ser amado es patrimonio universal, es de la humanidad, no es patrimonio de una

determinada religión u otra.”

Hablemos desde nuestra experiencia y sin dar consejos. Si se habla

de temas religiosos que sea sobre la propia experiencia sin emitir juicios o imponiendo valores sobre los demás.

Recordemos que dentro de una misma religión cada uno hace sus

propias interpretaciones.

Les transcribo un párrafo del sacerdote ingles G. K. Chesterton:

“¿Cuándo entenderán los hombres que a nadie le aprovecha leer su

Biblia, mientras no lea al mismo tiempo la Biblia de los demás? El impresor lee su Biblia y encuentra erratas de imprenta. El mormón lee su Biblia y da con la poligamia. El partidario de la Ciencia Cristiana lee la suya, y descubre que no es verdad que tengamos brazos y piernas. St. Clare era un viejo soldado protestante angloindio. Hágase usted cargo de lo que esto significa; y, por favor, vaya usted al fondo. Esto significa que estamos en presencia de un hombre formidable físicamente, que pasa lo más de su vida bajo un sol tropical, en el seno de una sociedad oriental, y que se hunde, sin ninguna guía ni preparación, en el abismo de un libro oriental.
Naturalmente, este hombre lee, más que el Nuevo, el Antiguo Testamento. Y en el Antiguo, naturalmente, encuentra todo lo que quiere: lujuria, tiranía, traición. Sí; ya sé que era lo que suelen llamar un hombre honrado. Pero, ¿qué bondad hay en ser honrado adorando la maldad?
En cada uno de los países cálidos y lejanos en que vivió, este hombre pudo disponer de un harén, torturar a los demás, amasar oro con vergüenza; pero siempre pudo decir, con mirada altiva, que lo hacía para la mayor gloria de Dios.
Y creo explicar suficientemente mi propia teología preguntando: ¿de qué Dios? ….”

6)La ausencia, una apertura a la trascendencia

(emitido en un programa de Radio María, Córdoba)

Bloque 1:

A menudo sentimos un vacío interior, un silencio como de nada, nos experimentamos como abandonados por Dios o por los demás, incluso a los que más nos aman los percibimos lejanos, a veces hasta se van, desaparecen. Se vuelven ausentes…

Hoy vamos a reflexionar sobre la “ausencia” -la de Dios y la de los seres queridos- no como un “espacio vacío” sino como un ámbito en el que pueden darse nuevos modos de comunión rompiendo la soledad.

El filósofo alemán Nietzsche decía que “cada cual es para sí mismo el más lejano”. Los otros son siempre los “más cercanos”, los más “próximos”,  los “prójimos”- son los que nos aproximan, nos hermanan con nosotros mismos. El más cercano de tus próximos, ése es tu hermano, el que te acerca tu propia lejanía. El que con su cercanía te aproxima más a vos mismo.

En la soledad de quien no tiene compañía no todo está perdido ya que, por lo menos, está la posibilidad de guardar aún la esperanza de un probable encuentro. Existe, sin embargo, otra soledad, aún más terrible: La de aquél que se siente solo en medio de la compañía. Ésa soledad está cerca de la desesperanza y a veces hasta de la desesperación. La más cruel de las distancias puede ser la más cercana.

En cambio, hay otra misteriosa soledad personal que se vuelve fecunda en la comunión compartida. Este «espacio» interpersonal en la relación, que nos retorna a nuestros mismos, es el ámbito propicio para los mejores vínculos. Las grandes soledades valen grandes compañías. Cada soledad tiene la promesa de una compañía: Habita tu soledad; sólo así podrás compartirla.

Frecuentemente peregrinamos por muchas soledades hasta llegar, por fin, a abrazar las soledades de quienes amamos y de quienes nos acompañan en este viaje. Naufragamos entre muchas ausencias que nos lastiman hasta llegar a aquellas que nos consuelan. Las verdaderas presencias y ausencias; las auténticas cercanías y distancias, son las que habitan en el corazón.

Bloque 2:

Sólo puede estar ausente, de una manera elocuente, lo que amamos. La ausencia es el reverso de una presencia significativa que ahora se encuentra velada y que resulta más interpelante que todo lo demás. Hay una distinción entre la ausencia y el simple “no estar”. La ausencia viene de la presencia y va hacia ella: Nos revela hasta qué punto el otro ocupa su “lugar” en nuestro universo. El “no estar” no es propiamente ausencia. Es sólo un vacío.

La ausencia es “un modo de estar”. Ha sido presencia y se dirige a ella. El “no estar” nace -en cambio- de la carencia; la ausencia surge de la plenitud de la comunión. Las ausencias que duelen o que extrañamos son las presencias que amamos.

El poeta Ulises Naranjo dice que “renace el amor filtrándose por los huecos que urdió la ausencia”[1]

 La verdadera ausencia siempre deja algún resquicio para permitirle al amor que siga respirando.

San Agustín afirma que hay una “presencia por ausencia”. La ausencia a menudo es como un rasgadura en el corazón, el quiebre de un frágil cristal que se rompe. El escritor francés Marcel Proust señala que “solo renunciando a lo que se ama se puede recrear. El momento en que nuestro mundo interior está destrozado, cuando está muerto y nuestros seres queridos están en pedazos y nosotros mismos en irremediable desesperación es entonces cuando debemos recrear nuestro mundo otra vez. Juntar los pedazos, infundir vida a los fragmentos, recrear la vida”. El amor está presente siempre, aún en las misteriosas ausencias. La ausencia total y definitiva no existe, mientras viva quien ame.

Bloque 3. Recordar el tema que se está tratando.

El tiempo es un don precioso y escaso en la vida de los hombres. Hay que hacer entrar el tiempo en la gratuidad y crear “tiempos de encuentros”: Dar, recibir y compartir tiempos con quienes amamos.

En el tiempo “cantidad” y “cualidad” deben equilibrarse. No hay que priorizar una en desmedro de la otra. Cuando tenemos “cantidad” sin “cualidad”, solamente pasamos las horas. Cuando  hay “cualidad” sin “cantidad”, el encuentro es fugaz y medido. Hay que lograr una dinámica armonía entre la extensión y la intensidad en el tiempo que compartimos. Los tiempos de la ausencia pueden otorgar más intensidad y calidad a los tiempos de la presencia.

El tiempo de las relaciones no es necesariamente la medida cronológica del sucesivo transcurso de las horas sino la “medida” de la intensidad del amor. El tiempo de las relaciones es aquél que se mide por las cercanías y las lejanías, por las presencias y las ausencias. Jorge Luís Borges lo expresó magníficamente: “… Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo…”. El tiempo de las relaciones es el verdadero tiempo humano.

En la presencia o ausencia no importa el tiempo cronológico sino la intensidad de la comunión. Quizás sea muy breve el tiempo de la presencia y -sin embargo- puede bastar. Tal vez sea prolongado el tiempo de la ausencia -no obstante- resultar muy fecundo. La presencia y la ausencia son “matices” de intensidad en el modo de ser y de estar de las personas en sus relaciones con los demás.

Bloque 4:

Cada vez que debemos despedirnos es con la esperanza de volver a vernos. Lo más relevante de cada despedida es la esperanza de un nuevo encuentro. Es fundamental que en cada adiós se haga esencial la palabra y el gesto. Cada despedida nos aproxima más a la última. La ausencia, como la muerte, nos revela cuánto significan las personas amadas cuando no las tenemos. La muerte no llega a rozar lo que de eterno hay en el amor. Todas las ausencias están redimidas. Son un modo de comunión en el vínculo más allá del espacio y del tiempo. Mientras tanto en cada despedida el hombre toma conciencia de que es tiempo.

Las despedidas nos enseñan que todos los tiempos son cortos. La vida misma es breve.

La vida toda es un encuentro, aún en las despedidas. Cada despedida tiene el sentido de todos los encuentros. Ninguna despedida puede derribar la posible esperanza de un re-encuentro. Un solo encuentro vence todas las despedidas. Lo esencial es el encuentro. La ausencia de quien amamos nos remite siempre a la esperanza de la presencia recíproca. Toda ausencia es una cierta esperanza, un deseo próximo de la presencia que vendrá. La promesa de un nuevo regreso es un consuelo, al menos para el corazón que espera. En la ausencia nos quedamos con lo esencial y vivimos de eso. La distancia sirve para recordarnos que toda ausencia tiene sentido. La cercanía nos es dada para  que descubramos la gracia de la presencia

Me duele que te vayas pero más me dolería que te alejes. La dicha de tenerte ha sido infinitamente mayor a la tristeza de dejarte partir. Sé que algo de mí se queda. Sé que algo de vos me llevo. No te olvides de quien no te olvida. Cada día te esperaré. Cuando no estás a mis pensamientos le nacen alas, vuelan hasta donde te encuentras e invisiblemente te rozan y te acompañan. Mi corazón se vuelve alado y mi espíritu no conoce fronteras. No lo detiene el espacio, ni el tiempo. No tiene puertas cerradas. Llega hasta donde estás, descansa y vuelve con sus mismas alas hasta mí. Mi corazón “ha abierto ante ti una puerta que ya nadie podrá cerrar” (Ap 3,8). Cada regreso me devuelve la esperanza de saber que no te has ido del todo.

Llegará un Día sin ausencias, un Día eterno. La ausencia prepara la eternidad. Te guardo no sólo en mi corazón sino en la Memoria de Dios. ¡El tiempo es tan fugaz, la vida es tan breve, el corazón tan inconstante! Un Día más allá de los días de este mundo, el paisaje de la ausencia se detendrá para siempre y se abrirá el horizonte de la presencia sin fin. Ahí nos reconoceremos en el que es eternamente Presencia.

Toda la ausencia la consagro a la presencia de Dios. Dios muestra su misericordia tanto en la presencia como la ausencia. Siempre es la misma bendición de distinto modo. ¿Qué importa la distancia, si cierro los ojos y ya no hay fronteras?; ¿Qué importa la ausencia, si abro mi corazón y florecen vivos los recuerdos? La ausencia se vuelve un envolvente abrazo porque sólo el amor remedia las distancias y la ausencia se hace una elocuencia. En la ausencilellos, destellan en su presencia. En corazón resplandece -amorosa y fecunda- la presencia del Dios que nos une a todos.

Cuando te recuerdo, la memoria se vuelve corazón. Aunque no esté contigo, nunca te dejaré solo. Aunque no te encuentres, mi corazón sabe donde estás. ¿En qué punto del universo me encuentro si no te encuentro? Cuando no estás Dios te guarda en mí con todas tus presencias intactas.

Bloque 5.

La ausencia no es muerte si nace del amor. La verdadera muerte es la indiferencia y el olvido. La ausencia nos hace ejercer un continuo acto de fe en la relación: El creer que el otro está y nos acompaña. De nosotros depende que la ausencia sea un don elocuente. La fe -la cual es un poseer verdaderamente a Dios sin verlo- nos ilumina el misterio de la ausencia, por la cual, también ya tenemos a quienes verdaderamente amamos aunque, de momento, no estemos juntos. Cuando permanecen los que uno ama surge como una nueva presencia de Dios para nosotros. La relación de amor emerge de Dios y Dios emerge de la relación.

Tu ausencia me ha revelado lo importante que sos para mí. Desde que te conocí mi mundo se ha enriquecido infinitamente. Tu ausencia me ha revelado lo empobrecido que, desde ahora, se quedaría mi universo si no estuvieras. Deseo vivir una vez más la fiesta de tu presencia. Cada vez que te nombro apareces, siempre presente y vivo. Allí estás y allí te cuido. Tu sola presencia me cura, tu silencio me sana, alivia el alma, acaricia, descansa y consuela. Hay un sin fin de cosas que lo único que hacen es recordarme que te recuerde. Tu presencia está siempre amaneciendo. No me hace falta tu ausencia para descubrir cuánto estás presente. La ausencia en su dolor me trae el ofrecimiento de este regalo. Hay momentos en que te recuerdo en un abrazo de corazones. El solo pensamiento de saber que estás vivo me hace feliz. Has poblado tanto mis ausencias que ya no queda desierto alguno. Cuando peregrines en tus propios exilios me nombraras y allí estaré. El tiempo y la distancia no podrán.  Te pido que sepas leer el lenguaje de la ausencia que me pronuncia. Yo no tengo promesas, sólo un corazón para dar. Dios nos mostrará el modo que tendremos para acompañarnos.

[1] Diario «El Altillo». Mendoza, Domingo 18 de diciembre de 1994. p.

7) Cuando se siente un “vacío” que necesitamos llenar…

 

¿Alguna vez experimentó, estimado lector, la vivencia de que algo faltaba en su vida, pero no sabía qué?, ¿o luego de luchar tanto por una meta que anhelaba con todo su corazón, al conseguirla, sintió como si en vez de lograr algo, lo perdiera?. Todo esto puede suceder, si nuestra vida carece de lo que Víktor Frankl denomina “sentido”. Si no contamos con un proyecto que justifique nuestra existencia, una meta que trascienda nuestro propio ser y se vuelque a la comunidad de manera desinteresada. Sólo a través de la autotrascendencia, puede alcanzarse la autorrealización. Es así como por ejemplo, perseguimos fines que deberían ser simplemente medios para alcanzar un objetivo más elevado. El caso más común sería el del dinero… a todos nos gustaría ser millonarios, pero ¿millonarios para qué?, ¿tiene un sentido la obtención de ese dinero?, ¿o simplemente deseamos el dinero por el dinero mismo?.
 

Aquellos “cholulos” que se interesan por la vida de los famosos, seguramente conocerán muchas historias de personas comunes que se transformaron en estrellas y cuyo destino, muy a pesar de lo que se podría creer, resultó una tragedia. Todo tipo de drogas, alcohol, y estilos de vida perjudiciales, llevaron a muchos millonarios a un abrupto viaje hacia el más allá. Pero, ¿cuáles son las causas que pueden ocasionar este tan reiterado fenómeno?, ¿no es supuestamente el dinero el dador de felicidad?, ¿o el poseer demasiados bienes materiales nos empuja indefectiblemente hacia una vida de descuidos y excesos?. La verdad puede esconderse en una frase muy simple: “la falta de sentido en la vida”. Esta falta de sentido nos lleva a experimentar una especie de “vacío” muy profundo en nuestro ser, que necesita imperiosamente ser “llenado”. Las maneras en que podemos tratar de tapar este vacío pueden ser muy variadas: podemos incorporar alimento en forma desmedida y caer en la obesidad; podemos tratar de anular o evitar la angustia que nos provoca y caer en las adicciones como las drogas y el alcohol; podemos colmar desmedidamente nuestra cabeza de tareas, para evitar que piense en “ese vacío” y sufrir las consecuencias del exceso de trabajo o estudio; podemos perseguir objetivos que supuestamente completarán ese vacío, como puede ser el dinero, una profesión o incluso los propios hijos. ¿Cómo se construye un proyecto de vida con sentido?. El punto más importante a tener en cuenta es que nuestro proyecto debe incorporar al otro, de manera desinteresada, sin esperar nada a cambio.
 

Se deben medir nuestras acciones en virtud de un ¿para qué?. Por ejemplo veamos el caso de una persona que desea tener un hijo: ¿para qué lo desea?, si la respuesta es “para formar una familia”, se debe continuar con la misma pregunta: ¿y para qué desea formar una familia?, si la respuesta en este caso es “para desarrollarme plenamente como mujer”, entonces aquí debemos ingresar en un análisis más profundo: ¿quién dice qué es lo que debe hacer para desarrollarse como mujer?. Generalmente es la Sociedad. Ella suele imponer la manera en que debe desarrollarse un ciclo vital. Es muy común escuchar en la voz popular que “ninguna mujer puede considerarse tal, si no ha experimentado la vivencia de dar a luz” (nótese que incluso a veces se deja de lado a las mujeres que han adoptado). Entonces si pensamos que sólo nos desarrollaremos como mujer teniendo un hijo, porque la Sociedad así lo dice (el lector debe tener en cuenta que este mensaje no es siempre consciente), entonces seguramente tendremos a ese hijo y nos encontraremos con que el vacío que se intentaba llenar, todavía permanece.
Pero, ¿siempre se produce este fenómeno?. Por supuesto que no. Si en vez de recibir la respuesta del deseo de desarrollarse como mujer, nos hubiera contestado: “deseo tener hijos para, a través de los conocimientos que he adquirido en la vida, criar, cuidar y educar a personas, con una escala de valores y conciencia de responsabilidad y libertad, que les permitirán construir una Sociedad mejor”. ¿Alguna vez escucharon esta respuesta?. ¿No les gustaría escucharla?. Entonces empecemos por comprenderla, para poder incorporarla a nuestro proyecto de vida… un proyecto pleno de sentido.

                      
                       Autor: Staff de la Revista Crecimiento Interior

8)Renacimiento  – Osho

En el Zen, tú vienes de la nada y estás yendo a la nada. Tú estás en el aquí, ahora.
 
Ni vas ni vienes. Todo pasa a través tuyo: tu consciencia lo refleja pero no se identifica.
Cuando un león ruge frente a un espejo, ¿piensas que es el espejo el que ruge?
 
O, cuando el león se ha ido y llega un niño bailando, el es­pejo se olvida completamente del león y empieza a danzar con el ni­ño, ¿piensas que el espejo danza con el niño?

El espejo no hace na­da: Simplemente refleja.
Tu consciencia es únicamente un espejo. Ni vienes ni vas.
Las cosas van y vienen.
Te vuelves joven, te vuelves viejo; estás vivo, estás muerto.
Todos estos estados son simples reflejos en un remanso eterno de consciencia.

9) Sobre la muerte y su relación con el carácter indestructible de nuestro ser en sí. – Arthur Schopenhauer.
“Tal como merced a la llegada de la noche desaparece el mundo sin que por ello éste deje de existir ni un solo instante, merced a la muerte el hombre y el animal perecen sólo en apariencia, mientras su verdadera esencia perdura imperturbable.”

En nuestra página Renacer en Internet.

 
Hasta la próxima!!!

Año.VIII, Nro.90, octubre de 2007



 

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Tiempo venturoso – Miquel Martí i Pol

 No se si llueve donde estás,Pero la lluvia ara que te recordemos.Habíamos compartidoMuchas lluvias,Muchas esperanzas,Muchas  mañanas,Muchas tardesMuchas noches…Desfilaban bajo la pausa delExordio de la lluvia,Y cada uno de nosotros,Hacia proyectos,Que incluso algunos se cumplieron.Tiempo venturoso.Ahora tú no estásY la lluvia sigue.Me gustaría saber si lluevePara ti también, y que la lluviaNos seguirá uniendo como antesUna vez más.  Sacado del Libro de las Ausencias.Traducido y dirigido hacia nuestra querida Felicidad, ” Feli de Puertollano”, mamá de Emilio José, muerto en accidente de coche el 22.3.98, cuyo viaje ella ya ha emprendido el 29 de Agosto de 2007. Descanse en Paz. 

Contxi Caballe Martinez

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Sobre el saber escuchar – Carl Rogers

A mí me disgusta no oír a alguien, no comprenderle. Si se trata de un simple fallo de comprensión, o de no prestarle suficiente atención a lo que dice, o dificultad en entender las palabras, me siento sólo ligeramente insatisfecho conmigo mismo. Pero lo que realmente me disgusta de mí mismo, es no ser capaz de oír a otra persona por creer estar seguro con antelación de lo que se propone decir y no escucharle. Sólo después me doy cuenta de que he oído lo que ya había decidido que diría; no he logrado escucharle. O todavía peor: las ocasiones en que me doy cuenta de que estoy intentado tergiversar el mensaje para que diga lo que yo quiero y que es lo único que finalmente oigo. Esto puede ser algo muy sutil y lo logro con sorprendente pericia. Sólo con tergiversar ligeramente sus palabras, modificando apenas su significado, puedo lograr no sólo que parezca decir lo que deseo oír, sino que sea la persona que yo quiero que sea. Solamente cuando me doy cuenta, a través de sus protestas o porque yo gradualmente reconozco que sutilmente le he estado manipulando, siento asco de mí mismo. También sé, por haber sido receptor en semejante situación, lo frustrante de que a uno se le reciba por lo que no es, de que se oiga lo que no ha dicho. Esto crea ira, confusión y desilusión.         Esta última manifestación nos conduce directamente al próximo aprendizaje que deseo compartir con ustedes. Me siento terriblemente frustrado y me encierro en mí mismo, cuando intento expresar algo que es profundamente mío, que forma parte de mi mundo íntimo y privado, y mi interlocutor no me comprende. Cuando tiento la suerte arriesgándome a compartir algo muy personal con otro individuo y el mensaje no se recibe ni se comprende, la experiencia es sumamente deprimente y melancólica. He llegado a creer que dichas experiencias convierten a ciertos individuos en psicóticos. Les inducen a abandonar toda esperanza de que alguien les comprenda. Cuando llegan a este punto, su propio mundo interno, cada vez más grotesco, se convierte en el único lugar donde pueden vivir. Ya no pueden participar en experiencias humanas compartidas. Simpatizo con ellos porque sé que cuando intento compartir algún aspecto emocional de mí mismo —que es privado, preciado y tentativo— y la comunicación es recibida con evaluaciones, palabras tranquilizadoras y distorsión de su significado, siento un fuerte deseo de exclamar: «¡Es inútil!». Entonces, uno sabe lo que es estar solo.Con lo que les he dicho hasta estos momentos, habrán comprendido perfectamente que para mí es terriblemente importante que en una relación se escuche de una forma creativa, activa, sensible, precisa, con observación de las proyecciones de la personalidad y sin juzgar interlocutor. Considero importante ofrecerlo y, especialmente en ciertas ocasiones de mi vida, ha sido de vital importancia recibirlo. Siento que he crecido dentro de mí mismo cuando lo he ofrecido y estoy seguro de haber crecido, haberme liberado, cuando he sido escuchado de ese modo.  

Carl Rogers

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Convirtiendo en Génesis el Apocalipsis – Virginia Gawel

Toda crisis profunda puede ser definida como un Apocalipsis personal: las estructuras que nos sostenían se derrumban, lo que parecía ordenado entra en caos, y se trastoca todo el universo conocido. Confusión, ansiedad, pesadumbre, desesperanza… Cuando estamos sumergidos en un período crítico nos parece que siempre será así. Sin embargo, las crisis están llamadas a ser una situación de tránsito, por largo que éste nos parezca. Son como un túnel oscuro que nuestra ruta atraviesa: cuando estamos en el inicio o en la mitad, aún no vemos el orificio de salida, y nos parece que durará para siempre. Nos vemos obligados a avanzar en la oscuridad, para no quedarnos varados en ella.  Éste es el Apocalipsis personal. Sin embargo, es un Apocalipsis peculiar, pues tiene en su propia naturaleza la posibilidad de convertirse en un Génesis. “Génesis” como el origen de un nuevo orden, de una manera diferente de organizar nuestra identidad, con la posibilidad de que esta vez lo hagamos en base a los elementos más esenciales de nuestra naturaleza.  Ya sea que las crisis advengan por una ruptura de nuestro entorno (pérdida de seres queridos, quiebre económico, cesantía laboral…) o bien por el emerger de un proceso interno que finalmente se manifiesta en toda su virulencia, las crisis implican una rasgadura en nuestros mecanismos internos más consolidados. Y por esas hendijas generalmente se cuelan desde nuestro Inconsciente elementos psicológicos que no teníamos elaborados, vinculados con nuestras más antiguas heridas. Esto va a requerir de un hondo trabajo personal: discernir el pasado respecto del presente, y poner a jugar la crisis a favor, para poder extraer de ella un aprendizaje evolutivo. El psiquiatra transpersonal italiano Roberto Assagioli lo dijo de un modo muy claro: “Aprender a colaborar con lo inevitable”. O, en el decir de la Psicología del Yoga, estar atento al impulso de dvesa (rechazo), pues en la medida en que nos resistimos a lo que es, rechazándolo, lo que hacemos es generar más caos, más sufrimiento. Sin embargo, la aceptación generalmente adviene cuando ya nos hemos cansado de forcejear con la vida; a partir de allí tenemos dos opciones: o nos damos por vencidos, entregándonos a la derrota, o bien nos ubicamos con mayor inteligencia ante los hechos consumados, disponiéndonos a ver lo que no veíamos, a asumir lo que nos duele, a hacer un inventario de los recursos verdaderos con que contamos, para, a partir de ellos, dar fuerza al Génesis.   Lo curioso es que, en el ser humano, el Génesis no siempre es después del Apocalipsis, sino que puede darse mientras tanto éste sucede: algo muere, y algo se está preparando para nacer. Estar atentos a aquello que está queriendo ser puede implicar el encuentro con otro Sentido para nuestra vida, aún después de las situaciones más adversas. Quizás sea verdad que, como lo dicen distintas Tradiciones, hemos elegido las distintas circunstancias difíciles que luego nos toca atravesar. Sea así o no, como lo dijera Víctor Frankl, cuando nada externo puede ser cambiado, siempre hay algo que se puede cambiar: nuestra actitud. Sólo así podemos convertir en Génesis el Apocalipsis, y volvernos un poco menos necios… o un poco más sabios.

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Búscalo y lo encontrarás

Si un ser amado ha partido, búscalo y lo encontrarás.   Si extrañarlo te provoca llanto, hazlo si lo necesitas, pero no lo busques desde tus sollozos.   Si crees ser el único que sufre su ausencia, sufrirás, pero no lo busques desde el sufrimiento.   Si te angustia la soledad por no tenerlo a tu lado, por no verlo, ni sentirlo, enciérrate en ella, pero no lo busques desde ese lugar.   Piensa sólo en el amor que aún sientes por él, siéntelo cerca de ti y él se acercará cuando tu menos lo esperes, porque el no ha partido.   Piensa en el amor que se siente…… divúlgalo…… hazlo partícipe de cada acto de tu vida.   Protégelo cuando sientas que debas hacerlo, y recibe su protección cuando la necesites. El sabrá el momento y acudirá en tu ayuda, pero debes saber que ya no estará a tu lado de la misma manera. Aprenderás que ha iniciado el feliz tránsito hacia le evolución infinita y felicidad eterna.   Cuando tu llanto cese y tu angustia se desvanezca, podrás percibir su maravilloso mundo de Amor y Paz. Comprenderás que está a tu lado como tú estás a su lado. Sentirás sus aromas, sus caricias y su presencia permanente.   Los seres que abandonan la vida terrenal, no eligen solos su destino……El Dios Creador no destruye jamás lo que ha creado….pero nos conduce hacia la vida eterna cuando llegue el momento y nos haya preparado para ello.   Cuando tu manifestación de Amor sea tan intensa, cuando recobres la Fe y la Esperanza, lograrás lo que tanto has ansiado, lograrás comunicarte con tu ser amado. Entonces, tal vez la tristeza y el dolor vuelvan a tu mente en algún momento, pero ya no estarán en tu corazón ni serán parte permanente de tu vida.   Reconocerás que la muerte no existe y que sólo hay Vida Después de la Vida.   Cuando acudas por ayuda al sentir la necesidad, y cuando sientas placer al ayudar al necesitado, cuando te transformes en un ser compasivo, entonces comprenderás que la vida que estás viviendo tiene sentido, y que tu Ser de Luz que creías haber perdido para siempre, no ha partido, sólo se ha hecho momentáneamente imperceptible a tus sentidos  

Envía Nora Cristina

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Gracias – María Lobo

A mi hijo Germán que pintaba la ciudad con aerosoles, y ahora que lo pienso daba luz y color a viejos paredones, decía que su vida era pintar, y así fue hasta que el destino lo arrancó de nuestro lado antes de su cumpleaños número 18. Partiste de gira, con tu mochila al hombro, cargada de emociones yaerosoles con colores de ilusiones.Te fuiste a pintar entre las nubes, lejos, muy lejos donde se pierde elhorizonte, con un bagaje de diseños, estrellas y ángeles azules. Te llevaste tus mejores bosquejos, estallido sublime de tu mente, con tu sueño latente de nunca parar. Gracias hijo por darle fuerza a tu mamá, donde quiera que estés, Te quiero.

Gracias amigos de Renacer.

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La ausencia, una apertura a la trascendencia – Un sacerdote

(emitido en un programa de Radio María, Córdoba)  Bloque 1:   A menudo sentimos un vacío interior, un silencio como de nada, nos experimentamos como abandonados por Dios o por los demás, incluso a los que más nos aman los percibimos lejanos, a veces hasta se van, desaparecen. Se vuelven ausentes…Hoy vamos a reflexionar sobre la “ausencia” -la de Dios y la de los seres queridos- no como un “espacio vacío” sino como un ámbito en el que pueden darse nuevos modos de comunión rompiendo la soledad.El filósofo alemán Nietzsche decía que “cada cual es para sí mismo el más lejano”. Los otros son siempre los “más cercanos”, los más “próximos”,  los “prójimos”- son los que nos aproximan, nos hermanan con nosotros mismos. El más cercano de tus próximos, ése es tu hermano, el que te acerca tu propia lejanía. El que con su cercanía te aproxima más a vos mismo.En la soledad de quien no tiene compañía no todo está perdido ya que, por lo menos, está la posibilidad de guardar aún la esperanza de un probable encuentro. Existe, sin embargo, otra soledad, aún más terrible: La de aquél que se siente solo en medio de la compañía. Ésa soledad está cerca de la desesperanza y a veces hasta de la desesperación. La más cruel de las distancias puede ser la más cercana.En cambio, hay otra misteriosa soledad personal que se vuelve fecunda en la comunión compartida. Este «espacio» interpersonal en la relación, que nos retorna a nuestros mismos, es el ámbito propicio para los mejores vínculos. Las grandes soledades valen grandes compañías. Cada soledad tiene la promesa de una compañía: Habita tu soledad; sólo así podrás compartirla. Frecuentemente peregrinamos por muchas soledades hasta llegar, por fin, a abrazar las soledades de quienes amamos y de quienes nos acompañan en este viaje. Naufragamos entre muchas ausencias que nos lastiman hasta llegar a aquellas que nos consuelan. Las verdaderas presencias y ausencias; las auténticas cercanías y distancias, son las que habitan en el corazón.   Bloque 2:   Sólo puede estar ausente, de una manera elocuente, lo que amamos. La ausencia es el reverso de una presencia significativa que ahora se encuentra velada y que resulta más interpelante que todo lo demás. Hay una distinción entre la ausencia y el simple “no estar”. La ausencia viene de la presencia y va hacia ella: Nos revela hasta qué punto el otro ocupa su “lugar” en nuestro universo. El “no estar” no es propiamente ausencia. Es sólo un vacío.La ausencia es “un modo de estar”. Ha sido presencia y se dirige a ella. El “no estar” nace -en cambio- de la carencia; la ausencia surge de la plenitud de la comunión. Las ausencias que duelen o que extrañamos son las presencias que amamos.  El poeta Ulises Naranjo dice que “renace el amor filtrándose por los huecos que urdió la ausencia”. La verdadera ausencia siempre deja algún resquicio para permitirle al amor que siga respirando.San Agustín afirma que hay una “presencia por ausencia”. La ausencia a menudo es como un rasgadura en el corazón, el quiebre de un frágil cristal que se rompe. El escritor francés Marcel Proust señala que “solo renunciando a lo que se ama se puede recrear. El momento en que nuestro mundo interior está destrozado, cuando está muerto y nuestros seres queridos están en pedazos y nosotros mismos en irremediable desesperación es entonces cuando debemos recrear nuestro mundo otra vez. Juntar los pedazos, infundir vida a los fragmentos, recrear la vida”. El amor está presente siempre, aún en las misteriosas ausencias. La ausencia total y definitiva no existe, mientras viva quien ame.  Bloque 3. Recordar el tema que se está tratando.  El tiempo es un don precioso y escaso en la vida de los hombres. Hay que hacer entrar el tiempo en la gratuidad y crear “tiempos de encuentros”: Dar, recibir y compartir tiempos con quienes amamos. En el tiempo “cantidad” y “cualidad” deben equilibrarse. No hay que priorizar una en desmedro de la otra. Cuando tenemos “cantidad” sin “cualidad”, solamente pasamos las horas. Cuando  hay “cualidad” sin “cantidad”, el encuentro es fugaz y medido. Hay que lograr una dinámica armonía entre la extensión y la intensidad en el tiempo que compartimos. Los tiempos de la ausencia pueden otorgar más intensidad y calidad a los tiempos de la presencia.El tiempo de las relaciones no es necesariamente la medida cronológica del sucesivo transcurso de las horas sino la “medida” de la intensidad del amor. El tiempo de las relaciones es aquél que se mide por las cercanías y las lejanías, por las presencias y las ausencias. Jorge Luís Borges lo expresó magníficamente: “… Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo…”. El tiempo de las relaciones es el verdadero tiempo humano.En la presencia o ausencia no importa el tiempo cronológico sino la intensidad de la comunión. Quizás sea muy breve el tiempo de la presencia y -sin embargo- puede bastar. Tal vez sea prolongado el tiempo de la ausencia -no obstante- resultar muy fecundo. La presencia y la ausencia son “matices” de intensidad en el modo de ser y de estar de las personas en sus relaciones con los demás.   Bloque 4:   Cada vez que debemos despedirnos es con la esperanza de volver a vernos. Lo más relevante de cada despedida es la esperanza de un nuevo encuentro. Es fundamental que en cada adiós se haga esencial la palabra y el gesto. Cada despedida nos aproxima más a la última. La ausencia, como la muerte, nos revela cuánto significan las personas amadas cuando no las tenemos. La muerte no llega a rozar lo que de eterno hay en el amor. Todas las ausencias están redimidas. Son un modo de comunión en el vínculo más allá del espacio y del tiempo. Mientras tanto en cada despedida el hombre toma conciencia de que es tiempo. Las despedidas nos enseñan que todos los tiempos son cortos. La vida misma es breve. La vida toda es un encuentro, aún en las despedidas. Cada despedida tiene el sentido de todos los encuentros. Ninguna despedida puede derribar la posible esperanza de un re-encuentro. Un solo encuentro vence todas las despedidas. Lo esencial es el encuentro. La ausencia de quien amamos nos remite siempre a la esperanza de la presencia recíproca. Toda ausencia es una cierta esperanza, un deseo próximo de la presencia que vendrá. La promesa de un nuevo regreso es un consuelo, al menos para el corazón que espera. En la ausencia nos quedamos con lo esencial y vivimos de eso. La distancia sirve para recordarnos que toda ausencia tiene sentido. La cercanía nos es dada para  que descubramos la gracia de la presenciaMe duele que te vayas pero más me dolería que te alejes. La dicha de tenerte ha sido infinitamente mayor a la tristeza de dejarte partir. Sé que algo de mí se queda. Sé que algo de vos me llevo. No te olvides de quien no te olvida. Cada día te esperaré. Cuando no estás a mis pensamientos le nacen alas, vuelan hasta donde te encuentras e invisiblemente te rozan y te acompañan. Mi corazón se vuelve alado y mi espíritu no conoce fronteras. No lo detiene el espacio, ni el tiempo. No tiene puertas cerradas. Llega hasta donde estás, descansa y vuelve con sus mismas alas hasta mí. Mi corazón “ha abierto ante ti una puerta que ya nadie podrá cerrar” (Ap 3,8). Cada regreso me devuelve la esperanza de saber que no te has ido del todo. Llegará un Día sin ausencias, un Día eterno. La ausencia prepara la eternidad. Te guardo no sólo en mi corazón sino en la Memoria de Dios. ¡El tiempo es tan fugaz, la vida es tan breve, el corazón tan inconstante! Un Día más allá de los días de este mundo, el paisaje de la ausencia se detendrá para siempre y se abrirá el horizonte de la presencia sin fin. Ahí nos reconoceremos en el que es eternamente Presencia. Toda la ausencia la consagro a la presencia de Dios. Dios muestra su misericordia tanto en la presencia como la ausencia. Siempre es la misma bendición de distinto modo. ¿Qué importa la distancia, si cierro los ojos y ya no hay fronteras?; ¿Qué importa la ausencia, si abro mi corazón y florecen vivos los recuerdos? La ausencia se vuelve un envolvente abrazo porque sólo el amor remedia las distancias y la ausencia se hace una elocuencia. En la ausencia de los seres queridos me sumerjo en la presencia de Dios y allí, también ellos, destellan en su presencia. En corazón resplandece -amorosa y fecunda- la presencia del Dios que nos une a todos. Cuando te recuerdo, la memoria se vuelve corazón. Aunque no esté contigo, nunca te dejaré solo. Aunque no te encuentres, mi corazón sabe donde estás. ¿En qué punto del universo me encuentro si no te encuentro? Cuando no estás Dios te guarda en mí con todas tus presencias intactas.  Bloque 5.  La ausencia no es muerte si nace del amor. La verdadera muerte es la indiferencia y el olvido. La ausencia nos hace ejercer un continuo acto de fe en la relación: El creer que el otro está y nos acompaña. De nosotros depende que la ausencia sea un don elocuente. La fe -la cual es un poseer verdaderamente a Dios sin verlo- nos ilumina el misterio de la ausencia, por la cual, también ya tenemos a quienes verdaderamente amamos aunque, de momento, no estemos juntos. Cuando permanecen los que uno ama surge como una nueva presencia de Dios para nosotros. La relación de amor emerge de Dios y Dios emerge de la relación. Tu ausencia me ha revelado lo importante que sos para mí. Desde que te conocí mi mundo se ha enriquecido infinitamente. Tu ausencia me ha revelado lo empobrecido que, desde ahora, se quedaría mi universo si no estuvieras. Deseo vivir una vez más la fiesta de tu presencia. Cada vez que te nombro apareces, siempre presente y vivo. Allí estás y allí te cuido. Tu sola presencia me cura, tu silencio me sana, alivia el alma, acaricia, descansa y consuela. Hay un sin fin de cosas que lo único que hacen es recordarme que te recuerde. Tu presencia está siempre amaneciendo. No me hace falta tu ausencia para descubrir cuánto estás presente. La ausencia en su dolor me trae el ofrecimiento de este regalo. Hay momentos en que te recuerdo en un abrazo de corazones. El solo pensamiento de saber que estás vivo me hace feliz. Has poblado tanto mis ausencias que ya no queda desierto alguno. Cuando peregrines en tus propios exilios me nombraras y allí estaré. El tiempo y la distancia no podrán.  Te pido que sepas leer el lenguaje de la ausencia que me pronuncia. Yo no tengo promesas, sólo un corazón para dar. Dios nos mostrará el modo que tendremos para acompañarnos.Envía Pipina Tavarone

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Fragmentos de la obra de Elizabeth Kubler Ross, que invitan a la reflexión – Daniel y Gabriela Vítolo


Elizabeth Kubler Ross es una mujer que ha dedicado su vida profesional a acompañar a las personas a esperar su muerte. Trabaja con enfermos terminales y los prepara, a ellos y a sus familias para enfrentar ese momento. Desde hace algunos años se dedica a trabajar exclusivamente con niños que van a morir.. Por iniciativa de Stella Gatti, traemos estos fragmentos de una de sus obras al Grupo, para promover su análisis y discusión.                                                                                                                                         CÓMO Y CUANTO SUFREN LOS PADRES  Es imposible describir con palabras lo que un padre sufre cuando un hijo muere. Pareciera que pasa a existir en otra dimensión, desde la cual se puede ver y establecer comunicación con otras personas, pero sin estar en contacto real con ellas. Este estado puede durar días semanas o meses.Luego se continúa viviendo como un autómata. Se llevan  a cabo todas las actividades necesarias, pero sin estar plenamente consciente de lo que se hace.       QUÉ PUEDO HACER CUANDO ESTOY SOLO   Cuando los vecinos ya no hacen la comida, y los amigos y parientes han partido, sea bueno consigo mismo. No espere que su aflicción vaya a durar siempre o determinado tiempo. En realidad no piense en ello en absoluto. Enfrente sus días lo mejor que pueda. Llore cada vez que lo necesite, golpee con la almohada si precisa expresar ira; haga la comida o cuide el jardín, a sus otros hijos y atienda su trabajo como lo hacía antes.Al principio hará todo esto mecánicamente, pero es bueno. Tiene Ud. derecho a estar triste. La tristeza hace que todas las cosas parezcan más sombrías…   

    LAS DECISIONES

    No convierta en santuario el cuarto de su hijo. Tampoco esconda las fotografías y los recuerdos. Si no puede decidir que hacer con los juguetes, la bicicleta o las ropas, no hagan nada No se apresure en cosa alguna.Concéntrese en la vida , en su mujer o en su marido, en sus padres, quienes no sólo se afligen por su pena, sino también por la muerte de su nieto. Haga cosas con sus otros hijos, y así podrá poner su atención en cosas vivas .Permanecer en el mismo hogar es también una bendición para los hermanos, ya que sus vidas se han visto bastante sacudidas.           ENFRENTAR EL DOLOR    Aprenda a aceptar poco a poco las cosas que no puede cambiar y concéntrese en sus hijos que viven y en quienes son parte  de su vida.Para superar el dolor , uno debe encararlo, reconocerlo, sufrirlo, más que evitarlo. A quienes proceden así les va mucho mejor a largo plazo, y están más capacitados para afrontar las futuras tormentas de la vida , sin intentar huir de ellas.          FORMAS DEL PROCESO DE AFLICCIÓN    El proceso de aflicción de los padres puede adoptar muchas formas. Es importante nunca decirle a un padre:”Debe Ud. superarlo; ya ha durado más de un año.Los miembros de la familia que puedan hablar juntos, que han podido compartir sus experiencias con otros padres, después de la muerte de un hijo, usualmente actúan mejor que aquellos que contienen sus sentimientos y regresan al trabajo, pretendiendo que la vida sigue como siempre.          EL AMOR INCONDICIONAL    La muerte de un hijo es una gran lección de amor incondicional; y el amor incondicional no tiene exigencias ni expectativas; ni siquiera necesita de una presencia física. 

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El sentido oculto de la vida – Jorge Ángel Livraga Rizzi

¿Por qué creer que esta Inteligencia Cósmica se ha preocupado por las plantas, los animales, los minerales y no se ha preocupado por los hombres, si nosotros también somos seres vivos? La Vida existe y está pensada por Alguien, por Algo, está perfectamente calculada. ¿Por qué? ¿Para qué se ha utilizado tanto y con tanta intensidad el Pensamiento en dar a todas las cosas esta armonía maravillosa? Tiene que ser para algo. Nadie hace un puente si nadie va a caminar encima. Nadie hace un barco si nadie va a navegar en él. Nadie hace una silla si nadie se va a sentar en ella. Es evidente que nuestra construcción orgánica y la construcción orgánica de la Naturaleza, están hechas para algo, para ser aprovechadas por algo que va a durar más que el objeto en sí, algo que va a poder utilizarlas. Y a “aquello” que va a utilizarlas, nosotros los filósofos, le llamamos Alma, el Espíritu que pasa a través de las cosas.

El texto completo en nuestra página Renacer en Internet.


Pide que le escriban:

Monica Cauzillo – Rosario Santa Fe

mailto:monicauzillo@hotmail.com

Hasta la próxima!!

 

Año. VIII, Nro. 89, setiembre de 2007

 _____________________________________________________________En este Número:

  • Contenido

    1)Reunión de grupo – José y Gloria
    2)Sobre el fracaso – Carl Jung
    3)Ciro – Graciela Alfonso
    4)Carta para Gabriela – Andrea
    5)Santiaguito – Pilar Molina
    6) Del sentimiento trágico de la vida – Miguel de Unamuno
    7)Me concentro en estar bien – Marcy Perlmutter
    8)Cambiar yo para que cambie el mundo – Anthony de Mello

9)Autodistanciamiento en la Logoterapia y su resonancia en la meditación budista – Alejandro Unikel S.
________________________________________________________________

  • Contenido

    1)Reunión de grupo - José y Gloria

    Lo que sigue es la introducción que José papá de Camila y Gloria mamá de Pablo, como coordinadores de la reunión de ese día, dijeron como introducción a esa reunión.

Tema:
 

“La sanación es posible”

(José)

INTRODUCCION

Así como existe la posibilidad de sanar las heridas externas, heridas físicas a través de curaciones (arte médico), existe sin dudas la posibilidad de curar las heridas del alma o heridas internas. “LA SANACIÓN ES TODO UN ARTE”

  • Hay actitudes y acciones que favorecen o perjudican la sanación. Hay opciones que ayudan el proceso de duelo y otras que no.

Gloria

En renacer no se dan recetas o instrucciones de qué hacer, tal vez si vamos aprendiendo al menos que cosas no hacer, y está en cada uno de nosotros, los que asistimos al grupo, la predisposición de tender una mano al otro que llega herido, dolido y en las mismas condiciones en que nosotros llegamos nosotros un día.

José

1- PEDIRSE AYUDA, DEJARSE AYUDAR.
   No hay fórmulas mágicas para salir del sufrimiento, no existen fármacos ni tratamientos de efectos inmediatos, ni pensar en terapias salvadoras con profesionales o vivencias mágicas a nivel de fe. Hay que adentrarse en si mismo en busca del propio sanador herido, pedirse ayuda a si mismo.

   La elaboración del duelo no se hace en un momento, es un proceso complejo y continuo, hay un antes y un después desde el momento de la partida de nuestros hijos, ya no somos los mismo que antes; comienza un camino, un nuevo camino que debemos recorrer con dignidad.

   Aquí debemos tener cuidado en no auto aislarnos, autoderrotarnos, por el hecho de no solicitar ayuda, no vamos a trasformar nuestro sufrimiento si no lo entregamos a otro para sanarlo, sabiendo que el tiempo que brindamos al sufrimiento es tiempo quitado al amor y a la felicidad.

Gloria

“. Se dice que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Es probable que estemos tan cegados por el dolor que no veamos “las nuevas puertas que se abren. Pero sucede a veces que no estamos dispuestos a dar vuelta el picaporte.

Es fácil pensar ¿Qué de bueno puede devenir de esta pérdida?  Y sin embargo si prestamos atención muy cerca nuestro hay ejemplos de gente que superó batallas físicas, mentales y emocionales para alcanzar objetivos impensados.

José

2- SOMOS SANADORES HERIDOS

   Todos nosotros estamos sin dudas con una gran herida, y nos continuamos auto hiriendo, buscando causas, culpables, respuestas inútiles a los por qué?

Dentro de nosotros existe un gran sanador, un potencial terapeuta, un médico escondido, que sacando fuerzas de flaqueza, fruto de nobles valores a de estar abierto a:

  • Aceptar la realidad
  • Sufrir sanamente para dejar de sufrir
  • La sana comunicación con los demás
  • A crecer en la felicidad
  • A transformar el sufrimiento en crecimiento

Gloria

         

¿Pero que nos lleva a tratar de levantarnos, enfrentando lo irreversible, aquello que no puede ser cambiado?

Existe en todo ser humano lo que se llama la fuerza opositora del espíritu frente al destino,  frente a lo que me encuentro en la vida sin haberlo elegido y por la cual somos conscientes de que debemos ponernos de pie.

Los seres humanos somos únicos y distintos y respondemos a la vida desde nuestra singularidad, por ello existimos. La manera que respondemos ante distintas situación es una cuestión de actitud. Y la actitud es elegir como vivir lo que la vida nos presenta, lo que no depende de nosotros y no podemos cambiar que es el destino, pero si depende de nosotros que hago yo con eso que me pasa. Es allí donde aparece la fé. Fe que significa que empezamos a confiar en nosotros mismos, y a partir de ello podemos tener proyectos, esperanza en el futuro.
José

3- ¿PARA QUE SANARSE? ¿POR QUE SANARSE?

   En el sufrimiento se muere parte de nosotros, nos morimos en parte nosotros mismos, se caen ilusiones, proyectos, motivaciones, sentido de la vida.

   Al principio, nosotros sólo vemos lo que perdemos, nos estancamos en el pasado y entramos en crisis de identidad y de baja  autoestima.

   Querer y sentir la necesidad de sanarse y ver lo positivo que hay detrás de toda crisis es esencial para madurar y revitalizarse, para renacer.

   Hay que descubrir un motivo y un fin, re-significar el sufrimiento positivamente.

  

Gloria

La logoterapia trata de promover despertar en la comunidad la conciencia de la dignidad que poseemos como seres humanos y toma como inaceptable cualquier forma de vida indigna del hombre libre. Es necesario dar vuelta la trama secreta de la adversidad. Y convertir la adversidad en victoria es practicar el arte de continuar donde otros decidieron parar.

   Las vidas ejemplares optaron por la esperanza, esperanza entendida como confianza en lo que uno mismo hace, no como cultura pasiva de aquel que contempla lo que lo otros hacen.

Parafraseando la letra de una canción de Eladia Blázquez podemos decir:

“Permanecer y transcurrir no es perdurar, no es existir, ni honrar la vida!

 ¡Es una virtud, es dignidad! Y es la actitud de identidad  ¡más definida!

 Merecer la vida es erguirse vertical, mas allá del mal, de las caídas.”

José

4-  ¿POR QUIEN SANARSE? ¿PARA QUIEN SANARSE?

   Es altamente motivador tener a alguien por quien y para quien sanarse; a quien amar y por quien ser amado, rodearse de amigos y tener una misión con un proyecto de vida.

   “El hombre es el mejor remedio para el hombre”.

   La principal motivación ha de salir de uno mismo y para uno mismo. en el proceso de elaboración del duelo el primer salvavidas es para uno mismo, después podremos tirar el salvavidas a los demás.

Gloria

Según Frankl el hombre no llega a ser realmente hombre y no llega a ser plenamente él mismo sino cuando se entrega a una tarea, cuando no hace caso de sí mismo, se olvida de sí mismo al ponerse al servicio de una causa o al entregarse al amor de otra persona.

Ocurre lo mismo que con el ojo que no es capaz de ejercer su misión de ver sino en la medida en que no se ve a sí mismo. No por auto-consideración ni por auto-contemplación, no por hacer girar nuestros pensamientos en torno a nuestra angustia nos libramos de ella, sino por el abandono de uno mismo, por el darse y entregarse a una causa digna de tal entrega. Lo que el hombre es, lo es por una causa que él hace suya.

 En logoterapia se habla de que la capacidad de autotrascendencia y autodistanciamiento son aspectos fundamentales de la espiritualidad

El hombre común es el que puede entender más fácilmente que es autotrascender o sea poner entre paréntesis aquello que es uno mismo y pensar y actuar en favor de los demás.

José

5- LO QUE NO SE ACEPTA…….

   Aceptar la realidad de un mundo exterior convulsionado no es fácil, mucho menos de nuestro mundo interior dispersado, desconcentrado y herido.

   Nos cuesta bucear en lo hondo de nuestra intimidad, reconocer la existencia de abismos…

Derivamos las fuentes de nuestros sufrimientos en los demás, en hechos del pasado, en Dios, en las estructuras sociales, etc.

   Por ahí nos aliviamos un poquito, pero no nos curamos de raíz, nos enfrentamos a la crisis pero no confrontamos con ella, vemos lo que perdemos y nunca lo que podemos ganar, crecer o madurar.

Gloria

Aquí se pone de manifiesto la capacidad del hombre para  transformar lo trágico, que actúa como desencadenante de conmociones existenciales, con una gran potencia para la transformación, para trascender por encima de la miseria y del horror emergiendo desde el abismo de lo que fue, hacia las alturas de lo que comienza a descubrir, hacia el fundamento de las cosas, hacia su propio ser.

   Frente a la conmoción existencial que significa la pérdida de nuestros hijos, podemos centrar nuestras energías en reñir con el destino o elegir libremente dar lo mejor de nosotros, apelando al poder de transformación que yace dormido en todo ser humano, para llegar a ver la luz del sentido más allá de las lágrimas asumiendo nuestra responsabilidad por la vida y lo que nos tocó vivir.

José

    Aceptar la realidad implica reconocer la propia vulnerabilidad, límites, impotencias….

   Aceptar la realidad es hacer una lista de todas nuestras heridas y obstáculos y llamarlos por su nombre.

   Es encajar la realidad que es superior a nuestra racionalidad.

   Es vivir con preguntas sin respuestas.

Es asumir que, aunque queramos  echar el tiempo atrás, que el tiempo no ha de volver.

   Es tomar las riendas de nuestra casa, de nuestra humanidad, sanear la tentación de escapar.

   “En definitiva, lo que no se acepta e integra positivamente en la vida no se redime, ni se supera”

Gloria

Este período de cicatrización significa aceptación intelectual y emocional de la pérdida, y un cambio en la visión del mundo de forma que sea compatible con la nueva realidad  que nos toca vivir, lo que nos permitirá desarrollar nuevas actividades y madurar. Esto no implica no volver a sentir dolor, pero si podemos vivirlo de manera diferente, sin tanta angustia.  Tendremos que “volver a ser” otra persona y hacer un balance entre los conceptos previos a la partida de nuestro hijos y los actuales, modificados yo creo, en mayor cuantía por la tragedia, y utilizar el resultado (ya como renovados principios) como cimientos para la reconstrucción de nuestra existencia.

Esperamos que nuestra exposición que está hecha desde nuestro corazón pueda serles útil, que sepan disculpar algún error y que además hay cosas en la que pueden ustedes disentir. Este es el fruto de la colaboración entre los aquí sentados hoy en esta mesa e inspirados en  la presencia nueva y distinta de nuestros hijos.

2)Sobre el fracaso – Carl Jung

Carl Jung en un texto escrito en el peculiar estado que le produjera el quebrarse un pie y haber tenido simultáneamente un infarto, cuenta que, en esa situación, sus experiencias, -entre oníricas y visionarias-, le proporcionaron una extraordinaria claridad. Nos dice textualmente:
“Hubo además una cosa que resultó de mi enfermedad. Podría formularlo como una afirmación del ser: un SÍ incondicional a lo que ES, sin objeciones personales.

Aceptar las condiciones de la existencia, tal como yo la veo: tal como la entiendo. Y aceptar mi propia esencia, tal como soy concretamente.

Al principio de la enfermedad tuve la sensación de haber incurrido en un error en mi actitud y por ello ser responsable, en cierta medida, de mis fracasos.

Pero cuando se sigue el camino de la individuación, cuando se vive la vida, hay que aceptar también el error; de lo contrario, la vida no sería completa.

No existe garantía alguna -en ningún instante- de que no incurramos en el error o en un peligro mortal.

Se cree quizás que existe un camino seguro. Pero éste sería el camino de los muertos. Entonces ya no sucedería nada, o en ningún modo lo que debe ser: quien sigue el camino seguro, está exactamente muerto.

 Sólo después de la enfermedad comprendí lo importante que es para el propio destino el decir SÍ.

Pues de este modo hay un Yo que luego no desertará cuando suceda algo inconcebible.

Un Yo que persiste, que soporta la verdad y que está a la altura  del mundo y del destino. De este modo se habrá experimentado en un fracaso también una victoria. Nada es estorbo -ni por fuera ni por dentro-, pues la propia continuidad ha resistido al fluir y del tiempo.”

 Carl Jung

3)Ciro – Graciela Alfonso

Mensaje: Mi hijo se llamaba CIRO, que es un nombre poco común. En persa o sea los actuales árabes (iraníes e iraquíes) significa “sol”, también suele traducirse como “señor”, y los griegos llamaban así a “aquel que vence a su enemigo con la palabra”.

Nunca creía que un nombre fuera tan acertado para alguien como ése que elegió su padre para él cuando aun no estaba en la panza.

Ciro era alegre, vital, amoroso, simple, frontal. Tenía síndrome de atención dispersa, con muy buen pronóstico: le gustaba armar y desarmar cosas, investigar, no tenía paciencia con lo repetitivo, y era sumamente “pensante”, pedía explicaciones por todo y luego se quedaba reflexionando.

Cuando tenía 5 años me preguntó por qué el Titanic que era tan grande no se hundía, cómo podía un barco tan pesado flotar…Se imaginan!! yo soy docente…y tuve que acudir a los libros, a Piaget y a esas explicaciones tan difíciles sobre el peso específico y qué sé yo cuánto más. Cuando tenía 7 años se declaró fanático de Einsten y me preguntó sobre la teoría de la relatividad…Pues lo solucioné mandándolo a hablar con la profe de matemática y física de la secundaria. A los 11 años, un buen día  me dijo: -”Mamá, ¿qué es la teoría cuántica?” ¿qué es, por favor, alguien me puede explicar?

Tenía 15 años cuando murió, hace 4 meses.

Su pasión era andar en bicicleta, hacía pruebas con ellas, armaba pistas de salto con sus amigos. Era amado por todos sus compañeros.

Más niño que hombre: apenas había empezado a ir a los cumpleaños de 15 de sus compañeras.

Cuando escucho “El ángel de la bicicleta” de Leon Gieco, siento que lo voy a ver en cualquier momento aparecer o andar por las calles de este, nuestro pequeño pueblo…alzando su mano y saludando a todo el mundo…porque él conocía a todos y todos lo conocían a él…

Tuve el privilegio de ser la madre de un ser extraordinario…

El segundo nombre de mi hijo es JESUS, y yo se lo puse porque en un momento de una gran pérdida de mi vida (me quitaron mis dos hijos mayores luego de una tortuosa separación) resultó ser para mi una “salvación”…

Supongo que vino a mi vida a cumplir con ese, su destino..le debo yo la vida a él…

4)Carta para Gabriela – Andrea

Esta carta esta dedicada a mi hija Gabriela, con mucho amor de su mamá Andrea. 08-03-07

Querida hija Gabi: Hola soy tu mama, soy la persona que cuando se entero a los 2 meses que estabas en mi vientre, se puso muy contenta, tenia la felicidad plena.

Cuando me hicieron la primer ecografía y me dijeron “es una nena” me puse muy contenta, iba a tener dos princesitas en casa.

Mami se cuido mucho durante todo el embarazo, durante los 9 meses, me mandaron a Lomas y Avellaneda para hacerme las últimas ecografías con ecodopler y todo iba bien. A los 5 meses tuve infección urinaria y comencé con contracciones, fuimos con papa a la guardia de maternidad y me dijeron que tenia que hacer 10 días de reposo sin moverme de la cama, sabes una cosa? Papá nos cuido mucho a las dos lo hice al pie de la letra, ni me quería levantar para ir al baño, te cuide mucho hija.

A pesar de todos los inconvenientes que tuvimos que transitar, fueron los 9 meses mas felices; cuando empecé a sentir los primeros movimientos dentro mío es una sensación inexplicable, esperaba tu nacimiento con muchas ganas, quería conocerte, ver tu carita, tenerte en mis brazos, acariciarte y llevarte a casa con papi y tu hermana Valeria que te esperaba con toda la ilusión.

Me programaron la cesárea para el día 16 de Enero del 2007,papa llego cuando habían empezado la cesárea, pero cuando el medico te saco de mi vientre ya no tenias vida.

Perdón por no poder llorarte en ese momento pero creo que entre en una especie de shock del cual no podía reaccionar.

Cuando salí del quirófano y te pusieron esos 2 minutos al lado mío, te bese y te acaricie un piecito, era tan chiquito, eras perfecta, eras hermosa, una princesita a la cual no voy a olvidar nunca.

Hoy hace casi 2 meses de tu fallecimiento y tengo los recuerdos muy latentes.

Perdón bebe por no darme cuenta que te estaba pasando algo y no poder ayudarte.

TE AMAMOS MUCHO PRINCESITA

PAPÁ ESTEBAN, MAMÁ ANDREA Y TU HERMANA VALERIA.

5)Santiaguito – Pilar Molina

Neiva, 19 de sep. del 2006

Hoy hace ya 100 días que el todopoderoso se acordó de nuestro amado Santiaguito y mandó por ese angelito inquieto.

Gracias a su misericordia, nos lo dejó un día mas para que pudiéramos hacerle la despedida y el duelo a nuestro pequeño hijo. Y aunque la verdad es que tendríamos que estar muy agradecidos ( y lo estamos ) por este préstamo divino, no ha sido nada fácil el poder seguir viviendo sin él.

Aún no nos recuperamos ni un céntimo de su ausencia y cada vez sentimos un vacío mas grande. Y que decir del desespero de no tener ni siquiera el chancesito de poderle mandar por lo menos un mensajito de agradecimiento por toda la felicidad que nos dió. . . . y es que este “agurrimiento”, no es en vano. No podemos seguir como si nada hubiera pasado.

Su ausencia cada día golpea con mas fuerzas, como réplicas continuas de angustia, dolor, de eterna soledad, minusvalía y fracaso, y nada que decir del sentido de culpa que vivimos por las cosas que no hicimos bien. Sólo esperamos que el tiempo se encargue de quitarnos esta amargura que inunda nuestros corazones, pues sabemos que nunca podrá ni siquiera quitarnos una mínima parte del amor que siempre sentiremos por él, ni mucho menos del recuerdo inconfundible de su expresiva sonrisa ni de sus claros relatos de cuentos y chistes. Que mi dios con y en la compañía y energía que todos ustedes nos brindan, sigan siendo el analgésico para este dolor que a diario tritura nuestros corazones.

Gracias a las notas de amor y buenos deseos que a diario recibimos. Que la felicidad y amor de nuestro Santi perdure eternamente en nuestros corazones.

Martin y Pilar

6) Del sentimiento trágico de la vida – Miguel de Unamuno

Esta forma del amor, este amor espiritual, nace del dolor, nace de la muerte del amor carnal; nace también del compasivo sentimiento de protección que los padres experimentan ante los hijos desvalidos. Los amantes no llegan a amarse con dejación de sí mismos, con verdadera fusión de sus almas, y no ya de sus cuerpos, sino luego que el mazo poderoso del dolor ha triturado sus corazones remejiéndolos en un mismo almirez de pena.

 El amor sensual confundía sus cuerpos, pero separaba sus almas, manteníalas extrañas una a otra; mas de ese amor tuvieron un fruto de carne, un  hijo. Y este hijo engendrado en muerte, enfermó acaso y se murió.
Y sucedió que sobre el fruto de su fusión carnal y separación o mutuo extrañamiento espiritual, separados y fríos de dolor sus cuerpos, pero confundidas en dolor sus almas, se dieron los amantes, los padres, un abrazo de desesperación y nació entonces de la muerte del hijo de la carne, el verdadero amor espiritual. O bien, roto el lazo de carne que les unía, respiraron con suspiro de liberación.

 Porque los hombres sólo se aman con amor espiritual cuando han sufrido juntos un mismo dolor, cuando araron durante algún tiempo la tierra pedregosa uncidos al mismo yugo de un dolor común. Entonces se conocieron y se sintieron, y se consintieron en su común miseria, se compadecieron y se amaron. Porque amar es compadecer, y si a los cuerpos les une el goce, úneles a las almas la pena.

Envía Juana Francolino

7)Me concentro en estar bien – Marcy Perlmutter

Afirmación para

Curar y recuperarse

Cada día, cada minuto,

No es ya una lucha.

De algún modo, mi cuerpo está ahora libre.

Puedo sentarme en silencio y concentrarme en mi respiración.

Ya no estoy distraído.

Ahora mi cuerpo funciona;

Para mí, no contra mí.

Mi mente está experimentando

Una serenidad que antes no conocía.

He desarrollado una fuerza interior

Que me ayuda a superar

Hasta los momentos más difíciles.

Ahora puedo concentrarme en mis objetivos y deseos.

Cada experiencia de mi vida

Vuelve, de alguna manera, a ser nueva.

Mis sentidos son más agudos

Que nunca.

Encuentro placer en todas las tareas,

Por rutinarias que sean.

Existe ahora en mí

Un lugar de curación.

Allí me siento como si estuviera

En una playa cubierta de cristalina arena,

Rodeada de agua azul y centelleante.

Siento la arena entre los dedos de los pies

Y el sol que acaricia mi espalda.

De pie, cerca del agua,

El oleaje parece

Estirarse hacia mí,

Pero ahora voy flotando con la corriente,

No intento ir contra ella.
8)Cambiar yo para que cambie el mundo – Anthony de Mello

   El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo:

   De joven yo era un revolucionario y mi

   oración consistía en decir a Dios: “Señor,

   dame  fuerzas  par cambiar el mundo”.

   A medida que fui haciéndome adulto y

   caí en la cuenta de que  me había pasado

   media vida sin haber logrado cambiar a

   una sola alma, transforme mi oración y

   comencé a decir: “Señor, dame la gracia

   de transformar a cuantos entran en

   contacto conmigo. Aunque sólo sea a  mi

   familia y a mis amigos.  Con eso

   me doy  por satisfecho”.

   Ahora,  que soy un viejo  y tengo los días

   contados, he empezado a comprender lo

   estúpido que yo he sido. Mi única oración

   es la siguiente: “Señor, dame la gracia de

   cambiarme a mí mismo”. Si yo hubiera orado

   de este modo desde el principio, no habría

   malgastado mi vida.

    Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad.

    Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo.            

9)Autodistanciamiento en la Logoterapia y su resonancia en la meditación budista – Alejandro Unikel S.

El autodistanciamiento tiene que ver con la libertad y la responsabilidad de la persona, sobre todo, del hombre do­liente que tiene que enfrentar el dolor inevitable.

En nuestra página Renacer en Internet puede leer el texto completo.

 
Hasta la próxima!!!

Año.VIII, Nro.88, agosto de 2007


En este Número:

·        Contenido

1)Oración para un bebé querido – Elizabeth Kubler Ross
2)El niño en la tumba – Hans Christian Andersen
3)Cuento del espejo
4)Creer en uno mismo – Alba de Bidóni
5)Al comenzar el día – Sol Fantin
6)Responsabilidad y culpabilidad – Anji Carmelo
7)Desde Chile – Angélica Godoy
8)Sufro porque deseo – Von


 

Contenido

Oración para un bebé querido – Elizabeth Kubler Ross

    No te conocí nunca, pero te amé.

No te tuve en brazos, como hace una madre.

Contigo enterré esperanzas y sueños

por un hijo desconocido al que nunca vi.

Pero también enterré el amor de mi corazón

y la tristeza de saber que debemos separarnos.

Y ruego a Dios que haga por ti

TODO lo que yo hubiera hecho.

Que guarde a mi bebé a salvo

para que ría y juegue cuando llegue la primavera.

(del libro Los niños y la muerte – EKR)

Contenido

El niño en la tumba – Hans Christian Andersen

Había luto en la casa, y luto en los corazones: el hijo menor, un niño de 4 años, el único varón, alegría y esperanza de sus padres, había muerto. Cierto que aún quedaban dos hijas; precisamente aquel mismo año la mayor iba a ser confirmada. Las dos eran buenas y dulces, pero el hijo que se va es siempre el más querido; y ahora, sobre ser el único varón, era el benjamín. ¡Dura prueba para la familia! Las hermanas sufrían como sufren por lo general los corazones jóvenes, impresionadas sobre todo por el dolor de los padres; el padre estaba anonadado, pero la más desconsolada era la madre. Día y noche había permanecido de pie, a la cabecera del enfermo, cuidándolo, atendiéndolo, mimándolo. Más que nunca sentía que aquel niño era parte de sí misma. No le cabía en la mente la idea de que estaba muerto, de que lo encerrarían en un ataúd y lo depositarían en una tumba. Dios no podía quitarle a su hijo, pensaba; y cuando ya hubo ocurrido la desgracia, cuando no cabía incertidumbre, exclamó la mujer en la desesperación de su dolor:

 

-¡Es imposible que Dios se haya enterado! ¡En la Tierra tiene servidores sin corazón, que obran a su capricho, sin atender a las oraciones de una madre!

 

Así perdió su confianza en Dios; en su mente se filtraron pensamientos tenebrosos, pensamientos de muerte, miedo a la muerte eterna, temor de que el hombre fuese sólo polvo y de que en polvo terminase todo. Con estas ideas no tenía nada a que asirse, y así iba hundiéndose en la nada sin fondo de la desesperación.

 

En la hora más difícil no podía ya llorar, ni pensaba en las dos hijas que le quedaban; las lágrimas de su esposo le caían sobre la frente, pero no levantaba los ojos a él. Sus pensamientos giraban constantemente en torno al hijo muerto; su vida ya no parecía tener más objeto que evocar las gracias de su pequeño, recordar sus inocentes palabras infantiles.

 

Llegó el momento del entierro. Ella llevaba varias noches sin dormir, y por la madrugada la venció el cansancio y quedó sumida en breve letargo. Entretanto llevaron el féretro a una habitación apartada, para que no oyera los martillazos.

 

Al despertarse quiso ver a su hijito, pero su marido le dijo llorando:

 

-Hemos cerrado el ataúd. ¡Había que hacerlo!

 

-Si Dios se muestra tan duro conmigo -exclamó ella amargamente-, ¿por qué han de ser más piadosos los hombres? –

 

Y prorrumpió en un llanto desesperado.

 

Llevaron el féretro a la sepultura, mientras la desconsolada madre permanecía junto a sus hijas, mirándolas sin verlas, siempre con el pensamiento lejos del hogar. Se abandonaba a su dolor, y éste la sacudía como el mar sacude la embarcación cuando ha perdido la vela y los remos. Así pasó el día del entierro, y siguieron otros, igualmente tristes y sombríos. Las niñas y el padre la miraban con ojos húmedos y expresión desolada, pero ella no oía sus palabras de consuelo. Por otra parte, ¿qué podían decirle cuando a todos les alcanzaba la misma desgracia?

 

Sólo el sueño hubiera podido consolarla, mitigar en algo su pena, restituir las fuerzas a su cuerpo y la paz a su alma. Pero se diría que ya no lo conocía; a lo sumo, consentía en echarse en la cama, donde quedaba inmóvil como si durmiese. Una noche, su esposo, escuchando su respiración, creyó que por fin había encontrado alivio y reposo, por lo que, juntando las manos, rezó una oración y se quedó profundamente dormido. Por eso no se dio cuenta de que ella se levantaba y, después de vestirse, salía sigilosamente de la casa para dirigirse al lugar donde de día y de noche tenía fijo el pensamiento: junto a la tumba de su hijo. Atravesó el jardín que rodeaba la casa, salió al campo y tomó un sendero que, dejando a un lado la ciudad, conducía al cementerio. Nadie la vio, ni ella vio a nadie.

 

Era una bella noche estrellada, con el aire aún cálido y suave, pues corría el mes de septiembre. La mujer entró en el cementerio y se encaminó hacia la pequeña sepultura, que parecía un enorme y fragante ramo de flores. Se sentó e inclinó la cabeza sobre la losa, como si a través de aquella delgada capa de tierra le fuese dado ver a su hijito, cuya cariñosa sonrisa guardaba grabada en la mente. No se le había borrado tampoco la hermosa expresión de sus ojos, incluso cuando el niño yacía en su lecho de muerte. ¡Qué expresiva había sido su mirada, cuando ella se agachaba sobre el pequeño y le cogía la manita, aquella manita que él no podía ya levantar! Como había permanecido sentada a la cabecera del lecho, así velaba ahora junto a su tumba; pero aquí las lágrimas fluían copiosas, cayendo sobre la sepultura.

 

-¡Quisieras ir con tu hijo! -dijo de pronto una voz a su lado, una voz que sonó clara y grave y le penetró en el corazón. La mujer alzó la mirada y vio junto a ella a un hombre envuelto en un amplio manto funerario, con la capucha bajada sobre la cara. Pero ella le vio el rostro por debajo; era severo, y, sin embargo, inspiraba confianza; los ojos brillaban como si su dueño estuviese aún en los años de juventud.

 

-¡Ir con mi hijo! -repitió ella, con acento de súplica desesperada.

 

-¿Te atreverías a seguirme? -preguntó la figura-. ¡Soy la Muerte!

 

La mujer inclinó la cabeza en señal de asentimiento, y de repente le pareció que todas las estrellas brillaban sobre su cabeza con el resplandor de la luna llena; vio la magnificencia de colores de las flores depositadas en la tumba, la tierra se abrió lenta y suavemente cual un lienzo flotante y la madre se hundió, mientras la figura extendía a su alrededor el negro manto. Se hizo la noche, la noche de la muerte; ella se hundió a mayor profundidad de la que alcanza la pala; el cementerio quedaba allí arriba, como un tejado sobre su cabeza.

 

Se corrió de un lado la punta del manto, y la madre se encontró en una inmensa sala, enorme y acogedora. Aunque reinaba la penumbra, vio ante ella a su hijo, que en el mismo momento se arrojó a sus brazos. Le sonreía, irradiando una belleza superior aún a la que tenía en vida. Ella lanzó un grito que no pudo oírse, pues muy cerca de ella sonaba una música deliciosa, primero muy cerca, más lejana después, y que volvió a aproximarse. Nunca habían herido sus oídos sones tan celestiales; le llegaban del otro lado de la espesa cortina negra que separaba la sala del inmenso ámbito de la eternidad.

 

-¡Mi dulce, mi querida madre! -oyó que exclamaba el niño. Era su voz, tan conocida; y ella lo devoraba a besos, presa de una dicha infinita. El niño señaló la oscura cortina.

 

-¡No es tan bonito allá en la Tierra! ¿Ves, madre, ves a todos estos? ¡Mira qué felices somos!

 

Pero la madre nada veía, ni allá donde le indicaba su hijo; nada sino la negra noche. Veía con sus ojos terrenales, pero no como veía el niño a quien Dios había llamado a sí. Oía los sones, la música, mas no la palabra en la que hubiera podido creer.

 

-¡Ahora puedo volar, madre! -dijo el pequeño-, volar con todos los demás niños felices, directamente hacia Dios Nuestro Señor. ¡Me gustaría tanto hacerlo! Pero cuando tú lloras como lo haces en este momento, no puedo separarme de ti. ¡Y me gustaría tanto! ¿No me dejas? Pronto vendrás a reunirte conmigo, madre mía.

 

-¡Oh, quédate, quédate aún un instante, sólo un instante! -le rogó ella-. ¡Deja que te mire aún otra vez, que te bese y te tenga en mis brazos!

 

Y lo besó y estrechó contra su corazón. Desde lo alto, alguien pronunció su nombre, y los sones llegaban impregnados de una tristeza infinita. ¿Qué era?

 

-¿Oyes? -dijo el niño-. ¡Es el padre, que te llama!

 

Y un momento después se escucharon profundos sollozos, como de niños que lloraban.

 

-¡Son mis hermanas! -dijo el niño-. ¡Madre, no las habrás olvidado! Entonces ella se acordó de los que quedaban; la sobrecogió una angustia indecible. Miró ante sí y vio unas figuras flotantes, algunas de las cuales creyó reconocer. Avanzaban en el aire por la sala de la Muerte hacia la oscura cortina y desaparecían detrás de ella. ¿No se le aparecerían su marido, sus hijas? No, su llamada, sus suspiros, seguían llegando de lo alto. Había faltado poco para que se olvidase de ellos, absorbida en el recuerdo del muerto.

 

-¡Madre, ahora suenan las campanas del cielo! -dijo el niño- Madre, ahora sale el sol.

 

Y sobre ella cayó un torrente de cegadora luz; el niño se había ido, y ella sintió que la subían hacia las alturas. Hacía frío a su alrededor, y al levantar la cabeza se dio cuenta de que estaba en el cementerio, tendida sobre la tumba de su hijo. Pero Dios, en su sueño, había sido un apoyo para su cuerpo y una luz para su entendimiento. Doblando la rodilla, dijo:

 

-¡Perdóname, Señor, Dios mío, por haber querido detener el vuelo de un alma eterna, y por haber olvidado mis deberes con los vivos, que confiaste a mi cuidado!

 

Y al pronunciar estas palabras, un gran alivio se infundió en su corazón. Salió el sol, un avecilla rompió a cantar encima de su cabeza, y las campanas de la iglesia llamaron a maitines. Un santo silencio se esparció en derredor, santo como el que reinaba ya en su corazón. Reconoció nuevamente a su Dios, reconoció sus deberes y volvió presurosa a su casa. Se inclinó sobre su marido, lo despertó con sus besos y le dijo palabras que le salían del alma. Volvía a ser fuerte y dulce como puede serlo la esposa, y de sus labios brotó una rica fuente de consuelo.

 

-¡Bien hecho está lo que hace Dios!

 

Le preguntó el marido:

 

-¿De dónde has sacado de repente esta virtud de consolar a los demás?

 

Ella lo abrazó y besó a sus hijas.

 

-¡La recibí de Dios, por mediación de mi hijo muerto!

Contenido

Cuento del espejo

Se cuenta que una vez un hombre muy rico fue a pedirle un consejo a un rabino.

 

El rabino lo tomó de la mano, lo acercó a la ventana y le dijo:

- mira.

 

El rico miró por la ventana a la calle.

 

El rabino le preguntó:

- ¿qué ves?.

 

El hombre le respondió:

- veo gente.

 

El rabino volvió a tomarlo de la mano y lo llevó ante un espejo y le dijo:

- ¿qué ves ahora?.

 

El rico le respondió:

-”Ahora me veo yo”.

 

- “¿Entiendes?, dijo el rabino, en la ventana hay vidrio y en el espejo hay vidrio. Pero el vidrio del espejo tiene un poco de plata. Y cuando hay un poco de plata uno deja de ver gente y comienza a verse solo a sí mismo”.

 

Envía Sonia Gaynor

Contenido

Creer en uno mismo – Alba de Vidoni

Muchas veces creemos

En el destino

Rezamos

Esperamos que las cosas pasen.

Y nos olvidamos

De lo más importante.

Creer en nosotros mismos

Nos conformamos.

En ves de arriesgarnos.

Sin pensar que cada día que

pasa, nunca volverá.

Nada está escrito.

Nada es imposible.

Ni siquiera lo imposible.

Todo depende

de nuestra voluntad.

De esa fuerza que nos sale

de adentro

De decir “si, puedo”

a cada desafío

Tenemos el poder.

Cuando estamos decididos,

cuando estamos convencidos,

cuando de verdad queremos algo,

no hay obstáculo capaz de

interponerse.

Si queremos, podemos llegar

más  lejos.

Si queremos, podemos llegar

más alto

Si queremos, podemos hacer

lo que sea

Sólo hay que proponérselo.

 

   Colaboración de ALBA (Mamá de Cristian)

Contenido

Al comenzar el día – Sol Fantin

INSTRUCCIONES PARA COMENZAR EL DÍA

Siéntate sereno junto a la ventana.

Oye el canto leve de la azul mañana.

Palpa con los ojos, invisiblemente,

la piel del espacio que tienes enfrente.

Baja de la torre de tu pensar frío

como de la cima baja alegre el río

a habitar fecundo la tierra amorosa

que dentro del pecho palpita y reposa.

Deja que allí sueñe para todo el día

los itinerarios de tu travesía:

conquistar miradas, navegar el cielo,

caminar despacio detrás de un abuelo.

Descifrar mensajes del viento que reza.

Conservar la calma, perder la tristeza.

Respirar profundo tres veces enteras.

Ver en las personas almas compañeras.

Bendecir el trigo que ríe en la boca.

No desesperarse por la vida loca.

Murmurar un canto cuando se aproxime

la memoria vaga de lo que lastime.

Deshojar paciente las horas traviesas,

rumiando verdades, cazando bellezas.

Recibir la tarde que llega oportuna

destiñendo el aire, llamando a la luna.

Y al aproximarse, solemne, el ocaso,

sentir en la noche, que es madre, un regazo.

Medir la distancia de un astro lejano

que vive millones de tiempos humanos.

Saberse pequeño, pero protegido

por el Universo donde hemos nacido.

Y antes de cerrarnos igual que las rosas

hablar con el Padre de todas las cosas.

¿Lloras? ¿Te han herido? ¿Te han abandonado?

Mira los gorriones: ¡cantan a tu lado!

¿Ríes? ¿Te visita la vida sonriente?

¡Lleva, pues, un poco de paz a la gente!

Baja de la torre del pensar, mil veces:

vives cuando amas, cuando no, pereces.

Yo desde mis rimas te tiendo la mano,

y al tomar las tuyas, anónimo hermano,

sé feliz, te digo, porque lo mereces.

                       

Envía Roberto Agudo

Contenido

Responsabilidad y culpabilidad – Anji Carmelo

Carta a un padre

 

…una verdadera responsabilidad exime de culpabilidad.

 

¿Qué significa responsabilidad? Es la habilidad de responder, que no se estanca sino que crece con nosotros.  No tenemos la misma que hace diez años ni tampoco como ayer.

 

Cuando sucede lo impensable y perdemos a lo que más queríamos, si por algún momento esa pérdida puede estar en directa relación con algo que hemos hecho o dejado de hacer, vamos a exigirnos más allá de lo que éramos capaces.  En ese momento la culpabilidad aparecerá, debido a una crecida en nuestra responsabilidad.   Pero no tiene nada que ver con el hecho en sí. 

 

Si tenemos en cuenta esto, dejaremos de exigirnos actuaciones imposibles, porque esa exigencia es la que genera culpabilidad.

 

Normalmente cuando respondemos de una forma específica es porque no teníamos más recursos, ni mayor conciencia.  Cuando se trata de un accidente, está exigencia se multiplica y sentimos que teníamos que haber tenido previsto todos los factores que entraron en juego.  Incluso nos machacaremos por nuestra imposibilidad de retroceder y causar otro desenlace.

 

Hablas de “fatal casualidad” y este punto de vista potenciará aún más tu angustia, ya que vivirás el acontecimiento más grave e importante para ti, desde la casualidad, desde el azar.  Es un razonamiento normal pero aún desespera más.  No hay nada peor que sentirnos llevados sin más, víctimas de no se sabe qué. 

 

No quiero cambiar tu forma de ver las cosas, pero para tu propio bien, especialmente si te hace daño, poco a poco puedes cambiar tu visión a una menos castigadora para ti.

Muchos padres que han perdido un hijo por enfermedad explican que no saben cómo, pero el desenlace parecía estar dirigido para que ocurriera lo que de otra manera hubiese sido evitable.  En estos casos no es cuestión de milésimas de segundo sino una larga serie de circunstancias que llevaron a lo que no tenía que suceder y que les ha proporcionado oportunidad para darse cuenta que lo evitable puede volverse inevitable y no es culpa de nadie.

 

Vivimos nuestras vidas de la mejor forma que sabemos y muchas veces los resultados no están a la altura de nuestra acción y nuestras intenciones.

 

En tu caso, todos los factores eran óptimos, el coche, tu conocimiento del terreno y tu cuidado y aún así te responsabilizas injustamente.  Pero aunque no hubiesen sido estas sino peores por descuido tuyo o circunstancias que tu podías controlar… aún así la culpa no sería tuya.

No te juzgues indebidamente, no juzgues lo que no estaba en tus manos como si tu pudieras controlarlo todo.  La vida es tan inmensa que no creo que nadie incluso el más capaz pueda controlarla como quisiera.

 

Lo que ha pasado te ha proporcionado una ampliación de conciencia más allá de lo que podías imaginar.  De la noche a la mañana tu perspectiva ha cambiado y posiblemente sientas emociones que antes no sentías ni sabías que tenías, veas cosas que antes no veías y te moverán y conmoverán situaciones que ni imaginabas existían. 

 

El hecho de que tu hija ya no esté cambiará incluso la forma en el que os hubieseis relacionado.  Es normal y muy humano y quizá ya hayan nacido otras formas de hacer mejores, más cariñosas…  Quizá estés poniendo en tela de juicio todas tus acciones pasadas como si fueras el juez más implacable.  No lo hagas, no caigas en la tentación, deja que tu expansión de conciencia no te lleve a juzgar sino a comprender.  Las expansiones de consciencia nos vuelven más sabios y no es de sabios poder con todo sino saber donde se encuentran sus límites. 

 

Cuando intentamos comprendernos, la mayoría de las veces descubriremos que hicimos todo lo que en aquel momento humanamente podíamos.  El problema es que nos exigimos ser dioses y descartamos nuestra capacidad de respuesta real como si se tratara de un defecto.

 

Espero que esto te haya ayudado un poquito.  Sé más generoso contigo, valora el amor que tenías por tu hija he intenta desde allí buscar el camino de tu alivio y consuelo.  Nunca estamos a la altura de lo que nos exigimos especialmente cuando es para nuestros seres querido y aún más cuando ellos ya no están aquí. 

 

No hay culpabilidad que valga en las relaciones de amor, sólo hay amor, sólo hay buena voluntad, sólo hay capacidades de respuesta reales.  Tienes que ser justo y quizá comprendas porqué sigues aquí llevando el testigo que te entregó tu hija para que ella siga viviendo en y a través de ti.

 

Con todo cariño y apoyo,

 

                                         Anji 

Contenido

Desde Chile – Angélica Godoy

Mi nombre es Angélica Godoy, soy la Mamá de Felipe André y escribo desde Chile. Participo en el Grupo Renacer de Concepción.

Antes de todo lo que pueda seguir escribiendo hoy y en otras ocasiones, quisiera felicitarles por esta linda labor que ustedes cumplen en Argentina y más que todo señalarles que la forma es lo grandioso, mi hijo hermoso Felipe, partió de este plano terrenal, hace un poco más de tres años, con 12 años y estoy segura que regresó como sol radiante , a su esencia.

quisiera que sepan que admiro mucho, la forma en que enfrentan la partida física, la manera que explican como debemos seguir caminando, cosa que a mi no me cabe duda, debe ser así, ingreso a su pagina, con la esperanza de encontrar frases sabias, que me entreguen herramientas para poder ayudar a las mamas que llegan todos los meses a este grupo.

Hoy, después de haber perdido sólo físicamente a mi hermoso niño, y después de un año o más de no entender nada, logro saber y abrir mi conciencia a lo que en realidad hoy existe en mi vida, en la del resto de mis hijos, en la de mi marido y todos los que nos rodean, hoy existe el entendimiento y el tener claro, que en realidad la “muerte”, sólo existe como una palabra y lamentablemente por nuestra educación, una palabra negativa, una palabra a la cual se teme y se anula en el diario vivir, hoy no es más que eso, la situación dolorosa de perder físicamente a Felipe, es eso, lo perdimos en su físico pero no en su espíritu, no en su esencia. Tenemos claro hoy, que Nuestro Felipe André cambió de estado, que nos acompaña hoy en otra forma, en esa forma que nadie puede evitar tomar algún día, cuando el destino lo determine.

Amigos, si bien es cierto, el contacto de piel se extraña demasiado, como no voy a estar por otro lado tranquila, pués mi hermoso Ser de Luz, en 12 años consiguió lo que a otros nos cuesta más, regresar a nuestra esencia, cumplir nuestra labor, hacer lo que tenemos que hacer y alcanzar la plenitud.

Desde Chile, les enviamos un abrazo grandote y las energías positivas a todos aquellos papas que se encuentran en nuestro mismo camino, el de la esperanza de volverlos a ver, cuando cambiemos de estado.

Me despido con la esperanza de que logremos aceptar la nueva forma de nuestros hermosos hijos y los sigamos amando, puesto que la palabra Amor, significa No Morir, por lo tanto depende de la capacidad que tenemos en nuestro corazón y nuestra razón, que logremos que al menos en esta vida nunca nos dejen.

con cariño

Angélica, la Mamá por siempre de Felipe André.

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Sufro porque deseo – Von

Existe una estrecha conexión entre nuestros miedos y deseos. De hecho, no podemos entender unos sin atender a los otros. Ambos son coordenadas de un mismo mapa que utilizamos para huir del dolor y encontrar el placer. Un mapa que, sin embargo, pocos han aprendido a descifrar; de ahí que nos encontremos casi siempre perdidos.

El texto completo en nuestra página Renacer en Internet.


Hasta la próxima!!

“La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida”                Viktor Frankl 


La Logoterapia de Frankl es -además de un enfoque psicoterapéutico- un estilo de vida que orienta al cultivo de lo significativo, al cuidado de esa forma de caminar que conlleva felicidad.

 

Año.VIII, Nro.87, julio de 2007



Contenido

Renacer Salta inauguro su monumento.

Simboliza el abrazo solidario como ayuda y fortaleza a familiaresEl grupo Renacer de ayuda mutua para padres que perdieron a sus hijos, inauguró un monumento como símbolo del abrazo solidario y el acompañamiento para poder superar la pérdida del ser querido.

El monumento se erige en el parque San Martín, exactamente en Urquiza y avenida Hipólito Yrigoyen.

Una ceremonia emotiva se realizó la semana pasada, con cerca de 50 personas que recordaron a sus familiares fallecidos, mediante cánticos, palabras alusivas y ofrendas florales.

La obra fue creada y donada por la escultora salteña Adriana García Pinto en homenaje a Renacer y también se inspiró en una amiga que integró del grupo pero que ya falleció.

Dana -como le dicen- contó que es amiga del grupo, y respecto a la obra comentó que utilizó cemento directo y le demandó un largo tiempo. Además expresó conmovida que “me guíe por el símbolo del grupo que es el abrazo y me planteé que debía reflejar fortaleza y no dolor. Así que la escultura simboliza el abrazo, la solidaridad, la fraternidad como ayuda grupal e intenta mostrar cómo una actitud solidaria puede con el dolor y con la muerte. La gente que tiene mucho dolor tiene que tener fortaleza para seguir adelante para dar el ejemplo a los que quedan en la familia”, señaló la artista.

Contenido

Ángel – Alicia Toniatto

Te pienso aquí conmigo, en medio de mi llanto.
Mi compañía, Amigo inseparable en caminos de lucha, desolación y lágrimas.
También de esperanzas, milagros y alegrías.
No lo entiendo todavía? Llegaste a mi vida porque me elegiste.
Fortalecería tu cuerpo frágil hasta que cumplieras tu Misión en esta vida… la otra.
¿Alcanzo a comprender tu ejemplo?
¿Por qué, para qué viniste?
Aceptación, Fe, Entrega, Valor, Coraje ante la vida, la adversidad, la
muerte…
Mi chiquito, mi Amor, mi Vida. Si hasta me enseñaste a devolverte, a
regresar a la Luz, a entregarte.
A aprender que el Amor siempre es más fuerte que el egoísmo y la muerte.
Aún no puedo entender, sentir que todavía somos uno, que sólo he perdido materia, voz, besos, pero no tu esencia, tu Ángel.
CRISTIAN: MI ÁNGEL

Contenido

En su cumpleaños a mi Said – Rocío del Carmen Zavala Yamaguchi


Hoy mi hijo Said cumpliría 24 años de edad, sino es por que en Octubre del 2005 él murió en un accidente.
Él fue mi primer hijo , mi razón para salir adelante, él era todo para mí , desde que murió ya nada es igual, sin embargo el día de hoy , le digo que se vaya a descansar que algún día nos vamos a encontrar.

Gracias a Dios me dejó algo de él que es su hija , aunque no la conoció , sí supo lo que era ser padre , ya que desde que supo que iba a ser papá el estaba muy feliz, y hasta le escogió su nombre . Se llama Valeria que quiere decir quesera una niña Valerosa para afrontar el que su padre no estará con ella .

Pero eso me hace salir adelante y también mi hija Anita.Bueno hijo Said, me despido de ti y te prometo que ya no voy a llorar, se que a ti no te gustaba verme triste ni llorando, por eso te prometo que le voy a echar ganas. Ayer saque toda tu ropa para darla a alguien que necesite, solo me quede con tus playeras y tenis que mas te gustaban, hijo, te extraño mucho pero se que tu estas en un lugar mejor que este mundo. Me despido de ti y espero que Dios me siga ayudando a tolerar esta tristeza de ya no tenerte. Te queremos y te mandamos un beso tu papa Adrian , tu hermanita Anita, y Valeria.

De Tu Mama Rocío

Contenido

Como puedo ayudar en mi matrimonio

1)Asigna principal prioridad a la relación de tu matrimonio Es natural que el dolor, en un primer momento, y en el curso de su desarrollo. Vaya anestesiando tus sentimientos, o te lleve a un aislamiento sobre la base de considerar, o sentir, que en el sufrimiento estás solo. Y ello no es inadecuado, toda vez que, en estricta realidad, cada dolor es único y se percibe sólo en la mayor intimidad.Sin embargo, no debes olvidar que formas parte de una familia, y que esa familia tiene su célula en tu matrimonio. Lo más grande que tienes en común con tu cónyuge, es el amor que los une, y luego de ello, tus hijos: el que ha muerto (que es fruto de ese amor) y los que quedan vivos, si tienes más. Pero aún si no tienes hijos, al menos no te olvides lo que representaba ese hijo que ha muerto desde la óptica del fruto del amor común de la parejaPor ello, la base de sustentación de tu recuperación también tiene, como especial referencia, tu matrimonio. Trata de priorizar esta relación para poder compartir, y fortalecer el trabajo de recuperación. Si has perdido a tu hijo, todavía te queda como primera riqueza entre tantas otras –tu matrimonio: que fue el origen y la causa del nacimiento de tu hijo, el cual representa el símbolo del amor. Y, como símbolo, encierra una realidad: ese amor. Trata de conservarlo, de protegerlo. Inténtalo con todas tus fuerzas. Y para ello otorga una especial importancia a la relación de tu matrimonio. No crezcas en el desinterés; por el contrario, imponte priorizar esta relación.Varios son los motivos que mueven a tomar una decisión de esta naturaleza. Si no tienes más hijos, porque tu matrimonio es algo fundamental que te queda como realización personal en el amor. Si tienes más hijos, porque, además de la razón ya mencionada, a ellos los favorece que tu matrimonio crezca en el amor hacia ellos, como reflejo del amor mutuo. 2)Cultiva la transparencia, la apertura de espíritu y la honestidad en los sentimientos y en su expresión. Tenemos -frente a nuestro dolor- en la relación matrimonial, una natural tendencia a ocultar nuestros sentimientos por varias razones. Muchas veces por pudor; otras por creer que si lo hacemos podemos dañar o agravar el estado emocional de nuestro cónyuge; y otras-finalmente- por una cuestión de mera reserva, privacidad o intimidad.Sin embargo, es sumamente útil no ocultar a nuestro cónyuge nuestros sentimientos. Los buenos y los malos. Tanto la paz y la serenidad, como la rabia y el llanto, la melancolía y la tristeza; como el recuerdo emocionado y la alegría de saber que tu hijo está bien, o está feliz, si es lo que verdaderamente sientes.Es importante que cada uno de los cónyuges conozca lo que siente el otro, y lo que le está pasando al otro. De otro modo jamás podrá comprenderlo, ni “compartir”. Y esto es la esencia de tu matrimonio: “compartir la vida”. No te muestres como no eres, ni intentes aparentar que no te pasa lo que te pasa. ¿Piensas por ventura que el otro no podrá entenderte?.Por el contrario: juntos comprenderán. Si el dolor es común no quites a tu matrimonio este espacio común de la convivencia y del “compartir”. Estarías restando un ámbito que es parte fundamental de tu vida a la decisión que alguna vez tomaste de “compartir” una vida con otro. 3)Acepta el dolor que tu sientes y encuéntrate predispuesto a valorizar y escuchar la expresión de tu cónyuge, relativa al dolor que está sintiendo. Suele suceder que sientes que tu dolor no puedes superarlo; y que ello te inhibe de cualquier otro sentimiento, o de toda otra perspectiva de vida.Sin embargo la rebelión contra tu dolor en nada te ayudará. El dolor está; y como es un dolor del alma, para él no hay remedio que pueda comprarse en una farmacia. Cuanto antes te decidas a aceptar tu dolor, ese dolor se podrá ir.Si-por el contrario- te rebelas a sentir ese dolor, éste te presentará una lucha cruel por imponerse a la voluntad de no sentirlo; se agrandará y permanecerá contigo más tiempo del que normalmente debería permanecer.Simplemente lo tienes: sientes dolor. Deja que esto ocurra, siente ese dolor. El dolor se irá solo: cuando advierta que tu lo has aceptado: y que con tu aceptación ha sido vencido pues ya no tiene voluntad alguna que doblegar.La actitud de aceptación de tu dolor también te ayudará a valorizar y escuchar la expresión del dolor de tu cónyuge; e imaginar sus sentimientos similares, aunque muchas veces manifestados de otro modo, también se presentan en él.Valorízalos: no te muestres extraño a esos sentimientos, aunque no sean los mismos que tu sientes. La muerte de tu hijo es una prueba que ambos deben pasar, y tienes que entender que la mejor manera de pasarla es conociendo, valorizando y respetando el mutuo dolor. 4)Se paciente con tu cónyuge y contigo mismo. Advierte que tu cónyuge, probablemente, no se encuentre en la misma etapa del proceso del dolor en que tu te encuentras, y admite que ello es normal El problema de los “tiempos” es algo que nos angustia por nuestra propia naturaleza. Hemos querido siempre dominar el tiempo, encerrarlo con agujas y números. Fijar “nuestros”tiempos de nuestras obras, proyectos; más aún, gobernar el “tiempo” de los demás.La muerte de nuestro hijo nos ha demostrado que el “tiempo” no es nuestro. Y que nada podemos hacer con ese “ tiempo”, que a su vez es relativo en función de lo que sentimos y de lo que deseamos.Por ello resulta fundamental desarrollar la paciencia. No esperar que pase en nuestro “tiempo” lo que debe pasar. Lo que debe pasar será en “ su” debido “tiempo”. Al “tiempo” de un plan y de una obra que nos excede y que no viene de nosotros; aunque “está” en nosotros.Y la pregunta que todos nos hacemos respecto de cuanto habrá de durar este proceso de dolor; cuanto tiempo más; tiene una sola respuesta: durará todo lo que debe durar: ni menos ni más.Y en este “ tiempo” sin horas, sin minutos y sin segundos, sino sólo “tiempo”, a lo largo del proceso de dolor, es común que los cónyuges no transiten paralelamente las etapas. Es más; lo frecuente es que-como una suerte de compensación-cuando uno de ellos esté más golpeado, el otro se sienta en mejores condiciones, y viceversa. También en lo que hace a la duración del proceso, los tiempos suelen ser diferentes.Por ello es de especial importancia advertir y comprender que el otro cónyuge puede encontrarse en una etapa de dolor distinta de la en que tu estás. Y que debes respetar y apoyar esa diferencia.De allí que parte del respeto es no juzgar ni interferir en sus sentimientos, ni en el desenvolvimiento de sus etapas, sino respetarlas. Si tu estás bien, y él no, no le recrimines que siga llorando, sobre la base de sostener que ha pasado el “tiempo” de llorar. Igualmente si tu estás mal y el otro está bien, no le recrimines su sonrisa sosteniendo que aún es tiempo de “llorar”. No lo juzgues si desea mantener el luto, o si ha resuelto levantarlo. Respeta, acepta, comprende y apoya cada una de sus manifestaciones y decisiones; aunque no las compartas. 5)No esperes que tu cónyuge sea para ti el único camino para restablecerte de tu dolor Si bien es tu cónyuge lo más cercano que tienes en ese “compartir” del dolor de la muerte de tu hijo, es importante que entiendas que no es él, el único camino de salvación para restablecerte de tu dolor.Es una parte necesaria del camino y un elemento fundamental; pero no el único.En primer lugar nada podrá hacer tu cónyuge por ti , si tu no lo dejas hacer. Si lo rechazas, si te aíslas de él, si le ocultas tus sentimientos; si le diriges sólo reproches, culpas o temoresEn segundo lugar, tampoco podrá hacer nada por ti, tu cónyuge, si no existe dentro de ti una íntima y firme decisión de superar tu dolor, de restablecerte.No pienses que tu cónyuge pueda “ rescatarte” de tu angustia, de tu desazón, de tu tristeza. Sólo podrá dentro de sus posibilidades, pues tu cónyuge también está pasando por el proceso de dolor, ayudarte, acompañarte y compartir el tránsito por este proceso de dolor.Pero así como el dolor es, a la vez, personal e intransferible, no puede ser “arrancado” desde fuera de ti mismo, sino desde tu interior; y en ello tienes un protagonismo.De allí que la reflexión te sugiera que no esperes que sea tu cónyuge quien te sane; y. consecuentemente, no culpes a tu cónyuge ni dirijas sentimientos negativos a él si no sanas en el tiempo que esperas sanar. 6)Dedícate y sé comunicativo. Otorga especial atención a los afectos que cada uno siente por el otro. Aprende y practica manifestaciones de amor. Recuérdate estar en contacto en forma física; la importancia de las caricias y del contacto humano son fundamentales para la recuperación , y como vía de demostrar amor y valoración No es bueno que le rechazo físico, o el desinterés por tu cónyuge sean elementos que acompañen tu proceso de tránsito por el dolor.Por el contrario, cultivar el afecto y el amor mutuo, suelen ser bálsamos que disminuyen el impacto que el dolor produce.La sensación de soledad, o de sufrimiento íntimo pueden arrastrarte hacia una cúpula de aislamiento que en nada te beneficia sino que te perjudica, pues te quita nutrientes paratu vida espiritual y afectiva. Es importante que practiques manifestaciones de amor; que intentes- al menos – practicarlos; y en ello el contacto físico ayuda.Habrás oído hablar de que los abrazos tienen propiedades terapéuticas; como así también las caricias y los besos. Cuántas veces una mano en el hombro, un roce, o una caricia dan más alivio que mil palabras. El sentido de la vibración; la transmisión directa del sentimiento.Es muy probable que en un primer tiempo te resistas a reanudar tu contacto sexual con tu cónyuge. Sentimientos de culpa frente a la posibilidad del mutuo placer; desinterés; o la aterradora idea sólo de que ello pueda darse, se te presentarán frecuentemente. Del mismo modo, las primeras experiencias en este sentido te harán sentir confuso y hasta pueden ser traumáticas. No te asustes; es normal que esto ocurra.Sin embargo debes imponerte igualmente llevar adelante esa experiencia. Será más difícil, seguramente, para la mujer que para el varón; ya que por su propia naturaleza la mujer requiere de un proceso más lento en esta relación, ya que su actitud frente al sexo es menos epidérmica; o al menos de reacción no tan inmediata como en el caso del varón.Por otra parte, este contacto será un elemento importante para poder evaluar y advertir de un modo más directo, cómo está tu cónyuge y cómo transita su proceso de dolor. No te escapes de tu cónyuge, no lo esquives. Búscalo y encuéntralo; y en el encuentro fúndanse en la experiencia y el dolor común, que tiene su origen en el fruto del amor común que es tu hijo muerto. 7)Admite o crea un espacio en tu relación. Todos tienen derecho a tener un grado de privacidad con sus sentimientos, incluyendo el dolor Puedes pensar que las reflexiones anteriores tienden a “socializar” o “comunicar” tu dolor privándote de intimidad, o de tu propio camino de recuperaciónNada de eso. Los pensamientos que hemos esbozado tienden a la búsqueda de algunos modos de ayudar dentro del matrimonio. Pero ello de manera ninguna inhibe que conserves un ámbito propio, un rincón íntimo, o momentos sólo tuyos para la relación con tu hijo muerto.Como bien se señala en la máxima que comentamos, yu tienes derecho a tener un grado de privacidad con tus sentimientos, incluyendo el dolor. Por eso admite que tanto tú como tu cónyuge, puedan tener un espacio propio.Pero también apuntamos a otro sentido de la privacidad: la relación matrimonial. Esta relación también, en algún aspecto, debe tender a preservarse a sí misma y como “relación matrimonial” propiamente dicha. No la esquives.Es común advertir que a la muerte de un hijo prosigue una crisis matrimonial, muchas veces profunda. No la subestimes; dedícale tiempo y atención. No te abandones, pues llegarás a perder más de lo que ya has perdido: que es mucho. Tu matrimonio puede coexistir con la intimidad de tu dolor. No hay incompatibilidad alguna en este aspecto. UN MENSAJE PARA TI QUE DESEAS RECUPERARTE, Y QUE DESEAS HACERLO EN TU PROPIO MATRIMONIO Permítete junto a tu cónyuge disfrutar cada uno del otro, y disfrutar la vida cada vez que puedas. Encuéntrate predispuesto a que rían juntos, del mismo modo en que pueden llorar juntos. Busca y encuentra algunas cosas agradables y placenteras para hacer juntos.Ayúdense el uno al otro a recordar que la vida es más que el hijo que ha muerto. Así como es de importante ese hijo para ti, y así como es intenso el dolor que tu sientes respecto de su muerte, debes comprender que tu matrimonio y tu relación conyugal involucran mucho más que ese hijo.Howard Cupp es un hombre que vive en Norman, Oklahoma, U.S.A., y que se ha relacionado con el grupo americano que tiene un programa nacional de ayuda para padres que han perdido hijos (Los Amigos Compasivos). Howard les ha hecho llegar, a un boletín que este grupo publica, máximas que pueden servir de guía para entender y transitar el duelo dentro del matrimonio. Estas máximas han sido comentadas por nosotros, según la experiencia recogida en la participación en grupos de autoayuda, y las acercamos para la reflexión y como documento de trabajo.

Daniel y Gabriela Vítolo

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Te quiero tal y como eres – José Luis Martín Descalzo

Cuenta Anthony de Mello una fábula que me gustaría comentar a mis lectores. Dice así: «Durante años fui un neurótico. Era un ser oprimido y egoísta. Y todo el mundo insistía en decirme que cambiara. Y no dejaban de recordarme lo neurótico que era. Y yo me ofendía, aunque estaba de acuerdo con ellos, y deseaba cambiar, pero no me convencía la necesidad de hacerlo por mucho que lo intentara.Lo peor era que mi mejor amigo tampoco dejaba de recordarme lo neurótico que yo estaba. Y también insistía en la necesidad de que yo cambiara. Y también con él estaba de acuerdo, aunque tampoco podía ofenderme con él. De manera que me sentía impotente y como atrapado.

Pero un día mi amigo me dijo: “No cambies. Sigue siendo tal y como eres. En realidad, no importa que cambies o dejes de cambiar. Yo te quiero tal como eres y no puedo dejar de quererte.”

Aquellas palabras sonaron en mis oídos como una música: “No cambies, no cambies, te quiero.” Entonces me tranquilicé. Y me sentí vivo. Y, ¡oh maravilla!, cambié.».

Supongo que habrá algunos lectores que no estén del todo de acuerdo con esta fábula y que hubieran preferido que el consejo de mi amigo fuera un poco diferente: «Harías bien en tratar de cambiar por tu propio bien, pero lo importante es que sepas que yo te quiero. como eres o como puedes llegar a ser.» Pero lo que me parece claro es que, en todo caso, lo sustancial de la fábula pie: nadie es capaz de cambiar si no se siente querido, si no experimenta una razón «positiva» para cambiar, si no tiene a interior suficiente para subirse por encima de sus fallos.

Temo que esta elemental norma pedagógica y humana sea desconocida por muchísimas personas. Tal vez por eso el primer consejo yo doy siempre a los padres que me cuentan problemas de sus hijos sea éste: De momento, quiérele, quiérele ahora más que nunca. No le eches en cara sus defectos, que él ya conoce. Quiérele. Confía en él. Hazle comprender que le quieres y le querrás siempre, con defectos o sin ellos. El debe estar que, haga lo que haga, no perderá tu amor. Eso, lejos de empujarle al mal, le dará fuerza para sentirse hombre. Con reproches lo más probable es que multipliques su amargura y le hagas encastillarse en sus defectos, aunque sólo sea propio. El debe conocer que esos fallos suyos te hacen sufrir. Pero debe saber también que tú le amas lo suficiente como para sufrir por él todo lo que sea necesario.

Y nunca le pases factura por ese amor. Tú lo haces porque es tu deber, porque eres padre o madre, no como un gesto de magnanimidad. Y cuando te canses -porque también te cansarás de perdonar por mucho que le quieras-, acuérdate alguna vez de que también Dios nos quiere como somos y tiene con nosotros mucha más paciencia que nosotros con los nuestros.

Pero, ¿y si la técnica del amor termina fallando porque también la ingratitud es parte de la condición humana? Al menos habremos cumplido con nuestro deber y habremos aportado lo mejor de nosotros. En todo caso, es seguro que un poco de amor vale mucho más que mil reproches.

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Pensando – Adriana Bonparola

Estaba pensando mientras leía vuestras últimas cartas…
Creo que todos nos preguntamos cómo se sigue, nadie sabe cómo ni
por qué el motor de la vida sigue accionando para que avancemos a
pesar de todo. No se entiende, pero es así: unos porque tenemos
otros hijos, otros por la familia en general, por la memoria de
aquellos que se fueron, o bien, por nosotros mismos, pero se
sigue.
Cuando murió mi hija Celeste (hace un año y dos meses) todos
me decían que el tiempo actuaría en mi proceso de la
aceptación, hoy me doy cuenta que no es el tiempo el que me ayuda a
sanar, sino las herramientas con las que cuento internamente, o
bien, aquellas que peleo por conseguir en este arrebato por salir
adelante.

A ninguno nos sirve pensar que es una humanidad completa
la que sufre, estamos tan abrazados a nuestro propio dolor que no
existen palabras de consuelo, ni comparaciones de ningún tipo. Pero
a mí me conmueven enormemente las historias de cada familia que ha
perdido un hijo, cada una con su particularidad, con su drama, con
el absurdo de lo incomprensible. Y me abre el corazón, y pienso en
mi hija y más ganas de abrazarlas/os a todos ustedes que no conozco
pero que considero mis amigos, mis pares, me dan…porque los
abrazos ayudan a no sentirse tan solos en este dolor tan lacerante,
y yo, hay días que me siento muy sola. Por eso, desde mi propia
tristeza cotidiana que lucho por superar, los abrazo, intentando que
el amor sea más fuerte que el dolor, ese, creo, es el verdadero
desafío. Que Dios, la vida que tenemos, nos acerque a la paz. A vuestro lado.

Adriana Bonparola


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El sentido – Ted Cashion

Dr. Papaderos, ¿cuál es el sentido de la vida?…pregunté al anciano profesor alemán de historia y cultura griega. Se oyó la risa acostumbrada y los alumnos se levantaron, disponiéndose a marcharse. Papaderos levantó la mano para hacerlos callar a todos. El aula quedó en silencio. Me miró por largo rato, escudriñándome con la mirada para ver si hablaba en serio. Leyó en mis ojos que efectivamente así era. -Responderé a su pregunta -respondió al fin. Se llevó la mano a un bolsillo y extrajo una billetera de cuero. De esta sacó un espejo redondo muy pequeño, como del tamaño de una moneda. Luego, relató lo siguiente: “Durante la guerra, cuando yo era muy pequeño, mi familia era muy pobre. Vivíamos en un pueblo muy alejado de todo. En una ocasión, al pasar por un camino, encontré los trozos de un espejo roto. Una motocicleta alemana se había destrozado en un accidente en ese lugar.” “Busqué, sin éxito, todos los trozos para reunirlos y pegarlos. Entonces, me quedé sólo con el más grande. Este. Lo froté contra una piedra para darle forma redonda. Se convirtió en mi juguete y me quedé fascinado al ver que podía reflejar la luz en lugares adonde el sol jamás llegaría: por ejemplo, en hoyos profundos, grietas y armarios oscuros. Inventé un juego: introducir la luz en los lugares más inaccesibles que encontrara.” “Fui creciendo, y me quedé con aquel espejito. Lo sacaba en ratos de ocio y continuaba aquel juego desafiante. En la edad adulta llegué a la conclusión de que aquello era algo más que un juego de niños: era una ilustración de lo que podía hacer con mi vida.” “Comprendí que no soy la luz ni la fuente de ella. No obstante, la luz -es decir, la verdad, el entendimiento, el conocimiento- está presente y solo resplandecerá en muchos lugares oscuros si yo la reflejo.” “Soy el trozo de un espejo cuyo diseño y forma desconozco. Sin embargo, con lo que poseo puedo reflejar la luz en rincones oscuros -es decir, en los puntos más lóbregos del corazón de los hombres- y obrar transformaciones en algunas personas. Es posible que otros vean y hagan lo mismo.” “Eso es lo que soy. Ese es el sentido de mi vida” Seguidamente, sostuvo de nuevo el pequeño espejo y con cuidado atrapó unos luminosos rayos de luz que provenían de la ventana, reflejándolos en mi rostro y mis manos, que descansaban cruzadas sobre el escritorio. Recuerdo muy poco de lo que estudié de historia y cultura griega aquel año. Pero en la billetera de mi memoria todavía guardo un pequeño espejo redondo. Envía Sonia Gaynor

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El sentido de la existencia sufriente – Graciela Barroso


Cómo aceptar que la vida sea digna de ser vivida, a pesar de todo lo adverso que hay en ella
, es el tema central del existencialismo. Víktor Frankl afirma que vivir es aceptar con dignidad el desafío que plantea la vida, con su carga de adversidad, y sobrevivir es hallar el sentido de ese sufrimiento.

El texto completo en nuestra página Renacer en Internet.


“Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.”
Ernest Hemingway

Hasta la próxima!!

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