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En este Número:
- Contenido
1)¿Qué son las fechas? – Angie Godoy Rodríguez
2)Perder – Charo y Leo Perier
3)Preguntas filosóficas: El significado de la vida – Ana Muñoz
4)Dolor, angustia, fortaleza – Elva y Roberto Forales
5)Agradecimiento – Claudia, Carlos, Anahí y Franco
6)El ethos que se compadece – Leonardo Boff
7)Mi viaje a la recuperación – Anna Marie Edwards
8)Recordar a los difuntos – Sören Kierkegaard
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- Contenido
1)¿Qué son las fechas? – Angie Godoy Rodriguez
Amigos, se nos acerca a pasos agigantados fin de año, es inherente al ser humano, sufrir, sufrir por lo que se nos deposita en la cabeza, es bonito recordar, recordar a nuestros amores que hoy se encuentran en otra dimensión, llámese, arriba, cielo,
Lugar sin duda, en donde se encuentra el plano espiritual, si bien es cierto, no nos gustaría recordarlos, por que quisiéramos tenerlos con nosotros, hoy sólo existe una cosa que está muy clara, que ya no están, al menos en forma física y es en estas fechas, que el dolor parece marcarse a fuego en nuestros corazones, es cuando tenemos que poner todo lo que esté a nuestro alcance, poner desde lo más profundo de nuestro ser, nuestro amor, ese amor que no ha muerto, ni se ha ido, ese amor que continua cada día de nuestra vida, para así poder pasar estas “fechas”, por que eso es lo que son “fechas”, pasarlas de la mejor forma que podamos, no sin recordar, no sin llorar, no sin extrañar, pero con dulzura, con esa dulzura que nos hicieron sentir, cuando los llevamos en nuestro vientre o cuando con toda responsabilidad, dijimos , lo quiero.
Hoy, queridos amigos, necesitamos recordar sus mejores momentos, recordar como disfrutaron ellos estas fechas, como disfrutamos sus alegrías, como nos preocupamos cuando no llegaban, recordar sus rostros cuando recibían algo que le habían pedido al viejito, y cuando dejaron de creer en el viejo, darnos cuenta como agradecieron el esfuerzo de sus papas y si no lo agradecieron, no importa, igual lo disfrutaron.
Amigos, en este ir y venir del ser humano, en este reír y llorar, nos olvidamos de algo muy importante, que “esta es la vida”, que si miras hacia el lado, te das cuenta que día a día, de formas diversas, existe la partida física, se van personas mayores, personas que han vivido, uno dice lo suficiente, se van niños, jóvenes y pensamos, “tan pronto”, pero a la larga, es la vida.
Al decir, vivieron suficiente, vivieron poco, se me produce una confusión, hoy no sé ¿cuando es pronto?, ¿cuando es suficiente?, “cuando”, si la vida sólo es, lo que debemos tener claro, es que no existe nada que pueda cambiar el curso de las cosa, independiente lo creas como destino o como mandato divino, las cosas suceden justo en el momento en que tienen que ser, por lo tanto, que nos queda por agradecer, el haberlos tenido, por 1, 5,12,20, etc, lo importante es que los tuvimos con nosotros el tiempo que tenía que ser, estamos dentro de un porcentaje en la vida humana, que no es muy alto, pero tampoco es menor, el porcentaje de padres que hemos perdido físicamente a hijos jóvenes. Amigos, cuando tengamos claro, que no existe otra meta como ser humano, que cumplir la etapa evolutiva, y que cuando lo logramos pasamos a otro plano mas sutil y es el espiritual, sólo cuando lo tengamos claro, podremos vivir cada momento de nuestra vida, con alegrías y con dolores, con angustias y con felicidad, todos son momentos, que se van produciendo en nuestra vida por situaciones especificas, no como pruebas, ni castigos, sino como procesos.
Amigos, después de esto, existe algo mejor, tengan la seguridad de que el día en que nos toque partir, volveremos a encontrarnos con nuestros hermosos seres de luz, que lamentablemente para nosotros, cumplieron su ciclo antes, no lleguemos por el camino más largo, el camino de la incomprensión, caminemos por el mas corto , que es el del entendimiento , la comprensión de que esto a lo que llamamos vida, que tiene fechas, que tiene días, que tiene dolores, que tiene recuerdos, es sólo el paso hacia una vida mejor.
Por todos los hijos del mundo, que han partido “luego”, por todos ellos, hagamos el esfuerzo de entender y veremos como logramos pasar estas “fechas” con un poco de tranquilidad, ello por los que aún quedan y en especial por nosotros, pensemos que el mejor regalo de navidad que podríamos tener hoy, además de ese regalo que sabemos no pueden darnos, es demostrarles a ellos, que aún los amamos, que aceptamos su nueva forma, aunque sea con dolor , que el dolor no es mas fuerte que el amor que seguimos teniendo por ellos.
Amigos, si las fechas no son más que eso, no seamos esclavos del dolor en una fecha determinada, si los extrañamos todos los días del año, ¿por qué extrañarlos más, sólo por que es Navidad, Año Nuevo u otras fechas?
Esperando de verdad, que alguna de estas palabras pueda llegar a lo mas profundo de su ser y por lo tanto, les pueda ayudar, ayudar a pasar un día mejor, quizá no bueno, pero mejor, me doy por comprendida.
Recordemos a nuestros hijos en el amor y no en el dolor, creo que a ellos no les gustaría, recuerden que ellos vinieron a nosotros para regalarnos vida y esa vida tenemos que merecerla, para así lograr traspasar hacia el otro estado con la tarea cumplida.
Hoy, voy a hacer algo especial, traspasaré mi vivencia pura, esto que van a leer, lo escribí hace mucho tiempo, pensé que a Felipe le hubiese gustado decirme lo que sigue:
“He pensado todo el día
En amarte simplemente
Estoy pleno de algarabía
Aunque tú no puedas verme.
“Siento que tu dolor
Es debido a que no sabes
Que aún siento tu amor
Aunque me sienta culpable.
“Por dejarte muy temprano
Según el sistema humano
Mi partida no es en vano
Y aún no suelto tu mano.
“Esa que guió mi rumbo
En estado terrenal
Rumbo que llegó a su punto
En estado espiritual.
“Ya cumpliste tu tarea
Regocijo es lo que clama
Pues mi corazón flamea
Está vivo y está en calma.
“Pues no hay nada que compare
Tu amor incondicional
Solo quiero que repares
En que nada está mal.
“Fuiste mi punto de partida
Mi vehículo terreno
Tú me distes la vida
Luego nos veremos.
“Sólo sé que eres capaz
De vivir esta nostalgia
No te dejaré jamás
Y no hay pero que valga.
“Eres mía y yo de ti
Sólo esa es mi verdad
Recuerda lo feliz que fui
Cuando te dije mamá”.
Esto amigos míos, está escrito con el corazón, de una mamá igual que todas.
Con penas, nostalgias, dolor del alma, pero por sobre todo con amor y esperanza, esperanza de volver a estar con mi adorado chanchito.
Con cariño
Angélica.
2)Perder – Charo y Leo Perier
La muerte nos ha visitado. Al irse, se llevó consigo el tesoro más preciado que jamás podremos recuperar: nuestra pequeña hija Zoe de tan solo 5 meses de vida.
No se anunció, ni pidió permiso; así como llegó se fue, en silencio. No dio explicaciones de ningún tipo, solo actuó haciendo lo mejor que sabe hacer.
Con su actuación desmembró nuestras almas, las hizo añicos, rompió nuestros sueños y nuestra esperanza. Irresponsable en su acción tomó nuestra alegría, nuestros más altos anhelos, el amor de nuestra vida y simplemente desapareció.
Sumió nuestro ser, porque somos uno como pareja, porque nos amamos y estamos más juntos que nunca ahora, en un profundo dolor, en el desconsuelo, en la tristeza, en el fulgor de las lágrimas que caen y nos bañan amargamente.
Así quedamos, aquí quedamos buscando cada indicio de la existencia de Zoe pero solo en los recuerdos de su infinita belleza, de su inmensa ternura y de sus balbuceos que ya no escucharemos.
Ahora comprendemos el significado de esa frase que comúnmente se utiliza cuando sucede una tragedia: “Perder un ser querido”.
Perder. Cuando se pierde un papel, uno no para de buscar hasta encontrarlo. Y decimos “Se había traspapelado y lo encontré buscando otra cosa” Suele pasar.
- Cuando nos vamos de un lugar y nos olvidamos algo, volvemos a buscarlo. Aunque no lo encontremos hacemos el intento y vagamente albergamos la esperanza de recuperarlo.
- Cuando jugamos en el casino apostando a la ruleta y nuestro número no sale, perdemos nuestro dinero. Y decimos “No importa, es solo un juego. Ya recuperare lo perdido. Lo hice para divertirme y probar suerte. La verdad ese dinero me sobraba” Y listo, nos tomamos un buen trago sin lamentarnos.
Pero. Cuando perdemos un ser querido no pasa desapercibido, ni hablar cuando nos toca perder un hijo, nuestra hija.
Perderla y saber que no la encontraremos buscando otra cosa.
Perderla sabiendo, a ciencia cierta, que por más que volvamos al lugar donde ocurrió, ni siquiera podemos albergar la más mínima esperanza de recuperarla, de volver a encontrarla y tomarla en nuestros brazos.
Que ni con todo el trabajo, ni con todo el dinero del mundo podremos devolverle la vida, hacer que su corazón lata nuevamente y que en sus ojos brille el reflejo de los nuestros.
Pérdida, perder, perdido por perdido, pierdo, pierde. Como haciendo la tarea de lengua y literatura de la escuela. Conjugando el verbo y usando la familia de palabras a partir de la nefasta experiencia que nos toca vivir y, lamentablemente compartir con ustedes, padres de Renacer.
Que esta triste coincidencia nos sirva para mitigar el dolor, para aunar sufrimientos y desde lo que queda de nosotros, por poco que parezca, tratar de seguir adelante en honor a nuestros hijos. En honor a nuestra hija Zoe.
3)Preguntas filosóficas: El significado de la vida – Ana Muñoz
Cuando hablamos del significado, tenemos que tener en cuenta que no es una propiedad intrínseca de ningún objeto, sino que somos los seres humanos los que le damos significado a las cosas. El filósofo moderno Thomas Nagel escribió que el ser humano es capaz de mirar la vida desde dentro y también desde fuera y precisamente el hecho de que podamos adoptar un punto de vista objetivo es lo que hace que la vida pueda parecer absurda. Explica Nagel que, desde un punto de vista subjetivo, están presentes las condiciones que hacen que la vida tenga sentido (la felicidad y la desgracia, el logro y el fracaso, el amor y la soledad). Es decir, no se puede encontrar un significado objetivo a aquello que es un experiencia subjetiva.
A veces, esta pregunta acerca del significado de la vida, nos lleva directamente a otra: ¿hacia dónde nos dirigimos en nuestra vida, cuál es nuestro propósito o meta en la vida? Al hacer esta pregunta dejamos de ver nuestra vida como una sucesión de hechos aislados para verla desde una perspectiva más amplia e integradora. No nos centramos sólo en el momento actual, el hoy y el ahora, y el dolor que podemos estar sintiendo en este momento, sino que tenemos presenta también nuestro pasado y nuestro futuro, observando el momento actual como un eslabón de una larga cadena o camino que nos está llevando a alguna parte y cuyo significado es más visible al observar la vida en su conjunto, como cuando miramos al pasado recordando la experiencia de una dura crisis y vemos que aquellos meses o años tan difíciles tuvieron sentido, nos llevaron a algún parte, nos empujaron a hacer cambios fundamentales, nos enseñaron algo que debíamos aprender o nos hicieron más fuertes, más sabios, más prudentes.
Pero, ¿por qué nos hacemos estas preguntas? A veces la causa es una especie de angustia existencial, una insatisfacción, un estado de depresión y tristeza, de falta de significado. En definitiva, el dolor es con frecuencia el que lleva a una persona a plantearse una pregunta como esta porque, de algún modo, intuye que, si encuentra la respuesta, encontrará también un poco de alivio y paz. Por este motivo, las preguntas filosóficas, incluso el simple hecho de buscar una respuesta, aún sin encontrarla, tiene un efecto terapéutico y saludable porque nos saca de la superficie (y al superficialidad) de esta sociedad para adentrarnos un poco más en nosotros mismos y nuestra sabiduría interior.
A veces, la pregunta es: “¿Por qué tengo que soportar estas desgracias que estoy viviendo? ¿Qué sentido tiene? ¿Cuál es su significado, si es que lo tiene?” De nuevo, podemos caer en el error de pretender buscar un significado objetivo, como si ese suceso en sí tuviese un significado intrínseco, porque entonces jamás lo encontraremos y la respuesta será siempre: “No tiene sentido ni significado alguno”. Al contrario, ese significado que tanto anhelamos hemos de dárselo nosotros, porque somos constantes constructores de nosotros mismos, creamos significado, damos sentido a los sucesos, y en ese acto creativo y voluntario de dotar de significado a los acontecimientos de nuestras vidas es como vamos creciendo, nos vamos construyendo, y vamos aprovechando todos y cada uno de los acontecimientos vividos para que nos sirvan como ladrillos en nuestra obra: la construcción de nosotros mismos.
Si decides utilizar todos y cada uno los materiales que encuentras en tu camino para construir una casa, entonces no podrás decir que esos materiales no han servido para nada o no tienen sentido. Si en vez de usarlos, los desechas argumentando que son inservibles, feos o sucios, entonces serán material de desecho.
Debido a una enfermedad crónica y debilitante, Lucía tuvo que renunciar al trabajo que hasta entonces había dado sentido a su vida. Se encontraba en un estado altamente depresivo y suicida, pues su vida le parecía absurda y sin sentido. Por eso, a veces la pregunta que una persona se hace es “¿Por qué molestarme en vivir esta vida sin sentido que tanto dolor me produce?” Pero esta pregunta no busca una respuesta al significado de la vida, sino una respuesta a la pregunta de cómo reducir el dolor. El problema es que sólo obtenemos la respuesta adecuada cuando hacemos la pregunta correcta. Si sólo te centras en el momento presente, en tu dolor aquí y ahora y te preguntas desesperadamente cómo hacerlo desaparecer, es posible que no encuentres ninguna respuesta. En cambio, si, como decíamos más arriba, dejas de centrarte en este momento concreto y observas tu vida como un todo (incluyendo el pasado y lo que está por llegar) entonces tal vez te preguntas: “¿Cómo puedo dotar de sentido a esto que me está pasando? ¿Qué sentido quiero darle a mi vida en general y cómo se relaciona esto que me está pasando con ese sentido? ¿Cómo puedo utilizar esta etapa dolorosa para crecer en aquello que da sentido a mi vida?
Muchas personas suelen responder que lo que da sentido a sus vidas es, sobre todo, el amor. Al perder el amor, pueden preguntarse, “¿Para qué vivir así, si nada tiene sentido sin amor?” Esta sería la pregunta incorrecta, que no trae más respuesta que la destrucción y la muerte. En cambio, la pregunta adecuada sería: “Si el amor es algo que da sentido a mi vida, ¿cómo puedo dotar de significado a esta pérdida de amor, cómo puede esta pérdida ayudarme a crecer en lo que al amor respecta? ¿Qué necesito aprender acerca del amor?” Después de todo, si el amor es tan importante para esta persona, ¿no es razonable pensar que quiera aprender más de él, que quiera vivirlo de un modo sano, sincero, auténtico, libre, sin miedos? ¿Y acaso puede aprender a hacer todo esto sin conocer todos los aspectos del amor, incluido el dolor de la pérdida, hasta haber aprendido de cada aspecto todo aquello que necesite aprender?
Cuando algo es muy importante para nosotros, nos vemos empujados y deseamos aprender todo lo posible acerca de eso. Aprender significa conocer todos los aspectos de algo, significa superar pruebas, verlo desde diferentes perspectivas, sentirlo desde todas las emociones. Por eso, la persona para quien más importante es el amor, será la que más variadas e intensas emociones viva por amor (incluyendo tanto el dolor como la felicidad) y todo ese conjunto de emociones, vivencias y experiencias son las que podrían enseñarle lo que de verdad es el amor y llevar a esa persona a crecer en esa dimensión de sí misma, de manera que cuanto más capaz sea de dotar de sentido a sus experiencias, mayor será su crecimiento y más implicada estará en la construcción de sí misma.
4) Dolor, angustia, fortaleza – Elva y Roberto Forales
Quiero llegar con estas palabras de reflexión a mis hermanas y hermanos, mediante el grupo RENACER, San Justo al cual concurro, Deseo de todo corazón compartir con todos ustedes esta tremenda experiencia que me toca vivir junto a mi familia, dolor y angustia por la partida de nuestra querida hija SILVINA.
A través de los años fuimos construyendo este hogar al que llegaron tres hijas, Silvina, Josefina y Romina, procuraba tener todo armado para enfrentar los avatares de la vida, Silvina era el motor y yo el capitán del Barco, pero éste un día se detuvo para siempre y al capitán lo invade el dolor, la impotencia y la bronca. Son momentos difíciles de superar, ella era ese motor joven, fuerte y de mucho empuje. Sabia encarrilar su futuro y el de los demás por sus valores morales y espirituales que poseía, retrocedía un paso pero avanzaba dos.
Pero el capitán no encuentra consuelo y piensa, mirando a su alrededor que hay ojos que están vivos y lo están mirando como pidiéndole que siga navegando, que no está solo, que ellos lo acompañan y sienten su mismo dolor. En ese instante y en homenaje a su hija, imparte la orden de seguir, tomen sus remos y a remar lentamente, nos damos cuenta que debemos avanzar, pero de otra manera y para siempre, con la idea de continuar su obra emprendida durante su fugaz paso por este mundo terrenal, nos dejo huellas tan profundas que no se borraran jamás.
Silvina sabia como enfrentar las dificultades cotidianas con un margen de error mínimo, así era nuestra hija que un día partió sin retorno.
Gracias por acompañarnos mutuamente en el mismo dolor.
Elva y Roberto Forales
Padres de Silvina
Renacer Buenos Aires
Grupo San Justo
5) Agradecimiento – Claudia, Carlos, Anahí y Franco
Hoy les damos las gracias…
Por caminar con nosotros, por habernos brindado su apoyo, solidaridad y afecto. El camino no ha sido fácil en este primer año, pero con la energía y fortaleza que ustedes nos han brindado nos hemos llenado cada día mas de fuerza y optimismo, y eso nos hace sentir que sin saber tenemos muchos amigos.
Sentimos que hay días en los que flaqueamos frente a la vida, pero cuando tenemos tantos afectos junto a nosotros, nos animan y nos hacen sentir que todos somos como una nota que acordes se juntan para formar una sola melodía, y que marchamos por la vida mas fuertes apoyándonos y llevando en el corazón grandes ideales. Hoy en la batalla de nuestras vidas solo pedimos encontrar mucha mas gente como Uds.
Creemos que realmente la muerte es parte de la vida, y que las personas que amamos viven en nuestros corazones, en las obras que nos legaron y en la memoria histórica de nuestro ser, una memoria formada con amor, solidaridad, fragilidad y fortaleza. Esa memoria nos hace participes y artífices de la historia, de la amistad, del trabajo en equipo, así como de los pasos tímidos o fuertes hacia la realización plena del Reino de Dios entre los seres humanos.
También agradecemos a quienes nos acompañaron desde la lejanía, que es también cercanía en momentos como éste.
Claudia, Carlos, Anahí y Franco
6) El ethos que se compadece – Leonardo Boff
El ethos, para ser plenamente humano, necesita incorporar la compasión. Hay mucho sufrimiento en la historia, demasiada sangre en nuestros caminos e interminable soledad de millones y millones de personas, cargando solas, en su corazón, la cruz de la injusticia, de la incomprensión y de la amargura. Tal es la condición humana de seres que son la convergencia de las contradicciones. El ethos que se compadece quiere incluir a todos esos en el \”ethos\” humano, es decir, en la casa humana, donde hay acogida y donde las lágrimas pueden ser lloradas sin vergüenza o ser enjugadas cariñosamente.
Pero primero necesitamos hacer una terapia del lenguaje, pues compasión tiene en la comprensión común connotaciones peyorativas. Tener compasión significa apiadarse del otro por considerarlo desamparado, sin fuerza interior para erguirse. Supone la actitud de alguien que mira de arriba abajo, humillándolo.
En el cristianismo de los primeros tiempos, sin embargo, com-pasión era sinónimo de misericordia, esa actitud generosa que quiere compartir la pasión con el otro y no dejarlo solo con su dolor. Eso no es hacer \”caridad\”, criticada por el poeta y cantor argentino Atahualpa Yupanqui: \”desprecio la caridad por la vergüenza que encierra. Soy como el león de la sierra: vivo y muero en soledad”.
En el budismo la compasión es considerada la virtud personal de Buda. Por eso es central y está ligada a la pregunta que dio origen al budismo como camino espiritual: \”¿cuál es el mejor medio para liberarnos del sufrimiento?” La respuesta de Buda fue: \”por la com-pasión, por la infinita com-pasión\”. El Dalai Lama, como ya hemos escrito en esta columna, actualiza esa respuesta ancestral así: \”ayuda a los otros siempre que puedas y si no puedes, jamás los perjudiques\”.
Dos virtudes realizan la compasión: el desapego y el cuidado. Por el desapego renunciamos a poseer las cosas y las respetamos en su alteridad. Por el cuidado velamos por su bienestar y las socorremos en su sufrimiento.
La compasión tal vez sea la mayor contribución ética y espiritual que Oriente ha dado a la cultura mundial. Lo que hace penoso el sufrimiento no es tanto el sufrimiento mismo, sino estar solo en el sufrimiento. El budismo y también el cristianismo convocan a establecer una comunión en el sufrimiento para que nadie quede solo y desamparado en su dolor.
Como el amor y el cuidado, la compasión tiene un campo de realización ilimitado. No se restringe solamente a los seres humanos, sino a todos los seres vivos y al cosmos. El ideal budista de la compasión nos enseña cómo relacionarnos adecuadamente con la comunidad de vida: primero respetar su alteridad, después convivir con ella, cuidar de ella y en especial regenerar a los seres que sufren o están bajo amenaza de extinción. Y sólo entonces beneficiarnos de sus dones, en la justa medida y con responsabilidad, en función de aquello que necesitamos para vivir de forma suficiente y decente.
7) Mi viaje a la recuperación – Anna Marie Edwards
En el comienzo
Dudaba de que fuera posible
Resistir hasta el fin.
Hubo tiempos de ira,
Dolor, tristeza y sufrimiento;
Tiempos en los que me pregunté:
“¿Por qué yo?”.
Pero un día
Hubo un destello de luz
y luego, otro.
Las nubes empezaron a abrirse
Y pude ver más allá de ellas.
Los ratos de contento,
De sentirme segura,
Fueron sumando más
Que los de miedo y melancolía.
Se tejieron nuevas amistades;
La desolación, la falta de confianza en mi valer,
Se fueron convirtiendo
En firmeza, en resolución.
Era como pasar de las tinieblas
A la luz, con una nueva sensación
De poder.
Ahora comprendo que en mi pasado hay cosas que no puedo alterar,
Lo que puedo es impedir que manden
Sobre mi vida y mi felicidad.
Sé que esta parte de mi vida
Jamás se irá del todo,
Pero el lugar que ocupa en mi existencia es menos prominente.
He empezado a permitir que otras ideas pueblen mi mente.
Tengo un mejor conocimiento de mí misma, de mis debilidades
Y de mis puntos fuertes.
Ya no temo poner límites.
Empiezo a disfrutar otra vez de la vida y a pensar en el futuro.
Ahora puedo ver todo este tiempo
Tal como fue;
Un tiempo de crecimiento,
De descubrimiento de mí misma,
De curación.
Recordar a los difuntos – Sören Kierkegaard
Acuérdate del muerto, y así habrás logrado (aparte de la bendición que siempre viene emparejada con esta obra amorosa) el método más adecuado para comprender rectamente la vida; es decir, que nuestro deber es amar a los hombres que no vemos, pero también a aquellos que vemos. Si la muerte nos separa de los hombres que vemos, no por ello ha de cesar el amor que les debemos, ya que este deber es eterno; ahora bien, los deberes que, tenemos con los difuntos tampoco pueden separarnos de tal manera de los vivos que éstos ya no sean para nosotros objeto de nuestro amor.
El texto completo en nuestra página Renacer en Internet.
Pide que le escriban:
Marisa de Bustos – España-Bilbao – Vizcaya m.debustos@hotmail.com
Hasta la próxima!!!