QUERIDOS HERMANOS DE RENACER:
Somos RENACER Filial Tandil y queremos contarles un poco de nuestra vida e historia como grupo de ayuda mutua.
Creemos, en principio, que el Grupo nació como lo hicieron todos los Grupos Renacer expandidos por el mundo: por la necesidad de algún o algunos padres de encontrar junto a sus pares, un sentido a sus vidas luego de la partida del o los hijos.
Aquí ocurrió con María Hortensia, mamá de Pedro y Susana, mamá de Sebastián. Estas mamás se encontraron, intercambiaron experiencias e ideas y en menos de un mes, el 19 de febrero de 1994, Renacer nació en Tandil con una reunión de 22 padres convocados a través de los medios de comunicación.
Desde entonces las reuniones semanales no han tenido interrupción, pasando por el Grupo cientos de padres. Algunos de ellos permanecen desde hace más de 10 años; otros van, vienen, vuelven; otros han partido a encontrarse con sus hijos. Todos, siempre, han sido reconfortados en Renacer recibiendo y dando amor.
Por su labor, Renacer Tandil es muy respetado por la comunidad y fue reconocido como “de interés social” por el Municipio a pocos meses de su nacimiento en la ciudad; recibiendo además, un predio que llamamos “Parque árbol de la vida”; hermoso lugar en la ladera del Lago del Fuerte. Allí hacemos plantaciones en homenaje a nuestros hijos. Cada uno de ellos tiene un árbol con su nombre y muchos, de más de diez años, ya dan sombra para el descanso y ramas para los nidos.
La historia y vida del Grupo va asentándose en Libros de Actas que expresan una síntesis de lo que acontece semanalmente en las reuniones, mensajes de los papás y acontecimientos que merezcan destacarse. Esta es una manera de plasmar los avances, retrocesos y crecimiento del Grupo y nos ha permitido, muchas veces, consultar sobre situaciones difíciles de resolver y encontrar en la experiencia pasada, la respuesta positiva para salir del conflicto siguiendo adelante con más fuerza. También, y fundamentalmente, es el espacio donde revivimos permanentemente la emoción de ser “la mamá o
el papá de…” poniendo nuestros nombres junto a los suyos.
Los temas que se tratan y analizan en las reuniones ayudan a la sana elaboración del duelo y tienen que ver con la vida, con la nueva vida que nos toca vivir. En ella está nuestra relación con los hijos que partieron; con los hijos que quedan (si quedan o no); con los abuelos; con los hermanos; con la gente que amamos y que nos ama, con la que no; con la fe; con la sociedad y con nosotros mismos.
El Grupo carece de estructuración y ésta es una característica o postura que nos ha costado mucho esfuerzo mantener.
Hubo, en estos años, variadas propuestas para organizar al Grupo de manera distinta; como la incorporación de profesionales para “orientar” a los padres psicológicamente; la separación de padres en “nuevos” y “viejos”; crear grupos de bienvenida; la recaudación de dinero para posibles gastos o actos de beneficencia; colectas; etc. Ninguna de estas propuestas tuvo aceptación porque entendimos que incorporarlas, llevaría al Grupo a una estratificación que nos anularía como pares, condicionando y sometiendo a algunos padres a la toma de decisiones de otros padres que, por “viejos” o “más expertos”, no son sus superiores.
En Agosto del año pasado, el Grupo pasó por una situación que luego de resuelta, afirmó aún más la convicción y práctica de sus objetivos. La “vuelta” de un matrimonio a las reuniones, trayendo como propuesta de cambio la práctica del espiritismo, movilizó a todos los papás a buscar una respuesta que aclarara esta situación. Se movilizaron muchos sentimientos, necesidades y dudas; alterando la paz alcanzada por algunos padres, sobre todo la de aquellos que desesperaban por la ausencia de sus hijos.
Se necesitaron algunas reuniones y la firmeza de otros papás para aclarar que Renacer no adhiere ni rechaza prácticas de fe ni religiosas de los padres; que cada uno es libre y responsable de participar en todo aquello que le ayude a estar mejor y que lo objetivos del Grupo no coartan la posibilidad de manifestarse individualmente en lo social, político o religioso.
Además, y fundamentalmente se remitió a situaciones donde el Grupo fue confundido con una secta espiritista, solo por mencionar la importancia del ser espiritual. El Grupo tuvo que aclarar y rechazar la condición que se le atribuía.
En esta nueva situación se definió la diferencia entre espiritismo y espiritualidad. En el primero, como doctrina, se acepta la posibilidad de comunicación entre vivos y muertos. A través de un médium, el espíritu del muerto toma voz ( y a veces cuerpo) y expresa su estado. Esta práctica se lleva adelante en reuniones o sesiones donde las personas desean “encontrase” con sus seres amados sin esperar su propia muerte.
La espiritualidad, en cambio, la entendemos como la energía motor que completa al hombre y lo impulsa a vivir con humanidad, con sentido. “El espíritu es vigor natural, virtud que alienta y fortifica al cuerpo para obrar; es ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo, vivacidad e ingenio. Y la espiritualidad es la naturaleza y condición de espiritual, es decir, priorizar lo sensible sobre lo material”.
Por esta diferencia y luego de atravesar la experiencia más dolorosa de nuestra vida: la partida física de nuestros hijos, dijimos que aceptamos algunos y tratamos otros, de vivir sanamente sin su presencia corpórea encontrando un sentido en el servicio, en el amor por el otro y la reciprocidad que ese amor nos brinda.
Por lo tanto no queremos, no podemos, no aceptamos que alguien pueda traernos sus voces o presencia. Solo queremos la paz que nos da el maravilloso recuerdo de sus vidas que sí nos permite tenerlos dentro nuestro.
Nuestra experiencia reafirma la necesidad de ser horizontales, de complementarnos y completarnos en el otro que, aunque distinto, tiene el corazón abierto para dar y recibir amor, amor incondicional. Es aquí donde nos detenemos a analizar el verdadero espíritu de Renacer y concluimos que es ese amor incondicional el que nos moviliza a una actitud de entrega; de darse sin esperar recibir y de recibir al darse. Sobre esta actitud dijo Víktor Frankl: ” El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a otro ser que sufre, trasciende como ser humano”. Y nosotros decimos que sí, que aceptamos el desafío de transformar nuestra tragedia en un triunfo y que nuestro ” sí a la vida a pesar de todo” tiene un sentido y es el renacer diario, renacer en homenaje a Ellos que iluminan nuestro camino.
UN ABRAZO
RENACER, filial Tandil