Amadísimo hijo
Abril 5, 2008 en 11:01 pm (Testimonios)
Norma Nerio
Amadísimo hijo:
Te descubrí en mi cuando el dolor me laceraba y adormeciste ese dolor con tu vida.
Naciste de mí y al darte la vida un dolor inmenso sentí.
Te separabas de mí para empezar a vivir.
El dolor del parto me envolvía, pero el gozo de verte nacer me hacía olvidarlo y solo pensar en ti.
Has nacido de nuevo, y el dolor de verte partir es aún mayor que aquel que sintiera cuando naciste por primera vez.
Entonces, el dolor era físico pero mi corazón reía, porque estabas al fin junto a mí.
Hoy, son espadas de dolor las que traspasan mi alma, al arrancarte de mí para entregarte al Creador, al darte de nuevo a luz para que vivas en el Señor.
Duele mucho corazón, duele mucho. Y no es el dolor de saberte perdido, no es el dolor egoísta de no tenerte más. Es el dolor del parto espiritual, que te separa de mi lado para dejarte vivir.
Déjame llorar, vida mía, déjame llorar, no para condolerme de mi soledad, sino para darte la vida con este dolor, dolor de renuncia, de entrega, dolor de dejarte partir para que puedas ser eternamente feliz.
Deja que mis lágrimas, como lluvia fecunda, te den la vida en el Señor. Deja que limpien de egoísmos mi alma, deja que permitan que brote la paz.
Paz en el espíritu, paz en el alma porque sé que has llegado a tu hogar, porque se que, aunque no te vea, estás ahora más cerca de mí.
Porque ya nada podrá separarte de mi lado, porque libre de peligros terrenales, gozas ahora de vida eterna.
Señor, Padre mío, Tú me conoces, Tú todo lo sabes.
Llamaste a mi hijo y él acudió a ti.
Lléname de Ti, Señor, para que sepa amarle aún más ahora que cuando lo tenía a mi lado.
Lléname de Ti, para que le ame tanto, tanto, que ese amor calme el dolor de esta separación y se refleje en amor hacia los que me rodean.
Te he dado a mi hijo, Señor, dame a cambio Tu Paz.
Dame serenidad y esperanza, para que pueda seguir mi camino por esta vida al lado de quienes aún me necesitan para vivir.
Gladys de Ponce dijo,
Abril 10, 2008 en 5:27 pm
Querida Norma, compañera de esta nueva ruta. Al igual que tu clamo todos los dias por que el Dios Eterno nos fortalezca, que nos ayude a vivir cada dia, que nos llene de paz, sabiduria, que llene de su balsamo bendito nuestra herida. Y digo un dia menos para mi encuentro con mi preciosa y eterna Bebe Ana Carolina que regreso a la casa de Dios a la hermosa edad de 12 años. Ahora mi amada Bebe vive en la memoria de nuestro Dios y mi esperanza es que un dia cuando cierre mis ojos Ella estara alla, esperandome con los brazos extendidos y me le abrazare y le dire todos los te amos y besos que estoy guardandole cuando no los puedo lanzar al cielo.
Digna Ojeda dijo,
Abril 11, 2008 en 12:48 am
Amiga compartimos los mismos sentimientos, y de verdad somos una gran familia a pesar de no vernos nunca. Todos unidos y compartiendos lo que sentimos la carga pesa menos…