Año.X, Nro.118, febrero de 2010

No dejarnos morir – Stella, Mamá de Matías

Me desperté esta mañana lluviosa y chequee los mails. Había llegado el boletín de José Divizia… Leí atentamente cada historia, la fuerza que ponemos cada uno por continuar y me pegó fuerte esto que escribió Mauricio: “Viktor Frankl dijo “quien se entrega al pánico de encontrar todas las puertas cerradas olvida que se abren puertas nuevas cuando las antiguas se cierran”. ¿Y cómo vamos a saber cuáles son esas puertas nuevas si no lo intentamos? ¿Cómo vamos a poder disfrutar de la vida por medio del legado tan grande de nuestros hijos si nos empeñamos a no salir del capullo para que nazca la mariposa? Si nos quedamos muertos en vida jamás disfrutaremos del nuevo día, de Renacer.”

Van a ser 2 años que falleció mi hijito Matías. Los días no son iguales sin él. Siempre lo extraño y lloro por no tenerlo con nosotros. Siento su presencia, es verdad pero no es suficiente.

El tiempo nos metió en un abismo muy dificil de salir…

Intentar vivir.. intentar continuar la vida tomando como ejemplo el coraje y la fuerza que ponía Matías para vivir…

Hace unos meses les escribía que tenía miedo de tener otro bb, de animarme a vivir y uds. me dijeron:

“El miedo no detiene la muerte, paraliza la vida”

“Lo contrario al amor no es el odio, es el miedo”

“Busca la esperanza y traela a tu vida”

Palabras más, palabras menos… todas quedaron grabadas adentro mío.

Con Pablo sufrimos mucho cada día por no tener a Matías pero tomamos fuerza y aunque fue muy dificil decidimos buscar esa esperanza y tratar de que ese miedo no nos paralice para siempre la vida…

Intentarlo porq sino cuando seamos ya más grandes nos ibamos a arrepentir de no haber querido intentar tener otro hijito. Intentarlo.

Con todos los miedos que implícan porq es dura la situación y hay q tener coraje… nos animamos a abrir otra puerta y tratar de sentir el sol.

Estoy embarazada de 3 meses y medio… con los miedos que implica (mi Matu nació con cardiopatía congénita y falleció a los 3 meses luego de una operación)…

Ustedes me ayudaron a caminar aún cuando todos estamos con muletas y eso no es poco.

Tengo miedos sí, muchos y extraño mucho a mi nenito pero tenía q abrir la puerta… no podía más con mi dolor y aunque mi dolor jamás se irá… hoy tenemos esperanza tmb, no solo dolor. Y un motivo para no sentirnos 100% muertos en vida…

Gracias a todos por acompañarme.

Stella, Mamá de Matías.

Los niños y las preguntas sobre la muerte – Elizabeth Miranda Luna

Hola, soy Elizabeth Miranda Luna. Recientemente me incorporé al grupo y soy hermana de Raúl eduardo, quién fué muerto a principios del año.

Leyendo sobre los niños y la pregunta sobre la muerte, quisiera compartirles que mi hermano nos legó dos niñas, Jimenita, la mayor estaba a un mes de cumplir de cumplir 8 años y la pequeñita, en el mes de enero cumplió 5. Ya que su muerte fué violenta, de la noche a la mañana la realidad de las niñas cambió en cuanto a relacionarse de golpe con el concepto de la muerte en sus vidas. Hubo mucho dolor, lágrimas y preguntas sobre el hecho, así como el deseo de los niñas de querer que su papito “reviviera”, como lo hacen ver tan fácil en la televisión. A los pocos días la´pequeña le preguntó a su madre: – “Mami, y si tu también te mueres?”. Todo ello nos conmovía hasta el alma, especialmente porque pienso que mientras van creciendo es cuando las niñas van notando más su falta en la vida.

No obstante, nueve meses después del hecho, las niñas han finalizado su año escolar, con un resultado óptimo como el de los años anteriores. Ríen y disfrutan todo lo que pueden. Y también hace dos meses se entretienen con un perrito que se ha convertido en su acompañante en casa.

En fin, he leído en Bernabé Tierno, un Psicopedagogo español, si mal no recuerdo, que el mayor temor de los niños, aunque no lo expresen con palabras, es la pérdida de su seguridad personal, el desbalance de que de pronto no está papá o mamá. Se recomienda, eso precisamente que se les diga de inmediato la verdad, atendiendo de la mejor manera todas sus necesidades y diversiones propias. Por supuesto que el resto de la familia, lo que menos tiene es ánimo de fiesta, pero por esas caritas felices que luego vemos cuando acudieron a una piñata, fueron al cine, etc. etc hay que hacer el esfuerzo.

También leí, que los niños tienen recursos íntimos, que los adultos desconocemos para reponerse de este tipo de pérdida, y aunque me resistía a pensar de esa manera, este autor dice que es más difícil para los niños aceptar el divorcio de sus padres que asimilar, paulatinamente el hecho de la muerte como algo más natural y que todos vamos a pasarlo. Por supuesto, asumimos que el acompañamiento para los niños, representa para el padre o madre que ha quedado, un doble esfuerzo sobrellevando su propio dolor e ingeniándose en hacer la vida lo más agradable para los niños.

Lo comprendo, pues veo a mi cuñada y me parece que todos los familiares sufrimos doble siempre, sostenemos nuestro propio duelo y el de cada uno de nuestros seres queridos que extraña al que ha partido….

Abrazos fraternos

Elizabeth hermana de Raúl Eduardo….  y de Sonia.

Perlitas – Anthony de Mello

- ¿Poque no aconsejas nunca el  arrpentimiento?, preguntó el predicador.

- Pero si no enseño otra cosa¡ Replicó el Maestro.

-        Pués yo nunca te he oido hablar del dolor por los pecados¡

-        El arrepentimiento no consiste en afligirse por el pasado. El pasado ha muerto y no merece un solo momento de tu aflicción. Arrepentirse es cambiar de mente; es ver la realidad de un modo radicalmente distinto. 

Otra:

La espiritualidad no es el esfuerzo, dijo el Maestro, sino el abandono.

Cuando caes en el agua y no sabes nadar, te asustas y te dices a ti mismo: No debo hundirme, no debo hundirme, y te pones a mover como un loco los brazos y piernas… y, en tu angustia, tragas agua y acabas ahogandote. Mientras que, si te liberaras de tus pensamientos y dejaras de hacer esfuerzos y te dejaras ir hasta el fondo, tu cuerpo regresaría a la superficie por sí solo…

¡Eso es la espiritualidad¡

Del libro “Un minuto para el absurdo” de Anthony de Mello

Por Julieta – José Luis Otermin

Queridos Mamis y Papis del corazón, 

Hace seis meses y medio perdimos a Julieta, una hermosa nena de 5 años

recién cumplidos.

Ella era muy inteligente y no lo digo con el natural orgullo de padre sino porque esa inteligencia fue objeto de admiración y también obstáculo  en su entorno.

Admiración porque sabía cómo dirigirse a cada persona, obtener de cada cual lo que ella quería. Tenía un razonamiento impecable, profundo, veloz, incisivo.

Obstáculo porque dominaba el argot médico y conocía cada término y sus

consecuencias.

Ningún médico podía ocultar lo que intentaba transmitir sólo a un colega.

Ella captaba todo en su esencia y hacía las preguntas más incómodas respecto de su tratamiento.

Finalmente un día su mamá la encontró triste en su habitación y, preguntada por esa tristeza, le respondió:

- Mamá, me voy a ir de esta casa. Y no voy a volver. Me voy a morir.

Aun tenía 4 años y meses.

A los 90 días, falleció luego de 5 paros cardíacos.
Todos los miembros de la familia por igual acusamos el impacto de su

ausencia.

No pudimos hacer nada para salvar su vida.

Nada.
Se nos escapó entre los dedos.

Sin embargo, nos hemos puesto a luchar contra nosotros mismos para glorificar su recuerdo.
No luchamos entre nosotros. Luchamos contra ese sentimiento que nos tira hacia abajo, que nos deprime.

Hemos decidido construir usando la fuerza de su recuerdo.

Cada día se lo dedicamos a ella.
Cada día nuestros pensamientos se unen para recordarla.

Hemos aceptado que sólo la veremos en fotografías y filmaciones.

Pero también en sueños.
Sabemos que, impulsando nuestros días, está Ella, detrás de cada

pensamiento, de cada momento de reflexión, de cada risa.

Nos hemos puesto de pie, mirando hacia adelante sin olvidar.

Construir nuestro aporte en su memoria.
El mío, concretamente, escribir para concientizar, participar de las

Instituciones de salud para evitar que haya otros padres que en el futuro tengan en su pecho el vacío que yo tengo por mi hija.
Los abraza

José Luis Otermin

Cuando muera seré un ser invulnerable – Anji Carmelo

Entrevista publicada en El Periódico. Realizada por Gaspar Hernández. 12/12/2007

–¿Cómo se imagina a usted misma el día después de su muerte?

–Totalmente liberada de este magnífico cuerpo físico que todos tenemos y en un estado sin limitaciones, sin miedos, sin dudas. Nuestra existencia física nos encadena a Los miedos y a la vulnerabilidad. Al morir, seré un ser invulnerable.

–¿Un ser? No tendrá conciencia de ello. No tendrá conciencia.

–Al contrario, la conciencia no se va, aumenta. Nuestro cuerpo nos está impidiendo que nuestra conciencia llegue hasta donde tiene que llegar. En estos momentos nuestra conciencia está por todo el universo, pero está como atada al cuerpo. Excepto, por ejemplo, cuando soñamos, porque entonces alcanzamos nuestras ilimitaciones.

–¿A usted Le sucede a menudo?

–A Las tres o a Las cuatro de la madrugada. Me despierto y veo cosas que no había visto antes y que utilizo en mis libros y charlas. También me pasa en la ducha.

–Claro, es doctora en metafísica.

–Le pasa a todo el mundo, aunque no sea consciente de ello.

–¿Qué es la metafísica?

–La ciencia de lo invisible. Todo lo que realmente es, está más allá de lo visible.

–No lo entiendo.

–Todo lo que es auténtico o esencial no tiene nada que ver con lo que podemos ver y tocar.

–¿Con qué tiene que ver?

–Con esa parte nuestra que ahora se está expresando a través del cuerpo físico, pero que muchas veces no necesita al cuerpo para realizarse; esos mundos interiores, esas profundidades que cuando intentamos explicar, exteriorizar, se nos van.

–Algunos a eso lo llaman alma.–O cuerpo esencial. Tiene tres expresiones: amor, sabiduría y voluntad.

–¿Usted Cree en Dios?

–Sí, pero no en una figura concreta, sino en una fuerza creadora.

–¿Cómo se la imagina?

–Está en todo. Es lo que DA chispa a Las cosas, a todo.

–Usted acompaña en Los procesos de duelo. Parece una vida triste.

–Yo no siento la tristeza. He pasado mis duelos y pérdidas, y cada vez que pensaba que no sobreviviría a una muerte cercana, he sobrevivido y he salido más reforzada, más persona, con más recursos. Cuando me llega una persona con mucho dolor, voy más allá y veo todo lo que va a llegar a ser cuando supere ese abatimiento. Si yo no intuyese su futuro, no podría ayudarla, porque me contagiaría la tragedia de su pérdida.

–Nos cuesta aceptar la muerte.

–Cuando es lo único que tenemos seguro. Además, es la gran conocida. Hemos llegado aquí hoy con incontables muertes a nuestras espaldas. Para crecer, lo que ya no sirve tiene que morir para dar lugar al cambio.

–¿Por qué cuesta tanto dejar ir?

–Cuesta soltar la materialidad. Nos identificamos con lo material y creemos que somos más si tenemos más cosas. Pero si empezamos a vivir lo que no es perecedero, Los sentimientos, motivaciones e inspiraciones, llegará un momento en que podremos soltar nuestro cuerpo físico porque ya no formará parte de nuestra importancia como ser.

–Tenemos motivaciones porque tenemos un cerebro, cuerpo físico.

–El cerebro no es la base de la conciencia. No necesariamente se tiene que vivir a través del cuerpo. La gran frustración es reducir todo lo que somos y sentimos y pensamos a este cuerpo. Estamos aquí para cambiar.

–¿Y después?–Una vez conectamos con la parte inmortal de nosotros, la parte que no se muere, empezamos a vivir de forma distinta. Empezamos a no dar importancia a las cosas perecederas, a comunicarnos y a conectar con Los demás de otra manera, creando espacios permanentes y eternos.

–¿Eternos?–Llega un momento en que da igual que el otro esté en Hong Kong, por ejemplo. Esa persona está conmigo igualmente y yo estoy con esa persona. Igual que está en Hong Kong, podría no estar. En cierto modo, la muerte es una liberación. Cuando un ser querido nuestro muere, nos está liberando, porque ya sabemos que esa persona siempre va a estar con nosotros y no habrá pérdida.

–A veces, los muertos están más presentes en nosotros que cuando estaban vivos.–Sí. El padre de un amigo era cocinero. Murió. Mi amigo está más ahora con su padre que cuando estaba vivo. Lo siente con él cuando cocina.

–¿Tiene eso alguna explicación metafísica?–La física cuántica demuestra que, energéticamente, una implicación con alguien, especialmente si hay amor, hace que las energías se intercambien. Esas energías están con esa persona ya en vida y, cuando muere, su energía sigue en nosotros.

Honrar tu cicatriz – Virginia Gawel

    Ninguna medalla, ningún título, ningún posgrado, vale tanto. Es digna de honra. ¿Qué? Tu cicatriz. Allí: en el centro del pecho. Las mejores personas que hayas conocido, seguro que la tienen. La que obra con dignidad, la que es capaz de compasión, la que ejerce una sabiduría que no está en los libros… En algún momento la vida patea las puertas del pecho, lo allana, lo requisa, lo saquea… Y hay quien se queda así: tapia el pecho, lo sella con múltiples cerrojos, y va dejando que se le vuelva un sótano húmedo, lleno de cosas viejas. Pero hay quien, a pecho abierto, decide aprovechar la circunstancia para volverse… más completo, y más humano. Toma aguja e hilo y, pacientemente, con la ayuda del tiempo, va juntando sus pedazos, y borda en su pecho la más honrosa cicatriz. 

     Pero cuidado: cuando uno está recién devastado, puede confundirse, al escuchar las seductoras voces de la oscuridad: “Esto es para siempre…”, “Nunca más se cerrará…”, “Nadie nunca ha sufrido tanto…”, “Te lo tienes merecido, pues hiciste todo mal”…. Por favor, si es así… NO LES CREAS, aunque te lo sigan diciendo. Son como los monstruos de utilería del Tren Fantasma, que espantan con sus máscaras en los parques de diversiones… Tu situación es otra: es como si fueras por la ruta de noche, y atravesaras un largo túnel subterráneo en el cual se ha cortado la luz; y te da miedo: parece que nunca va a terminar; sin embargo, ningún túnel es infinito, aunque te parezca que estás tardando demasiado en salir. Hay afuera. Hay horizonte. Pero es natural que no lo veas mientras estás mirando hacia adentro para suturar tu herida. Si es posible, estate cerca de quienes te lo recuerden: otros que ya hayan curado su propia cicatriz.  

    Y el tiempo pasa. Y si uno está dispuesto a no juntar moho, a no convertirse en un sótano viviente, la luz del sol penetra, cierra los tejidos de un modo insospechado. Hipócrates decía que el cuerpo tiene una naturaleza medicatriz: una inteligencia que hace que sus lastimaduras se auto-reparen. Y si el cuerpo está provisto de esa inteligencia, ¿cómo no va a estarlo lo invisible que lo anima? Aunque no sepamos cómo hacerlo, nuestro Inconsciente sí: él tiene ese don auto-reparatorio, y trabaja día y noche para que volvamos a pararnos sobre nuestros propios pies. Sólo hay que ayudarlo: confiar en el proceso, no encerrarse, no aislarse, no creerle a las voces de la oscuridad… Y a medida que se va saliendo del túnel, aprender a honrar la herida. A convertirla en parte de tu más preciado patrimonio: la ventana hacia una visión de la realidad más sensible, más madura… más sabia.

Sentimientos – Hugh Prather

“Recibí de la naturaleza mi cuerpo y mis emociones; 

es absurdo que me censure por estar asustado,

por sentirme inseguro, egoísta o vengativo. 

Hacerlo es como enojarme por el tamaño de mis pies. 

No soy responsable de mis sentimientos 

sino de lo que hago con ellos.

No hay sentimientos destructivos, 

sólo hay actos destructivos.

Mis acciones pueden volverse destructivas 

cuando condeno o rechazo mi sentir. 

Si no quiero sentir de un cierto modo 

ignoro el hecho de que realmente me siento así 

y que ese sentir es parte de mí.

Sentir de un cierto modo es un sentimiento,  

el no querer sentir así es otro, 

y este último no es capaz de detener al primero.

Puedo modificar mi respuesta a un sentimiento, 

pero no puedo desembarazarme de él 

tal como no puedo deshacerme de mí mismo.

Cuando niego un sentimiento, no lo destruyo, 

y pierdo mi capacidad de expresarlo como yo quiero. 

Al condenarlo dejo de considerarlo parte de mí 

y entonces parece adquirir vida propia, 

forzándome a responder a él de un modo rígido; 

pero si reconozco que ‘yo’  

vivencio el sentimiento, 

mantengo mi capacidad de actuar 

del modo en que elijo, 

y no de la manera que temo.”

Poema – Jorge Luis Borges

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.

Ya no compartirás la clara luna

ni los lentos jardines. Ya no hay una

luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.

Adiós las mutuas manos y las sienes

que acercaba el amor. Hoy sólo tienes

la fiel memoria y los desiertos dias.

Nadie pierde (repites vanamente)

sino lo que no tiene y no ha tenido

nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.

Un símbolo, una rosa, te desgarra

y te puede matar una guitarra.

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.

Hay tantas otras cosas en el mundo;

un instante cualquiera es más profundo

y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una

oscura maravilla nos acecha,

la muerte, ese otro mar, esa otra flecha

que nos libra del so! y de la luna

y del amor. La dicha que me diste

y me quitaste debe ser borrada;

lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,

 esa vana costumbre que me inclina

al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Crisis existencial y espiritual – Alejandro Unikel Spector

La crisis existencial es un fuerte desarreglo de la vida, lo que estaba en su lugar (o en un lugar conocido) deja de estarlo. El rompecabezas que hasta ese momento mantenía mi sensación de coherencia como ser humano se desparrama, y yo observo, a veces con horror, todas esas piezas fuera de lugar, hechas un tiradero, sin atinar qué hacer ni por donde empezar.

En la crisis se pierde también la esperanza, y la existencia se ve a través de lentes oscuros: no voy a salir nunca de este agujero solía decirme. Se distorsiona la percepción de la realidad, de mi mismo, del mundo, y aflora lo más negro del pesimismo.

Según Frankl, el ser humano es tal sobre todo porque busca un sentido a lo que le pasa y porque tiene la libertad de asumir una actitud frente a lo que le pasa: esas potencialidades son la libertad de la voluntad y la voluntad de sentido.

El texto completo en nuestra página Renacer en Internet.

Año.IX, Nro.117, Enero 2010

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