Año.IX, Nro.97, mayo de 2008

CONTENIDO
1 - Siga, siga
2 - A ti
3 - Ciro
4 - Renacer Tandil
5 - A Santi
6 - Testimonio
7 - Virtudes logoterapéuticas para el acompañamiento
8 - Guía logoterapeutica

“Allí donde hay dolor
se crea un espacio sagrado
Y el que no entiende esto,
no sabe nada de la vida.”

Oscar White

Siga, siga

Del Diario “La Capital” de Rosario Rpca. Argentina - Difundido por Susana Fadini mamá de Luciano

Si me doy el lujo, aun cuando estoy entristecido hasta los huesos y deprimido hasta el profundo agobio de tirarme en un rincón y renunciar a la vida (aunque siga existiendo), atento contra mí yo

profundo y contra otros seres que me requieren.

         No puedo renunciar a la vida, porque no puedo renunciar a la misión que debo cumplir. Y todos, todos, hasta el último instante y en ese mismo último instante tenemos misiones que realizar .Puede ser un pensamiento, una palabra, una acción que para nosotros no tiene importancia, pero que para la creación y el orden de las cosas es determinante.

         Afirmar y creer que la vida es nuestra, es un acto de mezquindad. Por eso, a veces con los ojos nublados, con el corazón arrugado y en ocasiones sin que nadie lo advierta hay seres que siguen, siguen y siguen.
          Y cuanto más siguen, más se eleva el yo profundo de cada uno de ellos, más se encienden esas luces que son faros en el mundo para que otros caminen detrás.

           Por eso usted siga y no se entregue nunca. Lo piden los que están aquí y los que están allá, aunque no lo crea…

A ti

Cristián Warnken - Envía Alicia Bustos.

A ti que lees estas líneas, que estás bajando por una de las tantas autopistas de la ciudad en esta mañana de marzo o, tal vez, estás en un vagón del Metro -con la mirada extraviada, como todos los que viajan a esta hora-, o paladeas el primer café y recorres distraído las páginas de este diario, buscando algo que no sabes qué es. A ti, que llevas a tus hijos al colegio y que acabas de no escuchar una pregunta que te hizo tu hija más pequeña, porque estabas pensando en otra cosa. A ti, que acabas de salir de la ducha y te ves un instante en el espejo. A ti, que pasas rápido a mi lado y casi me empujas y no me ves. A ti, que -con apenas 18 años- te levantas con el tedio pegado en el alma y te enchufas al computador para no abrir la ventana de tu pieza que da al jardín. A ti, que miras a tu marido todavía dormir a tu lado, y ves su nuca y su piel gastada, y sientes en el centro de tu pecho un hueco, la sensación de un cansancio del que quisieras huir a miles de kilómetros de ahí. A ti, que estás comprando el pan sin emocionarte con su olor y su temperatura. A ti, que entraste al cajero automático y descubriste que el saldo de tu cuenta era negativo, y sientes miedo, rabia, angustia. A ti, que acabas de dejar a tu niño en la sala cuna y te fuiste sin cantarle esa canción ‘que a él tanto le gusta’. A ti, que acabas de entrar en la oficina y te dispones a iniciar un día igual a todos los días, trabajando sin amor por lo que haces, como pieza de un engranaje que te devora.

A ti quiero agarrarte de la solapa, del brazo -con respeto, pero con fuerza-, a ti quiero detenerte en tu carrera loca y decirte lo que tal vez nadie te ha dicho nunca, porque no se enseña en los colegios ni aparece en los diarios… A ti, que me oyes pendiente de tu reloj, quiero decirte: ‘El hombre es desgraciado porque no sabe que es feliz. ¡Eso es todo! Si cualquiera llega a descubrirlo, será feliz de inmediato, en ese mismo minuto. Todo es bueno’.

Si te he agarrado de la solapa y te he abordado a esta hora de la mañana de este jueves que escribo es para decirte que eres feliz y no lo sabes. Y yo, ¿quién soy para hablarte así, para entrar en tu privacidad y leerte la cita de un ruso que no conoces? Yo soy el muerto. Yo estoy muerto, tú estás vivo.

¿Muerto tú? -me dirás-. ¡Pero si puedo tocarte y verte y oírte!

Sí, pero estoy muerto. Yo me levantaba en las mañanas como tú, prendía la radio como tú, paladeaba un café como tú, miraba distraído las primeras nubes en el cielo, y llevaba a mi hijo al jardín, y no sabía que era feliz, que estaba vivo. No lo sabía, como tú no lo sabes, como no lo saben tantos que no pisan con placer las primeras hojas del otoño, que no se detienen a ver los primeros rayos de luz colarse por la ventana para entibiar la piel del o la que duerme todavía a tu lado.

Pero esto me lo enseñó  mi pequeño hijo Clemente, un niño como millones de niños que en este momento son llevados al colegio, un niño que me hizo una pregunta que no escuché una mañana de un jueves como hoy. ¡Eres feliz y no lo sabes! Eso es lo que enseñan los niños que mueren, eso lo aprendemos de un golpe los que morimos con ellos, eso es lo que los vivos como tú no pueden escuchar.

En navidad de 2007, al periodista Cristián Warnken se le murió su hijo Clemente ahogado en la piscina. 

Ciro

Graciela Alfonso

El 27 hizo un año que elegiste partir. Sé con certeza que allí donde estés, estás bien, jugando, “haciendo renegar a los angelitos”, como dice tu hermana. Seguramente alguna travesura te estarás mandando. Pero recuerda, lo poco que supe enseñarte: Hay momentos para jugar y otros para seguir creciendo.
 

Sé que fuiste ESPECIAL , no sólo para nosotros que somos tu familia en este mundo, sino para todos aquellos que conociste: en el pueblo y en todos los lugares a los que fuiste junto a tu padre. Tus amigos te recuerdan con esa mezcla rara de sonrisa, alegría y dolor. Tus compañeros de colegio y los otros, los grandes, los viejos…todos.
 

Por donde pasaste dejaste “tu huella” y eso me enorgullece como mamá.

Mucha gente se ha acercado a mí, me ha dado su testimonio de que tu espíritu está aún entre nosotros, que cada tanto mandas alguna señal, para que nos quedemos más tranquilos. Porque el alma es eterna, de eso estoy segura. Porque la muerte no existe, y cuando nos llega ese momento, nada nos llevamos, ni las riquezas materiales, ni la bicicleta que tanto amabas, ni el auto último modelo…nada…nacimos desnudos y así nos vamos…ni siquiera nuestro cuerpo nos llevamos.

No hace falta contarte cómo estamos, ése es nuestro problema. ése será nuestro trabajo y responsabilidad de ahora en más.

Sólo quiero decirte algo que no sé si alguna vez lo hicimos explícito, pero que fue y es así:

TE ENGENDRAMOS CON PASION Y CON MUCHO AMOR

TE PARIMOS JUNTOS Y CON AMOR

TE CRIAMOS CON ALEGRÍA Y CON AMOR

TE SOPORTAMOS CON PACIENCIA Y CON AMOR

TE DISFRUTAMOS INTENSAMENTE Y CON AMOR

TE DEJAMOS PARTIR CON AMOR

Y AHORA…ESTAMOS APRENDIENDO

A ENTREGARTE CON AMOR.

                           Tus padres y hermana.

 

Renacer Tandil

QUERIDOS HERMANOS DE RENACER:

Somos RENACER Filial Tandil y queremos contarles un poco de nuestra vida e historia como grupo de ayuda mutua. 

Creemos, en principio, que el Grupo nació como lo hicieron todos los Grupos Renacer expandidos por el mundo: por la necesidad de algún o algunos padres de encontrar junto a sus pares, un sentido a sus vidas luego de la partida del o los hijos. 

Aquí ocurrió con María Hortensia, mamá de Pedro y Susana, mamá de Sebastián. Estas mamás se encontraron, intercambiaron experiencias e ideas y en menos de un mes, el 19 de febrero de 1994, Renacer nació en Tandil con una reunión de 22 padres convocados a través de los medios de comunicación.

Desde entonces las reuniones semanales no han tenido interrupción, pasando por el Grupo cientos de padres. Algunos de ellos permanecen desde hace más de 10 años; otros van, vienen, vuelven; otros han partido a encontrarse con sus hijos. Todos, siempre, han sido reconfortados en Renacer recibiendo y dando amor. 

 Por su labor, Renacer Tandil es muy respetado por la comunidad y fue reconocido como “de interés social” por el Municipio a pocos meses de su nacimiento en la ciudad; recibiendo además, un predio que llamamos “Parque árbol de la vida”; hermoso lugar en la ladera del Lago del Fuerte. Allí hacemos plantaciones en homenaje a nuestros hijos. Cada uno de ellos tiene un árbol con su nombre y muchos, de más de diez años, ya dan sombra para el descanso y ramas para los nidos. 

La historia y vida del Grupo va asentándose en Libros de Actas que expresan una síntesis de lo que acontece semanalmente en las reuniones, mensajes de los papás y acontecimientos que merezcan destacarse. Esta es una manera de plasmar los avances, retrocesos y crecimiento del Grupo y nos ha permitido, muchas veces, consultar sobre situaciones difíciles de resolver y encontrar en la experiencia pasada, la respuesta positiva para salir del conflicto siguiendo adelante con más fuerza. También, y fundamentalmente, es el espacio donde revivimos permanentemente la emoción de ser “la mamá o

el papá de…” poniendo nuestros nombres junto a los suyos. 

Los temas que se tratan y analizan en las reuniones ayudan a la sana elaboración del duelo y tienen que ver con la vida, con la nueva vida que nos toca vivir. En ella está nuestra relación con los hijos que partieron; con los hijos que quedan (si quedan o no); con los abuelos; con los hermanos; con la gente que amamos y que nos ama, con la que no; con la fe; con la sociedad y con nosotros mismos.

El Grupo carece de estructuración y ésta es una característica o postura que nos ha costado mucho esfuerzo mantener. 

Hubo, en estos años, variadas propuestas para organizar al Grupo de manera distinta; como la incorporación de profesionales para “orientar” a los padres psicológicamente; la separación de padres en “nuevos” y “viejos”; crear grupos de bienvenida; la recaudación de dinero para posibles gastos o actos de beneficencia; colectas; etc. Ninguna de estas propuestas tuvo aceptación porque entendimos que incorporarlas, llevaría al Grupo a una estratificación que nos anularía como pares, condicionando y sometiendo a algunos padres a la toma de decisiones de otros padres que, por “viejos” o “más expertos”, no son sus superiores. 

En Agosto del año pasado, el Grupo pasó por una situación que luego de resuelta, afirmó aún más la convicción y práctica de sus objetivos. La “vuelta” de un matrimonio a las reuniones, trayendo como propuesta de cambio la práctica del espiritismo, movilizó a todos los papás a buscar una respuesta que aclarara esta situación. Se movilizaron muchos sentimientos, necesidades y dudas; alterando la paz alcanzada por algunos padres, sobre todo la de aquellos que desesperaban por la ausencia de sus hijos.

Se necesitaron algunas reuniones y la firmeza de otros papás para aclarar que Renacer no adhiere ni rechaza prácticas de fe ni religiosas de los padres; que cada uno es libre y responsable de participar en todo aquello que le ayude a estar mejor y que lo objetivos del Grupo no coartan la posibilidad de manifestarse individualmente en lo social, político o religioso.

 

Además, y fundamentalmente se remitió a situaciones donde el Grupo fue confundido con una secta espiritista, solo por mencionar la importancia del ser espiritual. El Grupo tuvo que aclarar y rechazar la condición que se le atribuía. 

En esta nueva situación se definió la diferencia entre espiritismo y espiritualidad. En el primero, como doctrina, se acepta la posibilidad de comunicación entre vivos y muertos. A través de un médium, el espíritu del muerto toma voz ( y a veces cuerpo) y expresa su estado. Esta práctica se lleva adelante en reuniones o sesiones donde las personas desean “encontrase” con sus seres amados sin esperar su propia muerte.

La espiritualidad, en cambio, la entendemos como la energía motor que completa al hombre y lo impulsa a vivir con humanidad, con sentido. “El espíritu es vigor natural, virtud que alienta y fortifica al cuerpo para obrar; es ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo, vivacidad e ingenio. Y la espiritualidad es la naturaleza y condición de espiritual, es decir, priorizar lo sensible sobre lo material”. 

Por esta diferencia y luego de atravesar la experiencia más dolorosa de nuestra vida: la partida física de nuestros hijos, dijimos que aceptamos algunos y tratamos otros, de vivir sanamente sin su presencia corpórea encontrando un sentido en el servicio, en el amor por el otro y la reciprocidad que ese amor nos brinda.

 Por lo tanto no queremos, no podemos, no aceptamos que alguien pueda traernos sus voces o presencia. Solo queremos la paz que nos da el maravilloso recuerdo de sus vidas que sí nos permite tenerlos dentro nuestro. 

Nuestra experiencia reafirma la necesidad de ser horizontales, de complementarnos y completarnos en el otro que, aunque distinto, tiene el corazón abierto para dar y recibir amor, amor incondicional. Es aquí donde nos detenemos a analizar el verdadero espíritu de Renacer y concluimos que es ese amor incondicional el que nos moviliza a una actitud de entrega; de darse sin esperar recibir y de recibir al darse. Sobre esta actitud dijo Víktor Frankl: ” El hombre que se levanta por encima de su dolor para ayudar a otro ser que sufre, trasciende como ser humano”. Y nosotros decimos que sí, que aceptamos el desafío de transformar nuestra tragedia en un triunfo y que nuestro ” sí a la vida a pesar de todo” tiene un sentido y es el renacer diario, renacer en homenaje a Ellos que iluminan nuestro camino.

UN ABRAZO 

RENACER, filial Tandil

A Santi

Tía Maria Helena - Neiva,  Colombia 2006.

Fuiste un gajo rebosante de flores siempre frescas
Siempre renovadas,  delineadas  con la ternura de  tu risa,
Fuiste manantial transparente y sonoro

Fuiste las alas que se extendieron hacia la inmensidad,
Hacia lo insondable,  pero no por esto menos real.

Fuiste un caminito serpenteado de primavera
Con pequeñísimas plantas y guijarros
Y animales gráciles y atentos.,

Fuiste el discurso mismo  de la dicha
La puerta  que se abre al presentir tus suaves y decididas pisadas.

 Fuiste un caracol en la oreja,
Una moneda para el niño pobre
Un abrazo repentino,  y un beso húmedo

¿Como conformarme con el lucero que me habla ahora de Ti? 

¡Me duelen las  estrellas!
El tono azul,  puro y cerrado del firmamento,  en la madrugada
¡Me duele!

Me duele el mar y sus murmullos
Me duele el viento y hasta el color  en las plumas de los pájaros
Y la risa de otros niños,  y hasta la felicidad me duele.

Me duele la oración,  el canto, la visita. 

Quedarse sin ti,
Es como robarse el oxigeno de todo un planeta
Es una nota musical  fracturada,  desalineada

Quedarse sin ti,  es desteñir el cielo
Como si bajo tus cejas se hubiera dormido por siempre
El alma de todos los poetas

Como si las aguas se dirigieran
Exhaustas y oprimidas ahora por sus cauces 

Quedarse sin ti
Es no parar de llorar, porque hasta cuando río,
Y hablo y hago cálculos,  estoy llorando 

Así  no quiero  seguir,
He de hallarte,  he de volver  los ojos allí,
Hacia donde tu nueva libertad  se afirma:

En la hierba, que de nuevo brota,
En la liebre pardusca y esquiva
Que se nos atraviesa en el campo a las seis de la tarde,
El abejorro y el colibrí,  la ingrávida libélula
Y por la noche, la sencilla y prodigiosa luciérnaga

 

Y en cada niño de los semáforos

Esos son tus dominios
La herencia que nos dejas,  para seguir jugando con nosotros,
Para seguir cantando, porque “nosotros nunca pometemos”

Pero peor aun,
Allí en esos lugares donde estas tan presente
Al observar un rostro perplejo:  que les pasa?

Y nosotros te decimos.
Nada,  estás……….. ¡Vivo!

Testimonio

Por Stella Vulcano

   Hace varios boletines que estoy recibiendo la palabra de padres que como nosotros perdieron a sus hijos en diferentes circunstancias, pero con el mismo dolor de ausencia y sin sentido.   Tomas habría cumplido el 06 de abril nueve años, tenía una enfermedad que no tiene cura y que se llama epidermolisis ampollar distrófica, durante sus pequeños 8 años sufrió terribles dolores, que hacían que el mismo pidiera morir e irse al cielo para no sufrir más.

   Fueron 8 años muy duros, tristes, donde hubo separación matrimonial y posterior reencuentro, donde dejamos a nuestros otros hijos Nicolás y Delfina, un poco de lado porque  requería todo nuestro tiempo. Luego de su muerte, vinieron momentos de mucha culpa por no haber estado mas tiempo con él, sobre todo yo que era la persona que él más amaba, también la culpa de seguir viviendo de no haber muerto con él, y de poder disfrutar pequeños momentos, no de felicidad, pero momentos como cualquier familia merece vivir, momentos de vida normal, que nosotros habíamos olvidado.
   

 

Hoy a siete meses de su muerte, intento mejorar como persona, ser mas solidaria, y encontrar sentido a todo el sufrimiento que padeció mi hijo, mi adorado bebe, que me dio tanto amor, y me enseño el valor ante la adversidad, el superarse a pesar de saber que no habría mañana, el darle sentido al real dolor.

Hoy tengo un sentido a mi vida, mas allá del de estar con mi familia, y darle todo mi amor, estoy armando la fundación sobre la enfermedad de Tomy junto a otra madre, mi esposo y una dermatóloga que atendió a Tomas. Eso me entusiasma, me hace sentir que no fue en vano su paso por la tierra, que vino a algo, a veces no se bien a que, pero siento que es a esto, a enseñarme a ver todo el dolor que pueden pasar estos chicos, muchos sin recursos, muchos con padres que los abandonaron, muchos a punto de morir. Y ahora me siento con ganas de hacer eso, es lo único que me motiva y hace sentir útil para el otro, como leí en alguna de las notas de los padres de renacer, el dolor de la perdida de un hijo nos hace mas profundos, más sensibles, y siento que en cada niño que ayude estaré haciendo algo por el mío.

Gracias por enviarme los boletines, me hacen bien, me identifican con otros padres.

Virtudes logoterapéuticas para el acompañamiento

Pbro. Lic. Daniel Martínez, miembro fundador de la Sociedad de Logoterapia del Uruguay

Quizá resulte extraño que se encuadre el tema acompañamiento en el marco de la familia y la educación. Sin embargo, el hecho ( y sus consecuencias), de la cada vez más frecuente experiencia de “soledad” de niños y adolescentes por la ausencia parental, provocada no por la carencia de estos, sino por su no presencia real en la vida de aquellos, debida a las necesidades socioeconómicas (muchas veces exacerbadas en nuestra sociedad consumista), que obligan al pluriempleo; o al afán-derecho de autorrealización en su profesión; deberemos asumir que esta consideración no es un capricho sino una necesidad; ya que la relación familiar no es sino la experiencia humana básica de acompañamiento.

Para entender esta afirmación debemos comprender qué es acompañar. Según el DRAE, acompañar es: “ir o estar junto a otro u otros”. También nosotros podríamos hacer nuestra esta definición, siempre y cuando definamos nuestra peculiar forma de entender este “estar”. No se trata de un mero ocupar espacio, presencia totalmente pasiva ante la vida del otro; pero tampoco un guiar al otro por los senderos por mí recorridos o decidir por él su itinerario; sin embargo es al mismo tiempo necesario que el acompañante haya hecho experiencia de camino e incluso de haber sido acompañado.

Esta presencia de la que hablamos se percibe desde lo dicho como peculiar. Pero hay más aspectos:

a) El acompañante deberá tener presente que su misión no es ser acompañante, sino construir su existencia. Responder a la misión de ser constructor de su propia vida, así como del hecho de que el sentido de su existencia no está dado ni depende de su éxito como acompañante. Por lo dicho, deberá ser consciente de que su presencia no es la más importante en la relación, es decir la forma de estar presente del acompañante en la vida del acompañado no debe ser un obstáculo para la relación de la persona y la Vida misma, Su vida. El acompañante debe tener clara conciencia de su deber de ayudar a descubrir, aceptar y disfrutar la vida como tarea y misión, y por lo tanto como responsabilidad, por ende no puede interponerse en el ejercicio de esa responsabilidad.

b) Ciertamente esto implicará abrir horizontes, muchas veces la responsabilidad y la elección no son posibles por no conocerse las posibilidades existentes, es preciso ayudar al otro a tomar distancia de la situación vital en que se encuentra, y poder verla desde otras perspectivas. Pero al mismo tiempo quien acompaña debe estar él mismo desapegado de “su” verdad, sabiendo que cada persona debe hacer un camino único e irrepetible para encontrarla.

c) Poder elegir implica ejercer la propia libertad, sólo que eso no es posible si no se educa para ello, una libertad usada para buscarse a sí mismo, aún no es libre, ya que no ha podido liberarse del yugo del propio ego y no ha encontrado las vías para salir de sí abriéndose a la donación y al amor.

La misión del acompañante es, bajo este punto de vista, el abrir espacios a la experiencia, mejor aún, crear el deseo, provocar el ansia de sentido, casi diríamos fascinar, encantar al acompañado deslumbrándole con la posibilidad de significado de su propia vida; y esto bajo cualquier condición, favorable o no. Tal misión se lleva a cabo primeramente viviendo el mismo acompañante una existencia con significado, única que; citando a Elizabeth Lucas; merece el nombre de fascinante; en segundo lugar siendo profeta del sentido, no pretendiendo infundirlo, sino llamando constantemente a la búsqueda y a la esperanza de encontrarlo.

Esto exigirá al acompañante la firme fe en la posibilidad de significado de cualquier existencia y la férrea persistencia en el testimonio, es decir un real y pleno acto de amor por aquel a quien acompaña. Claro, si entendemos el amor como el querer, buscar, desear y hacer sólo y siempre el bien del otro.

Resulta evidente que hasta aquí no hemos hecho más que definir el acompañamiento desde la puesta en función de los cuatro pilares noéticos: autotrascendencia, autodistanciamiento, libertad y responsabilidad, permítaseme ahora aplicar lo dicho al ámbito familiar.

Resulta evidente que en una situación cultural relativista, que propugna la pluralidad de paradigmas como la actual, no se puede proponer un sistema de valores o una forma de vivir simplemente por un argumento de, al decir de los latinos, “potestas” sino de “auctoritas”. ¿qué significa esto?, que no es el simple rol lo que garantiza la realización de la función, sino el peso testimonial de quien lo realiza. No basta ser padre o madre, hay que “serlo”, se impone la necesidad de una “presencia”, no sólo física, de por sí atacada sino también existencial. En una sociedad que descarta y esconde a los ancianos, los modelos existenciales, las referencias de las que aprender la sabiduría para descubrir el sentido de la propia existencia y el ejercicio de los valores, no abundan. Por eso corresponde a los padres ocupar ese lugar con su propia experiencia. Esto depende también del cimiento en que se apoya la familia, si los cónyuges no son personas capaces de vivir la autotrascendencia , la libertad y la responsabilidad, saliendo de sí en la búsqueda de la plenitud del otro no podrán ser transmisores de esta sabiduría. Ojalá esté próximo el día en que nuestras familias se apoyen sobre este cimiento, ciertamente ese día habrán comenzado a solucionarse muchos de los males de nuestro mundo.


Guía logoterapeutica

 Bazzi y Fizzoti

Ser hombre significa ir más allá de si mismo. La esencia de la existencia se encuentra en la propia autotrascendencia. Ser hombre significa estar siempre vuelto hacia algo o hacia alguien, ofrecerse y dedicarse plenamente a una tarea, a una persona amada, a un amigo al cual se quiere bien, a Dios al cual se quiere servir.

El texto completo en nuestra página Renacer en Internet.

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