De la hiperreflexión a la autotrascendencia

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Gustavo y Alicia Berti  

Para el hombre que sufre es sólo él y su dolor,y entonces para él  no existe el sufrimiento de la humanidad; en ese momento es solamente su dolor, toma lugar un verdadero aislamiento existencial, desaparece el mundo circundante, el mundo mismo, y es capaz de hacerle experimentar la nada, la dificultad existencial no reside en desde dónde trascender, pues es hecha desde el propio hombre, sino que reside en hacia dónde hacerlo. La “ayuda mutua” consiste, precisamente, en salirse de uno mismo hacia otro ser, el preocuparse por otro ser sufriente que hace posible el distanciamiento del propio yo sufriente. Según Frankl el hombre arrojado a esta nada existencial,  o permanece en profundos estados llamados de hiperreflexión,  ó  se re-encuentra con la autotranscendencia propia de su ser que designa como  dereflexión.Encerrarse en sí mismo es deficitario, dado que continúa ausente el mundo.En este caso puede verse al sufrimiento como un anclaje existencial en la soledad absoluta de la individualidad, se refugia en sus propias experiencias conduce a disecar su vida anímica en la que las emociones se aferran a él. La conciencia es rápidamente transformada en «conciencia de dolor». en la que el «hacia donde» de cada acto remite  a la propia interioridad de la persona. La otra posibilidad es la de emerger como un nuevo hombre, como un hombre capaz de transcenderse sin perder su ser en el proceso. El hombre debe “volver” a su ser para conocerlo, haciendo realidad ese auto conocimiento de los valores humanos propios que habían permanecido larvados y desde su nuevo ser, desplegarlo en una nueva actitud trascendente.       Sin embargo, aún es necesario otro paso para que la autotrascendencia se lleve a cabo, que es la presencia de un “hacia donde” trascender.  La ayuda mutua es el ámbito adecuado para que el hombre doliente despliegue la autotrascendencia, propia del ser humano. En la ayuda mutua ese ideal es el Otro que sufre  y necesita de nosotros .Así podemos pasar, casi sin darnos cuenta, de la hiperreflexión —ayuda mutua mediante— a la libertad a través de la autotranscendencia.   En los grupos de ayuda mutua aparece, la presencia de otro ser sufriente que demanda atención  como instrumento de la autotranscendencia a reconquistar.¿Qué es aquello sin lo cual la ayuda mutua no podría existir? ¡El requisito indispensable para la ayuda mutua es… la presencia de un Otro!        ¡No puede haber ayuda mutua si estoy solo en el lugar de reunión! El camino al aislamiento, que se había planteado al comentar la reducción existencial queda anulado en la ayuda mutua, la autotrascendencia, propiciada por esa experiencia.      La autotrascendencia consiste en desconectar a la persona de sus propias vivencias para observarlas como vivencias universales, esta capacidad de todo ser humano de desconectarse, desapegarse de emociones propias es una de las formas de manifestación del espíritu; el espíritu como tal, debe ser necesariamente libre es la demostración de la absoluta libertad del espíritu, la percepción de la universalidad del dolor facilita la aceptación individual.


El resumen precedente es una colaboración de Ana María Ciraudo, el texto completo es un aporte de Renacer Congreso y puede leerse en nuestra página Renacer en Internet.

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